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| Artículos de opinión

Atucha II y acuerdos con China (de uno de los principales investigadores sobre Fukushima del mundo)

Autor | Leslie Corrice


Conflictos de Interes
El autor no manifiesta conflictos de interés


Palabras Claves
Atucha II, Central Nuclear Néstor Kirchner, China, Argentina, energía nuclear, tecnología nuclear, AP-1000, NA-SA, CNNC, PWR, CANDU, seguridad, cambio climático, energía limpia, Atucha III, Atucha IV



27-02-2015 | El miércoles 18 de febrero, la Argentina logró que la central nuclear de Atucha II esté operando a plena potencia. Este país ha avanzado de modo audaz con su programa de energía nuclear, mientras muchas otras naciones no lo han hecho. Por ejemplo, Estados Unidos redujo sus proyectos de construcción nuclear a partir del accidente de Fukushima Daiichi en Japón, en 2011. [Nota del editor = El Ing. Leslie Corrice, estadounidense, se ha desempañado en la industria nuclear y se especializa en diseño para la salud. Es autor del aclamado libro electrónico, "Fukushima: los primeros cinco días" ("Fukushima: the First Five Days"). Asimismo, dirige el popular blog "Actualización del accidente de Fukushima", publicado en su página web "El síndrome de Hiroshima". Corrice es uno de los más reconocidos expertos del mundo en el accidente de Fukushima, informando con precisión y veracidad desde la ciencia (y no desde la ciencia-basura del eco-terrorismo). Aquí su opinión sobre la Central Nuclear Néstor Kirchner y los acuerdos suscriptos con la República Popular China desde un enfoque de la tecnología nuclear].


La última planta nuclear puesta en marcha en los Estados Unidos fue la central de Watts Bar 1 en Tennessee, en 1996. Como estadounidense, debo admitir que me produce un poco de celo. Atucha II es la tercera central nuclear de la Argentina plenamente operativa. Con casi 700 megavatios de salida (MWe), proveerá electricidad limpia, confiable y segura a más de 500.000 hogares. La planta es alimentada por un reactor de agua pesada presurizada (PHWR por sus siglas en inglés), ubicado dentro de una gran vasija de contención abovedada. El proyecto se suspendió en 1994, época en la cual la carga de la unidad era del 81%. Más tarde lo retomó la empresa gubernamental Nucleoelectrica Argentina SA (NA-SA). La construcción de Atucha II se reanudó en 2006 y concluyó en 2011. Su puesta en marcha se retrasó hasta junio de 2014 debido a las pruebas de integridad de la contención post Fukushima. Desde el pasado mes de junio, se han incrementado los niveles de potencia de manera secuencial, para alcanzar su plena potencia el 18 de febrero. Atucha II consolida la inclusión de la Argentina dentro de la comunidad nuclear internacional.

La importancia de los acuerdos con China
A principios de este mes, se firmaron dos acuerdos entre la empresa argentina NA-SA y la Corporación Nuclear Nacional de China (CNNC). Bajo el primer acuerdo, la NA-SA y la CNNC se proponen cooperar en cuestiones relacionadas con la ingeniería, la fabricación, la operación y el mantenimiento de los tubos de presión del reactor, además de la fabricación y el almacenamiento del combustible nuclear, el cumplimiento normativo, la extensión de la vida de la unidad, y las mejoras tecnológicas. El segundo acuerdo establece la transferencia de la tecnología nuclear china a la Argentina. Este acuerdo señaló la culminación del acuerdo de cooperación nuclear entre Argentina y China firmado en 2012. Estableció la construcción de una cuarta planta nuclear, Atucha III, con financiación conjunta de ambos países. Éste será otro reactor PHWR aún más grande, que generará 800 MWe de electricidad. El costo de Atucha III se estima en USD 5.800 millones; USD 3.800 millones de la Argentina y USD 2.000 millones de China y otras empresas extranjeras. Se espera que Atucha III pueda ponerse en funcionamiento en 2023.

El diseño de Atucha III está basado en los reactores chinos Qinshan en fase III, semejante al reactor CANDU. CANDU es el acrónimo de "CANada Deuterium Uranium". Utiliza agua pesada, que contiene una concentración significativa de un isótopo del hidrógeno denominado deuterio. Los reactores CANDU pueden utilizar uranio natural sin enriquecer, a fin de aumentar la concentración del isótopo fisionable U-235. Su diseño permite que la formación del plutonio fisionable (Pu-239) se realice a un ritmo ligeramente más rápido que el consumo de U-235. Por lo tanto, la mayor parte de la energía generada durante la vida útil de cada paquete de combustible proviene de la fisión del plutonio. La ventaja más convincente respecto del CANDU es que el núcleo puede ser realimentado mientras el reactor está en funcionamiento, con el consiguiente ahorro de tiempo y dinero en el proceso.

La quinta gran planta nuclear de la Argentina será Atucha IV. No se trata de otro reactor PHWR, sino de un reactor ACP-1000 de agua presurizada (PWR) que incorpora tecnología pasiva de seguridad nuclear. Por seguridad pasiva se entiende que los sistemas de refrigeración de emergencia no necesitan electricidad para funcionar. El reactor ACP-1000 originalmente fue diseñado por la Corporación Westinghouse de Estados Unidos y fue aprobado por la Comisión de Reglamentación Nuclear estadounidense en 2005. El reactor ACP-1000 usa uranio enriquecido y agua liviana (es decir, no usa deuterio). La CNNC adoptó el diseño de Westinghouse y transferirá la tecnología a la Argentina. El contrato prevé que la empresa argentina NA-SA estará a cargo de la arquitectura y la ingeniería. El costo total se estima en USD 7.000 millones. La puesta en marcha de Atucha IV está prevista para 2024.

La construcción del ACP-1000 es más barata que la de los reactores PWR anteriores, porque utiliza tecnologías preexistentes y su diseño es muy simplificado. Debido a su relativa simplicidad, la planta utilizará alrededor de una quinta parte de las barras de refuerzo de acero y hormigón requeridas por los reactores PWR de diseño antiguo. Aunque tiene menos válvulas, bombas y tuberías de seguridad, no compromete a esta última. Según la NRC de los Estados Unidos, el reactor ACP-1000 es varias veces más seguro que los reactores PWR de diseño antiguo debido a los sistemas de seguridad pasiva. Los sistemas de emergencia de refrigeración pasiva utilizan la circulación natural y la corriente continua provista por baterías a prueba de agua para mantener la refrigeración durante 72 horas, incluso en ausencia completa de corriente alterna. Los sistemas de emergencia de refrigeración pasiva se inician automáticamente, sin necesidad de que intervenga un operador. La ausencia total de corriente alterna durante un período prolongado fue la causa del accidente de Fukushima Daiichi. El reactor ACP-1000 hace que tal acontecimiento sea altamente improbable.

Resumiendo, la Argentina debe ser aplaudida por seguir llevando a cabo su programa nuclear, cuando muchos otros países del mundo han eludido tímidamente esta manera limpia, confiable y segura de generar electricidad. ¡Bravo Argentina!