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El semillero de una prensa semicolonial (I): Maestría en Periodismo del Grupo Clarín

Autor | Belen EnnisCecilia Rodríguez


Conflictos de Interes
Las autoras no manifiestan conflictos de interés


Palabras Claves
periodismo, semicolonial, Grupo Clarín, maestría en periodismo, Techint, Ledesma, Carlos Blaquier, corporaciones, multimedios, medios de comunicación, libertad de expresión, protección mediática, Roberto Arlt, Universidad de Columbia, Universidad de San Andrés



22-05-2015 | Las corporaciones mediáticas no operan de forma independiente, ni de los poderes fácticos, ni entre sí. Los vínculos que establecen con las distintas formas del poder real tienen ligeras variaciones en los modos, pero siempre mantienen una misma estructura: las empresas mediáticas y periodísticas establecen relaciones de intercambio en las que, a cambio de patrocinios, acuerdos publicitarios y concesiones de licencias de radiodifusión, colaboran con las necesidades de los poderes económicos y políticos construyendo agendas convenientes, ocultando informaciones perjudiciales a esos mismos poderes y brindando apoyos estratégicos en campañas electorales o negociaciones comerciales.


Pese a que se autodefinen como "los perros guardianes de la República y la democracia", cuya misión es "servir a la sociedad a través de la denuncia y la critica de los poderes económicos y políticos", lejos de ser independientes, las corporaciones mediáticas operan como actores del sistema político-económico que reproducen
-previo consenso con los poderes fácticos- un statu quo y un orden pre-determinado en pos de conservar hegemonías instituidas. El sistema en su totalidad se ve aceitado por este intercambio de financiamiento por blindaje mediático.

Los ejemplos abundan. Pero alcanza con detenerse en un caso testigo: la "Maestría en Periodismo" que ofrece el Grupo Clarín, la cual recibe financiamiento de ilustres inversores como Techint, Ledesma (Carlos Blaquier), Pan American Energy, Massalin Particulares, Quilmes, Banco Comafi o Arcor, por mencionar sólo algunos.

Un acto de inauguración adulador
El 7 de mayo pasado, en el auditorio de Clarín, se inauguro una nueva edición de la "Maestría en Periodismo" dirigida por el mencionado grupo y la Universidad de San Andrés en convenio con la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia (Estados Unidos), la Universidad de Bologna (Italia) y el Instituto Francés de Ciencia de la Universidad Panthéon-Assas Paris II (Francia).

En aquel acto, como cada año, no sólo participaron figuras clave del grupo (Héctor Aranda, CEO de AGEA; Ricardo Kirschbaum, editor general de Clarín; Ricardo Roa, editor general adjunto; Marcela Noble Herrera, gerente de Asuntos Corporativos de Grupo Clarín; Miguel Wiñazki, responsable de la gestión periodística de la maestría; Daniel Fernández Canedo y Silvia Fesquet, editores del diario Clarín) sino también invitados especiales como Techint (uno de los mas siniestros "capitanes de la industria" que no sólo se enriqueció durante la "fiesta" de la dictadura cívico-militar y operó como cómplice necesario en delitos de lesa humanidad, sino que también institucionalizó la lógica del condicionamiento de gobiernos en materia de políticas macroeconómicas desde el retorno democrático); Panamerican Energy, Arcor (oligopolio que, junto con Kraft, concentra en sus manos el 70% del mercado argentino de las golosinas) y Ledesma (otro capitán de la industria, socio de la dictadura cívico-militar y cómplice de crímenes aberrantes cometidos en Jujuy no solo en el pasado, sino también en el presente).

Todas estas empresas recibieron sus respectivas plaquetas "de agradecimiento" por su colaboración económica para con el posgrado clarinista, obviamente, de manos de la noble Ernestina. Nos preguntamos: ¿una plaqueta es suficiente agradecimiento para estos grupos? ¿Es posible creer que estas empresas ubicadas en el corazón mismo del poder económico la colgarán en sus respectivas oficinas y continuarán con sus negocios? Cabe pues formularse el siguiente interrogante: ¿cuál es la forma real de agradecimiento? En igual sentido: ¿cómo agradece el Grupo Clarín a los patrocinantes de su evento? ¿Los periodistas graduados tendrán algún prurito futuro en escribir en contra de las empresas que hicieron posible ensanchar su currículum? Dicen que para muestra hace falta sólo un botón: el año pasado Clarín publicó un artículo titulado "El ingenio Ledesma inauguró un barrio con el nombre de Francisco", donde la empresa azucarera no sólo aparece reflejada como un inversor sumamente preocupado por los asuntos sociales sino también como un buen ejemplo de la tan necesaria como rentable "responsabilidad social empresaria". Por esas causalidades de la vida, la nota es de Febrero de 2014 ¡justamente cuando al Grupo Clarín estaba buscando financiamiento para la cohorte 2015 de su "Maestría en Periodismo"! En ilustración de abajo, la explicación (la nota \El apoyo de las empresas fue del 10 de febrero):



