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INVESTIGACIÓN

Energia

| Entrevistas Observatorio

"Las afirmaciones de la derecha partidaria sobre una crisis energética son pura retórica y no están basadas en la realidad"

Autor | Benjamín K. Sovacool


Entrevistador
Federico Bernal


Palabras Claves
Benjamin Sovacool, crisis energética, seguridad energética, pobreza energética, justicia energética, asequibilidad, accesibilidad, Nisman, Mario Blejer



05-02-2015 | El Dr. Bejamin Sovacool es Director del Centro Danés de Tecnologías Energéticas y profesor de Negocios y Ciencias Sociales de la Universidad de Aarhus, Dinamarca. Es asimismo profesor asociado de Derecho en la Vermont Law School y Director del Programa de Seguridad Energética y Justicia del Instituto de Energía y Medio Ambiente de dicha institución, así como jefe de redacción de la revista internacional revisada por expertos Energy Research & Social Sciences. El Profesor Sovacool trabaja como investigador, consultor y profesor en cuestiones relativas a las energías renovables y la eficiencia energética, la política de infraestructuras energéticas a gran escala, el diseño de políticas públicas para mejorar la seguridad energética y el acceso a la electricidad, así como la construcción de capacidad de adaptación a las consecuencias del cambio climático. Es un ex Eugene P. Wigner Fellow en el Laboratorio Nacional de Oak Ridge (EE.UU.), así como el destinatario de importantes subvenciones para la investigación por parte de la Fundación MacArthur, la Fundación Rockefeller, la Fundación Nacional de Ciencia (EE.UU.) y el Departamento de Energía de los Estados Unidos, entre otros. Se ha desempeñado como consultor para el Banco Asiático de Desarrollo, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, el Banco Mundial, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico en materia de pobreza energética, gobernanza y cuestiones de seguridad. También es autor de más de 300 artículos académicos revisados por expertos, capítulos de libros e informes, que incluyen artículos de su autoría exclusiva en publicaciones como Nature y Science. Además, es el autor, coautor, editor o coeditor de 17 libros. El Dr. Sovacool se suma al Laboratorio en "Seguridad Energética" del OETEC. Conversamos con él de sus últimos y notables publicaciones, entre ellas "La política económica de la pobreza energética: una revisión de los desafíos claves" (Energy for Sustainable Development - Volume 16, Issue 3, September 2012, Pages 272-282). Como hemos hecho siempre con nuestros otros panelistas, le consultamos sobre la situación energética de la Argentina, entre otras cuestiones puntuales.


1)¿Qué significa seguridad energética? ¿Está de acuerdo con la definición de la AIE http://www.iea.org/publications/freepublications/publication/ENERGYSUPPLYSECURITY2014.pdf? (Página 13).
La AIE define la seguridad energética como "la disponibilidad ininterrumpida de las fuentes de energía a un precio asequible". En cuanto a la definición, no está mal, pero es incompleta. Para responder a esta pregunta, conduje yo mismo un estudio de tres años con el patrocinio de la Fundación MacArthur. A fin de definir la seguridad energética, me basé en una extensa revisión de la literatura académica, entrevistas semiestructuradas de investigación, un instrumento para la realización de encuestas y un taller con expertos en seguridad energética mundial. Para empezar, revisé más de 90 estudios sobre el tema de la seguridad energética en revistas publicadas entre el 2000 y el 2010 y luego realicé 68 entrevistas semiestructuradas de investigación durante el período que va de febrero de 2009 a noviembre de 2010 con expertos en seguridad energética, que incluyeron visitas a la Agencia Internacional de Energía, al Departamento de Energía de los Estados Unidos, al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, a la Administración de Información Energética, al Grupo del Banco Mundial, a la Agencia de Energía Nuclear y a la Agencia Internacional de Energía Atómica. Para complementar las entrevistas de investigación de calidad que eran difíciles de tabular, se administró una encuesta a 74 expertos en energía que trabajan en 35 instituciones de Asia, Europa y América del norte. Por último, organicé un taller de tres días en Singapur en noviembre de 2009, al que asistieron 37 participantes de 17 países.

A partir de esta voluminosa cantidad de datos, la "seguridad energética" se definió como la manera de proporcionar equitativamente la disponibilidad de servicios públicos asequibles, confiables, eficientes, ecológicos, gestionados proactivamente y socialmente aceptables para los usuarios finales. A continuación, esta definición se correlacionó con las dimensiones, componentes y parámetros resumidos en la Tabla 1 (Dimensiones, Componentes y Parámetros comprendidos en el Índice de Seguridad Energética).



