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Obras viales y "ajustes": otro atentado desinformativo del diario La Nación

Autor | Belen EnnisFederico Bernal


Conflictos de Interes
Los autores no manifiestan conflictos de interés


Palabras Claves
obras viales, Dirección Nacional de Vialidad, obra pública, infraestructura, Fernández Blanco, diario La Nación, ajuste, austeridad, Belen Ennis, Federico Bernal, Ministerio de Planificación



22-07-2015 | "Llegó el ajuste a las obras viales: frenan las licitaciones", publicó maliciosamente en su portada el diario La Nación, defensor a ultranza de las políticas de ajuste y austeridad tomadas en la República Argentina desde su mismísima fundación a fines del siglo XIX. En la nota publicada por La Nación este martes 21 de julio se analiza la circular emitida desde la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) según la cual se dispuso la suspensión de nuevas licitaciones y se condicionó la asignación de recursos para obras en ejecución. Para el articulista, esto es un "ajuste", sin ambages ni bemoles. Le recordamos al autor del nuevo atentado desinformativo qué es un ajuste en materia de infraestructura, quién es el que efectivamente lo ordena cuando es menester aplicarlo, cómo se materializa y en función de qué directiva. Asimismo y dada la costumbre de los periodistas del diario La Nación de no consultar las fuentes oficiales por ellos criticadas -proceder que indicaría hasta el más torpe de los manuales de buenas prácticas periodísticas, sobre todo cuando lo que se está cocinando es un nuevo panegírico del desastre-, ponemos a consideración del lector (y del periodista autor) algunos datos de la DNV sospechosamente omitidos.


¡Llegó el ajuste!
El documento de la DNV al que alude Pablo Fernández Blanco, periodista de La Nación, expresa que "en el marco de expresas instrucciones recibidas desde la Secretaría de Obra Públicas, pongo en vuestro conocimiento que no se efectuarán a partir de la fecha llamados a licitación y, asimismo, se suspenderán los trámites licitatorios que se encuentren en curso, sea cual fuere el estado de avance de los mismos (licitaciones de obras, trámites de análisis de ofertas, preadjudicaciones y contrataciones)". Primera reflexión: llama poderosamente la atención la "sorpresa" que tal decisión habría provocado en la redacción del mencionado matutino.



"Sorprenderse" frente a un escenario de "ajuste" significa que el contraste con las obras realizadas y proyectos debe ser inmenso. En un diario acostumbrado a ningunear los avances en materia de obra pública, y en ella y con especial énfasis la vial, tenemos por primera vez a un periodista reconociendo -a la fuerza y por decantación- el nivel de dinero invertido en la construcción de obras viales durante el kirchnerismo, contradiciendo pasados y copiosos ataques al plan de infraestructura K por escaso o insuficiente emanados, como dijimos, del mismo diario.



Segunda reflexión. En realidad y como era de esperar, no se trató de un "ajuste" sino simplemente y como la DNV informó al OETEC "una circular interna a las diferentes áreas", circular desde la cual "la Dirección pretende ordenar y planificar futuras obras que están en proceso de llamado a licitación y estudio para adjudicarse. Además se trata de obras que están planificadas y no iniciadas, por lo tanto no demandan presupuesto. No es un ajuste, sino planificación y ordenamiento". Si bien nos confió vía twitter que lo hizo, Fernández Blanco podría haberle ahorrado tinta y celulosa con solo levantar el teléfono y consultar a la DNV.

La realidad y el señor Fernández Blanco
Tercera reflexión. "Ajuste" (gasto público llevado a su mínima expresión), tal y como exige Mitre desde su órgano oficial desde su mismísima fundación en el siglo XIX, implica una poda del presupuesto general y de todas las partidas en particular, eliminación de nueva infraestructura y paralización de la existente, medidas de austeridad y achicamiento del Estado, desregulaciones y privatizaciones a ultranza, entre otras medidas. Yendo específicamente al sector de las obras viales, preguntamos a Fernández Blanco si esto es verdaderamente lo que le ocurre al sector, más allá de las interpretaciones que uno puede hacer de la circular de la DNV. ¿Qué dice la realidad, señor Fernández Blanco? ¿Acaso la interpeló? La construcción de autovías y nuevas rutas es uno de los principales ejes del desarrollo económico, social y productivo verificado en las provincias argentinas durante los últimos años.