Ilusiones ópticas
Esta nota, que tiene toda la forma de una nota periodística, en realidad, no lo es. Simplemente nos encontramos ante un verdadero espacio cedido para publicidad encubierta; un "granito de arena" más que, junto con muchos otros, contribuye a dar forma al gran médano de blanqueo de imagen que Ledesma compro a Clarín a cambio de diversos financiamientos. Nos preguntamos: ¿será la mencionada maestría parte del arreglo? De esta manera operan los medios de comunicación su creciente poderío, blindando mediáticamente a los grupos que ofrecen financiamiento para mantener activo el semillero de futuros empleados.

Ahora bien, ¿por qué algunas empresas eligen financiar un posgrado en periodismo que cuesta 6.000 pesos por mes y que beneficiará a un selecto grupo de 10 aspirantes? ¿Por qué oculta razón la maestría es tan importante como para provocar el interés de varios pesos pesados como Techint o Ledesma? La respuesta que podemos aventurar se relaciona con la necesidad de poder mantener futuros empleados capaces de responder ciegamente ante los requerimientos de cualquiera de los poderes fácticos.

Bien sabido es que el poder mediático no ejerce censura bajando línea de forma directa sino que preselecciona, arma equipos de juveniles, los pone a prueba, evalúa su capacidad de empatía con el posicionamiento político del grupo que lo forma y luego lo contrata, elige minuciosamente a sus articulistas, analistas, comentaristas y columnistas para después instalarlos como prestigiosos portavoces de sus intereses.

Por supuesto, todo queda en familia y de esta manera los mismos periodistas que escriben para el Grupo Clarín y que visitan habitualmente sus estudios televisivos, también se alistan dentro del staff docente de la maestría. ¡Ojo! Si hay algo para destacar es la cofradía intachable del Grupo.

Crisis del periodismo semicolonial
Si bien el posgrado de Clarín se propone "formar periodistas mejor preparados para ver y prever un mundo cambiante, con una mirada crítica y sin dogmatismos", teniendo en cuenta el panorama de situación hasta aquí descripto, la calidad de los contenidos y la rigurosidad periodística de los futuros magísteres constituyen poco menos que un misterio. Según datos del corriente año otorgados por el propio grupo mediático, durante los 14 años de existencia de la "Maestría en Periodismo" se postularon 1000 candidatos, pasaron 300 de ellos y se diplomaron cerca de 200, esto es, un promedio de 13 egresados por año. Sin embargo, cuando pasamos a los datos que Clarín publicaba durante el 2011 respecto a la cantidad de postulantes, pasantes y egresados, nos encontramos con un panorama bastante similar: en 2011 eran 900 postulantes (esto es: 100 más que ahora), 300 pasantes y 200 egresados. Por lo tanto, si tomáramos como ciertos los propios números otorgados por el pasquín clarinista nos encontraríamos con que en 4 años los números de la maestría no sufrieron grandes alteraciones. ¿Error de edición, datos desactualizados o crisis del periodismo semicolonial?

Una incipiente hipótesis que explicaría la situación de estancamiento bien podría ser el progresivo descreimiento social al que fueron sometidas, principalmente a partir del año 2009 con la sanción de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, las grandes cadenas multimediáticas. Por otra parte, si tuviéramos que enmarcar este hecho dentro del concierto de la historia de los sistemas políticos mundiales, la crisis de los postulados liberales (o neoliberales) también atravesó la concepción acerca del rol que cumple el periodismo. En este sentido, es la propia sociedad quien comienza a interpelar la función que otrora ejerciera la prensa dentro de la constitución de los Estados liberales como guardiana indeclinable de las instituciones.

La cuna del periodismo semicolonial (conservador)
La teoría según la cual la prensa actuaría dentro del conjunto social como un "perro guardián de las instituciones" es bastante conocida no sólo en el análisis comunicacional sino también dentro de la historia política de los Estados. En tal sentido, ya en la Primera Enmienda Constitucional de Estados Unidos, que data del año 1791, podemos encontrar la formulación latente e incipiente de dicha tesis. En este sentido, los Padres Fundadores del Estado Norteamericano proclamaban que el Congreso jamás podría aprobar ninguna ley "que coarte la libertad de palabra y de prensa" pero lo que realmente estaban sellando a través de sus firmas era la fusión entre periodismo y protección ciudadana. Al respecto, no podemos olvidarnos de Thomas Jefferson cuando afirmaba que si tuviera que elegir entre "un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, no dudaría en elegir lo segundo". En definitiva, de lo que se trata es de comprender que las raíces ideológicas de este tipo de teorías acerca del rol de la prensa se nutren de la penetración del pensamiento liberal dentro de las esferas del periodismo escrito.