2) ¿Existe algún criterio general o alguna norma internacional sobre los cuales confiar para asumir que un país sufre de inseguridad energética?
En parte he contestado esto con anterioridad, pero no, yo diría que hasta el momento no hay ninguna norma o idea aceptada acerca de lo que es la seguridad energética. La definición más común es "la seguridad en el suministro"; la segunda más común es "asequible" o "precios bajos y estables". Esto, sin embargo, omite los elementos más abarcativos de la seguridad energética.

3) ¿Por qué cree que no existe consenso?
En buena medida por la gran complejidad de la seguridad energética. El hecho de que un país sea importador, exportador o país de tránsito de la energía, dará forma a su concepción sobre la seguridad energética. No obstante, creo que nuestra investigación da buenos indicios en cuanto al momento en que surge la inseguridad energética. Se produce cuando los 20 parámetros de la Tabla 1 van en la dirección equivocada. Por el contrario, la seguridad energética mejora cuando los parámetros muestran una mejora. La mayoría de los países nunca asiste a ninguna de las dos cosas, ya que son circunstancias extremas. En cambio, la mayoría verá que mejoran algunos de los parámetros mientras que otros no lo hacen. Esto demuestra la complejidad de la seguridad energética desde otra perspectiva, que a menudo se basa en disyuntivas que permiten mejorar uno de los elementos de la seguridad energética, digamos, la disminución de las emisiones de dióxido de carbono, a expensas de otro, por ejemplo, mantener asequible el precio de la energía.

4) ¿Qué es una "crisis energética"? ¿Cuáles son sus principales síntomas, causas (que siempre deben estar presentes) y consecuencias?
Es una pregunta compleja que siempre requiere de contextualización. Repreguntaría: crisis energética... ¿para quién y en qué momento en particular? En términos generales, las causas pueden ser externas, tales como un conflicto importante o la volatilidad del precio del crudo, o internas, como el cambio del sistema político o un accidente energético importante como el de Fukushima. Dado que nuestros sistemas económicos y energéticos están tan interconectados a nivel mundial, lo que solemos ver es una tendencia creciente a la globalización de las crisis o los accidentes energéticos por su naturaleza y alcance, aún si al comienzo fueron de poca envergadura. Por ejemplo, el accidente nuclear de Fukushima en Japón en marzo de 2011, no solo afectó rápidamente el precio mundial del uranio (dado que la oferta superó la demanda debido al cierre inesperado de docenas de reactores japoneses), sino que también afectó las alternativas al uranio como el petróleo, el carbón y el gas natural, cuyos precios aumentaron notablemente.

5) ¿En qué escenarios económicos e industriales podemos suponer que un país sufre una crisis energética?
Podría pensar en muchos, algunos externos, otros internos, y todos en diferentes marcos temporales. A corto plazo, las interrupciones físicas del suministro energético tienden a ocurrir debido a eventos temporales e impredecibles como los acontecimientos políticos (la Crisis del Canal de Suez), las controversias comerciales (Rusia y Ucrania), los eventos meteorológicos (huracán Katrina), los sabotajes (oleoductos iraquíes), los accidentes técnicos (el apagón en el noreste de Estados Unidos y Canadá en 2003) o una capacidad de generación doméstica inadecuada (la Crisis Eléctrica de California en 2002). Sin embargo, las interrupciones físicas del suministro de energía a mediano y largo plazo se han relacionado con embargos (la OPEP en los años setenta), problemas políticos prolongados (guerra civil en Irak), falta de inversión (la situación en África) y limitaciones debidas a la sobreproducción de los recursos energéticos (la industria petrolífera terrestre en los Estados Unidos). Responder a estas cuestiones de seguridad energética en distintos momentos también requiere que las políticas y medidas sean diferentes. Las soluciones a corto plazo podrían ser mejorar la transparencia del mercado petrolero mundial, reforzar la seguridad marítima y la implementación de un sistema compartido de información de emergencias en tiempo real en materia energética. Las medidas a largo plazo son facilitar la inversión y cooperación comercial y tecnológica en infraestructuras energéticas, investigar sistemas energéticos avanzados y diversificar el sector energético.

6) ¿Cómo se vinculan entre sí el indicador "pobreza energética" en una situación de crisis económica, como por ejemplo la que hoy por hoy padecen España y Grecia, entre otras naciones europeas.
Están vinculados, por supuesto, pero mi investigación sugiere que la asequibilidad tiene cuatro dimensiones: estabilidad, acceso, equidad y precio. Asimismo y para reflejar la asequibilidad, el índice se basa en cuatro parámetros: estabilidad de precios de la electricidad, porcentaje de la población con acceso a la red eléctrica, número de hogares dependientes de los combustibles tradicionales y el precio de venta minorista de las naftas. El parámetro de la volatilidad del precio de la electricidad residencial usa las tarifas minoristas de la electricidad, o la estabilidad del precio con incrementos cada cinco años y capta lo predecible de los aranceles de electricidad minorista para un lugar determinado. El porcentaje de la población con acceso a la red eléctrica y el número de hogares dependientes de los combustibles tradicionales reflejan diferentes elementos de la justicia, la pobreza, el acceso y la equidad en materia de electricidad. El precio de venta minorista de la nafta indica el nivel de fiscalidad y las tasas de impuestos y subsidios aplicados a los precios del petróleo local, donde los precios más bajos probablemente llevan a un mayor acceso a la energía dado que un número mayor de familias de bajos ingresos puede permitírselos.