En este sentido, Lucas Schneider -politólogo del OETEC- destaca en uno de sus informes que "sin rutas nacionales adecuadas las ciudades no podrían desarrollarse normalmente, con la consecuente pérdida de productividad regional", agregando que según "datos del Ministerio de Planificación Federal, se han invertido en los últimos 10 años más de AR$ 350.000 millones en la construcción de rutas nacional y autovías" siendo las obras de mayor envergadura e impacto logístico "la autovía de la Ruta Nacional Nº 14, la autopista Rosario-Córdoba, la pavimentación de la Ruta Nacional Nº 40 y la ampliación de la Avenida General Paz, en la Ciudad de Buenos Aires y provincia de Buenos Aires" así como "los más de 4.500 kilómetros de rutas provinciales y nacionales pavimentadas en todo el país, tales como la construcción de la autovía sobre la Ruta Nacional Nº 38 en la provincia de Tucumán, y en Mendoza mediante la construcción de la autovía sobre la Ruta Nacional Nº 40 hasta el límite con la provincia de San Juan". Esta información, que en principio Ud. mismo reconoce (su referida "sorpresa"), podría haberla chequeado directamente de la DNV cuando, y le creemos, la consultó. Desconocemos qué le confiaron a Ud., pero a nosotros nos dijeron esto: "En la actualidad se están ejecutando 526 obras que demandan para ser terminadas una inversión de 50.000 millones de pesos. Ese presupuesto no se toca. Es más, se está solicitando una ampliación presupuestaria a los 22.000 millones asignado a la DNV. A fin de año llegaremos a cerca de 500 obras las cuales demandarían unos 37.000 millones. En este sentido, estimamos que el presupuesto mínimo de la DNV para el 2016 debería ser 25.000 millones de pesos. Es decir, que el saldo de obra en ejecución demandaría el presupuesto de 2016 y la mitad del presupuesto de 2017". En suma y a contramano de lo que plantea el señor Fernández Blanco producto de la enfermiza necesidad de los articulistas del diario de Mitre de montar mentiras u operetas desde la más mínima (y jamás comprobada) presunción, se verifica en la Argentina un plan masivo e inédito de obras viales de carácter genuinamente federal.

Recuperando la memoria del señor Fernández Blanco
Nos queda por responder, finalmente, qué es un "ajuste" en materia de infraestructura y quién lo materializa cuando en efecto ocurre. Porque para el señor Fernández Blanco el "ajuste" está implícito en la circular de la DNV, descontextualizándola de lo que viene sucediendo en el sector y en el país desde 2003. Apelemos a la objetividad. En el libro "Apertura Comercial y Financiera y su Impacto sobre el Crecimiento Económico en México" (2007), se explica que en el diseño de toda política monetaria ortodoxa y conservadora "es primordial la existencia de una fuerte disciplina fiscal... Por parte de los gastos, disminuyen el gasto no prioritario, se postergan obras públicas y disminuye el empleo. Aumenta el gasto en sectores estratégicos y, principalmente, el gobierno se hace cargo de los programas de apoyo a deudores y banca... posible gracias a la ayuda internacional (FMI, BM y BID...)". Volviendo al caso argentino, nada mejor que un artículo de Marcelo Bonelli escrito para el diario Clarín el 21 de agosto de 1997 titulado "Postergan obras públicas por el acuerdo con el FMI".