Pero volvamos al plano local y a los tiempos que corren. Durante el año 2012, en el marco de la 12° edición de la Maestría en Periodismo de Clarín, Ricardo Kirschbaum (editor general del periódico de Magnetto) decía que le resultaba curioso que desde las esferas del poder político se minimice "la necesidad de que los funcionarios estén dispuestos a responder a inquietudes de la ciudadanía y la prensa". Claramente, y en sintonía con la teoría de los medios de comunicación como "perros guardianes" de las instituciones de una sociedad democrática, Kirschbaum no hace más que avalar la idea del "cuarto poder" mediático, según la cual la prensa puede arrogarse el derecho de fiscalizar a los demás poderes de la república. Pero tamaño rol histórico no es más que un fetiche. A partir del surgimiento de las sociedades capitalistas, la comunicación no ha escapado al proceso de mercantilización, y por tanto, la información se convirtió en un producto más que se encargan de comercializar las grandes cadenas mediáticas que, lejos de constituirse como guardianes de la ciudadanía, son empresas capitalistas defensoras exclusivas de sus propios intereses (cuando no privilegios) económico-políticos.

Roberto Arlt como conclusión
Interrogado por uno de sus lectores que buscaba "la fórmula para ser periodista", Roberto Arlt respondía irónicamente que para serlo no "son suficientes algunos conocimientos de sociología y dos años de Nacional", aclarando que con esta afirmación no se refería a los "buenos periodistas, que son escasos" sino más bien "a las condiciones que se necesitan para improvisar un mal periodista como los que abundan, por desgracia, en nuestro país". Entre las mencionadas condiciones a las que se remitía Arlt figuraban: "ser un perfecto desvergonzado", "saber apenas leer y escribir", "una audacia a toda prueba" y "una incompetencia asombrosa". Este conjunto de aptitudes le servirían al mal periodista para "ocuparse de cualquier asunto, aunque no lo conozca ni por las tapas". En sintonía con lo anterior, el creador de "Los Siete Locos" aseveraba, frente al lector curioso que lo había interpelado, que "dedicarse al periodismo por vocación y porque, en realidad, se poseen cualidades para ello, está bien, pero muy bien", sin embargo, "usted no quiere ser periodista; lo que pretende es un empleo en un diario, y tiene razón en poseer esas ambiciones porque en la mayoría de los diarios abundan como moscas negras los empleados, y escasean como las moscas blancas, los periodistas".

Finalmente, el mencionado escritor concluía -no sin ironía y con bastante razón- que "el gran porcentaje de la gente empleada en los diarios está en ellos por la necesidad de ganarse unos pesos [y] así llegan al periodismo infinidad de individuos que no tienen cabida en otra parte ni sirven para nada. Cuando un individuo se da cuenta de su insuficiencia para toda actividad, exclama con un tupé desconcertante: ¡Me voy a dedicar al periodismo!". Por supuesto, cualquier similitud con la realidad no es más que pura coincidencia.



Bibliografia
Sitio Oficial del Grupo Clarín. Maestría en Periodismo. http://www.grupoclarin.com.ar/institucional/maestria-periodismo

Diario Clarín. (05/11/2001). "Una Maestría en Periodismo para la reflexión y el análisis". http://edant.clarin.com/diario/2001/11/05/s-03301.htm

Diario Clarín (23/05/2012). "Comienza en nuevo ciclo de la Maestría en Periodismo de Clarín". http://www.clarin.com/educacion/Comienza-ciclo-Maestria-Periodismo-Clarin_0_705529535.html

Diario Clarín (08/05/2015). "Comienza en nuevo ciclo de la Maestría en Periodismo de Clarín". http://www.clarin.com/sociedad/Comienza-ciclo-Maestria-Periodismo-Clarin_0_1353464938.html

Diario Clarín (10/02/2014). "El ingenio Ledesma inauguró un barrio con el nombre de Francisco". http://www.ieco.clarin.com/economia/ingenio-Ledesma-inauguro-nombre-Francisco_0_1082891734.html

Universidad de San Andrés. Maestría en Periodismo. Plan de estudios. http://www.udesa.edu.ar/Posgrados/Programas-de-Posgrado/Maestria-en-Periodismo/Plan-de-estudios