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Ex asesor energético del Banco Mundial responde a los ex secretarios de Energía

Autor | OETEC-ID


Palabras Claves
neoliberalismo energético, crisis energética, seguridad energética, Argentina, Luis Mundaca, Banco Mundial, subsidios, OETEC



18-03-2015 | Preocupado por el desembozado nivel de tergiversación y falacia con que el neoliberalismo doméstico trata la cuestión energética nacional, el Observatorio de la Energía, la Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo (OETEC) vuelve a acercar a la ciudadanía argentina la voz de otro experto internacional en la materia y su opinión sobre la salud energética de nuestro país.


El Dr. Luis Mundaca es Profesor Asociado en el Instituto Internacional para la Economía Ambiental e Industrial de la Universidad de Lund, Suecia. Ha sido autor-líder para el 5to Informe de Evaluación del Panel Internacional de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), desempeñándose además como consultor para varios gobiernos, empresas y agencias internacionales, incluyendo el Banco Mundial, la Agencia Internacional de la Energía, la Agencia Alemana de Cooperación Internacional, la Agencia Internacional para la Energía Renovable, la Agencia Sueca de Energía y el Consejo de Investigación Noruego.

Consultado por el concepto de "crisis energética", fundamental a la hora de contrastar su abusiva y errónea utilización por parte de los ex secretarios de Energía encabezados por el señor Montamat, así como también por sendos periodistas de los diarios La Nación y Clarín, el Dr. Mundaca explicó que sólo "se puede hablar de una crisis energética cuando no se cumplen condiciones críticas asociadas a la seguridad energética, en particular en términos de vulnerabilidad del sistema energético que interactúa con nuestro sistema socioeconómico... [En consecuencia] podemos hablar de una crisis energética cuando la disponibilidad, accesibilidad, asequibilidad y aceptabilidad relacionadas con la energía -en sus diversas formas- no están presentes en nuestro sistema socioeconómico".

Nótense ahora las consecuencias que una crisis energética "real" tendrían para el ex consultor del Banco Mundial y la Agencia Internacional de la Energía: "... éstas pueden ser muy graves y numerosas. Por ejemplo en el área económica, las consecuencias pueden incluir aumentos de precios, interrupción del crecimiento económico, o aumento de la dependencia de los combustibles importados. En el área social, efectos negativos se pueden demonstrar a través de una creciente desigualdad en el acceso a la electricidad o generación de inestabilidad social. Desde un punto de vista ambiental, una crisis energética puede traer como consecuencia la acidificación de los cuerpos de agua, el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, pérdida de biodiversidad, etc. Desde el área de la salud humana, las consecuencias pueden abarcar un aumento de la contaminación intra-domiciliaria, problemas respiratorios, ausentismo laboral y baja de productividad". Es importantísimo remarcar la concepción humana de la energía presente en el especialista de la Universidad de Lund, y la insalvable brecha existente con la concepción mercadista de la energía presente en el conservadurismo argentino.

Le preguntamos, en relación a sus definiciones anteriores, qué indicadores recomienda entonces evaluar para realizar un análisis serio y responsable de la situación energética argentina, por cierto, absolutamente ausente en los críticos locales. La evaluación debe recaer, nos responde, en "indicadores relativos a la intensidad energética, la dependencia energética de diferentes fuentes de energía -incluyendo dependencia de las importaciones de gas-, la relación entre las reservas y la producción, la oferta en relación con la demanda, la cuota de las energías renovables en el suministro total de energía primaria, el porcentaje de biocombustibles en el sector de transportes, la interconexión del sistema energético, la diversificación de los proveedores (nacionales e internacionales), índices de vulnerabilidad de combustibles fósiles, etc. Estos indicadores puede ser útiles para discutir y evaluar la situación en Argentina de manera más comprensible". Y agrega: "Considerando los números y las estadísticas energéticas oficiales, es importarte preguntarse si la oferta o el suministro de energía en la Argentina está recibiendo una creciente presión para hacer frente a la mayor (o menor) demanda en la ausencia de políticas para ampliar (o no) el suministro. En otras palabras, es necesario examinar si la demanda de energía -con un incremento del 52%- está siendo superada o no rápidamente por la oferta o suministro de energía, la cual entiendo también está creciendo".

A modo de conclusión y cierre, le preguntamos cómo resumiría el estado de salud energético de la República Argentina. Esto nos señaló: "Hay que mencionar que indicadores internacionales existentes en ésta materia evalúan a su país de manera positiva. Por ejemplo, para el año 2013, el Índice Internacional de Riesgo de Seguridad Energética, desarrollado por el Instituto para la Energía del Siglo 21 -que depende de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos- coloca a la Argentina en el segundo cuartil más bajo de riesgo, similar categoría en la cual se encuentran países como Suecia, Finlandia o Brasil. Del mismo modo, para el año 2014, el Índice de Seguridad Energética del Consejo Mundial de la Energía coloca a la Argentina en el lugar 14, por sobre países como Alemania, Nueva Zelandia o Noruega".

Queda para el ciudadano argentino preguntarse por qué los críticos energéticos neoliberales omiten destacar el posicionamiento argentino en dichos indicadores; por qué omiten analizar el concepto de "crisis energética" desde las definiciones vigentes en el mundo y aceptadas por la comunidad internacional; y por qué, finalmente, ninguno de los miembros del club de los ocho ex funcionarios energéticos de la dictadura y la democracia del hambre y la exclusión nos proveen de los datos que el Dr. Mundaca estima como fundamentales a la hora de conocer si una población sufre o no de crisis energética: "disponibilidad, accesibilidad, asequibilidad y aceptabilidad relacionadas con la energía".

Los críticos energéticos del neoliberalismo, apóstoles de un nuevo plan de ajuste social y económico como el que desembocó en la crisis de 1989 y en la brutal debacle acontecida entre 1995 y fines de 2002, los críticos neoliberales quieren retrotraer el país, su economía, su pueblo y, por supuesto, el sector energético nacional a los tiempos en los que sólo se beneficiaban un puñado de corporaciones y terceros Estados en detrimento de la sociedad, víctima pasiva que veía como la energía se encarecía, se convertía en un privilegio y se exportaba indiscriminadamente en un mercado interno crecientemente desabastecido, desindustrializado y atrofiado para gracia de intereses que no eran los del pueblo argentino. Miles de millones de dólares en exportaciones de petróleo y gas, en obras realizadas para el saqueo, en el montaje de un sistema energético termo-fósil (nulamente diversificado) mientras se paralizaban las centrales hidroeléctricas y nucleares a pedido de la Casa Blanca. Aquí el subsidio del que hay que hablar y denunciar. Aquí el subsidio económico y político neoliberal de los ochenta, noventa, 2000, 2001 y 2002, subsidio del que la ciudadanía no veía ni un centavo y que de no haber sido por el Plan Energético Nacional lanzado en 2004 hubiera dejado a oscuras a la República Argentina hasta el fin de sus días, imposibilitando la notable e inédita recuperación socioeconómica, productiva e industrial
registrada en los últimos doce años.