7) Usted vive en Dinamarca. ¿Pasó este país alguna vez por una situación de crisis energética o está experimentándola en el presente?
Sí, su mayor crisis se produjo durante las crisis petroleras de los años setenta, cuando dependían del petróleo importado para más del 90% del consumo energético final total. En respuesta, se aprobaron aumentos de los impuestos a la gasolina, el diésel y el petróleo crudo por primera vez en 1974 tras la crisis del petróleo ocasionada por el embargo de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y se ampliaron de manera significativa en 1985 cuando cayó el precio del petróleo. Estas medidas fueron seguidas por impuestos adicionales para el carbón en 1982, el dióxido de carbono en 1992 y el gas natural y el dióxido de azufre en 1996. Dichos gravámenes aumentaron más de $25.000 millones desde 1980 y a 2005, y ayudaron a Dinamarca a evitar los problemas económicos (como la inflación) asociada con el aumento de las exportaciones de petróleo y gas natural, creando ingresos para que el gobierno promoviera la eficiencia energética y los programas de investigación sobre energías renovables. Las plantas generadoras de calor y electricidad (CHP por sus siglas en inglés) alimentadas por gas natural y biomasa, incluidos los residuos forestales y la paja, se ampliaron para abastecer a la mayor parte del país de calor y de una cantidad sustancial de electricidad. Dinamarca es líder mundial en el uso per cápita de electricidad eólica, así como en la cuota de electricidad eólica como porcentaje de la oferta nacional.

8) En una reciente denuncia contra la Presidenta de la Nación Argentina, un fiscal federal sustentó su denuncia en una hipotética situación de "crisis energética" nacional. ¿Cree Ud. que la Argentina padece de una "crisis energética"?
No soy un experto en la Argentina, pero cuando uno habla de la seguridad energética, es importante preguntarse entonces: ¿para quiénes la seguridad energética y en comparación con qué? En este sentido, no hay país en el mundo que esté libre de poseer gente descontenta con la propia situación energética (por ejemplo: precios de la energía, la fiabilidad de la red eléctrica nacional, los derechos de paso de ductos, etc.). En mi opinión, la Argentina parece contar con pequeños grupos de personas descontentas. Pero si la cantidad es pequeña, y los problemas son manejables, entonces eso implica que las afirmaciones de la derecha partidaria sobre una crisis energética son pura retórica y no están basadas en la realidad. Sí, por el contrario, hay enormes disparidades en el acceso a la energía moderna entonces una crisis podría ser real. Todo depende de en función de qué interés esté uno hablando. Luego viene el asunto de seguridad energética comparado con qué. La Argentina podría estar desempeñándose no idealmente en algunos indicadores, pero probablemente esté mejor que la mayoría de los países de América del Sur y, ciertamente, mejor que países OPEP o países en desarrollo de África subsahariana y Asia. La seguridad energética debe analizarse siempre en contexto. El reconocimiento de este abordaje tal vez obligue a los analistas argentinos a ser más cuidadosos y matizar las argumentaciones de su discurso. Nunca olvide preguntar: seguridad energética... ¿para quién? Este interrogante atraviesa la médula de la cuestión energética.

9) Recientemente, un economista neoliberal argentino manifestó en una reunión de la World Economic Forum (21 de enero) que en la Argentina "existió una desastrosa política energética que convirtió, en términos de la balanza de pagos, un superávit en déficit... y esto es lo que debe ser corregido". ¿Déficit de la balanza energética es siempre sinónimo de política energética desastrosa?
Creo que es un error pensar que una sola variable, por caso la balanza de pagos o la dependencia de la importación energética o hasta incluso el precio de la energía, puede capturar adecuadamente la complejidad de la seguridad energética. Por eso, en nuestra investigación anterior argumentamos que la seguridad energética debe siempre implicar las siguientes cinco dimensiones: disponibilidad, accesibilidad, eficiencia, planificación y gobernanza. Esto sugiere que usted necesita por lo menos cinco o incluso diez indicadores repartidos en esas dimensiones. La balanza de pagos o el déficit puede ser uno de ellos, pero no el único.