Se trataba, como tantas otras veces, de una nueva directiva del FMI en materia de ajuste, esto es: de un verdadero y real recorte en materia de obras públicas nacionales y la consecuente planificación de una nación que incluya las 23 provincias por igual y sus decenas de millones de ciudadanos con ellas. El matutino controlado por Magnetto no se sorprendía con los condicionamientos impuestos por los burócratas del Fondo: todo formaba parte del habitual paisaje argentino. Al respecto, escribía Bonelli que "los fondos que ingresen por la venta del Banco Hipotecario Nacional no se destinarán este año a realizar obras públicas y recién se podrían utilizar para este fin a partir de 1998. Así lo acordó el gobierno con el Fondo Monetario Internacional, con la intención de destrabar la negociación para obtener un crédito de facilidades extendidas por 1.000 millones". Notará el lector que quienes se encargaban de decidir los destinos del Presupuesto Nacional en términos de cambios o reasignaciones no eran los representantes del Ejecutivo sino los técnicos del FMI. Los acuerdos para la perpetuación de la dependencia, el atraso y la exclusión en nuestro país -a los que el diario Clarín gustaba y gusta denominar "compromisos"- fueron pautados por los ministros Roque Fernández y Jorge Rodríguez con el Fondo durante las directivas recibidas en Washington, en un almuerzo con el entonces número uno del organismo, Michel Camdessus, y el representante de los EE.UU., Stanley Fischer. Ambos funcionarios del FMI advirtieron a los enviados nacionales sobre la necesidad de que la Argentina reduzca el "gasto público" y esto fue lo que cumplieron a rajatabla sus alumnos estrellas.

Ahora bien, ¿pudieron finalmente utilizarse en 1998 y en obra pública los ingresos de la privatización del Banco Hipotecario? Marcelo Bonelli, una vez más, nos cuenta en octubre de aquel mismo año que "pese a que el Gobierno ya recortó $ 1.000 millones de gastos y paralizó obras públicas a mitad de año", el FMI "quiere que haya otro recorte del gasto público", que "aumente la presión impositiva para mejorar la recaudación" y que "se acelere la privatización del Banco Nación" (Clarín - 5/10/1998). Esto es "ajuste", señor Fernández Blanco.

Ajuste K y Macri estatista
"Llegó el ajuste a las obras viales: frenan las licitaciones", publicó maliciosamente en su portada el diario La Nación, defensor a ultranza de las políticas de ajuste y austeridad tomadas en la República Argentina desde su mismísima fundación a fines del siglo XIX. ¿Cómo entender pues la paradoja de que un diario ajustador se escandalice ante un hipotético "ajuste" K? ¿Acaso no es "ajuste" lo que siempre ha querido, por lo que viene luchando desde 2003 y aquello que exige a los candidatos del neoliberalismo? ¿Habrá cambiado su ideología como Mauricio Macri?

El diario La Nación (ídem para Clarín y demás del estilo) tiene dos meses y pico para minar la formidable base de sustentación del gobierno nacional en un contexto de caída de la inflación, aumento del consumo y recuperación de la actividad económica. Pero el pueblo argentino ha dado un salto cualitativo inconmensurable desde 2003. El diario de Mitre es consciente de ello y lo desespera, como a Macri, pues hablar de ajuste en esta Argentina y en el marco de este modelo es tan tragicómico como suponer una administración nacional del PRO que deje en manos del Estado todo lo que siempre consiguieron y anhelaron fuera privado y extranjero. ¡Llegó el ajuste! ¡Eso quisiera la reacción para correr al gobierno por izquierda (el Partido Obrero no le alcanza)! Faltó a Fernández Blanco afirmar que del terrible ajuste K el único que nos puede salvar es el heterodoxo Mauricio (o, en su defecto, la marxista fórmula Sanz-Llach).

Recuperando la memoria de don Mitre
Lo que el menemato hizo durante su gesta dependiente y dilapidadora del patrimonio nacional fue seguir el ejemplo histórico de la Argentina semicolonial, ejemplo que Nicolás Avellaneda ya daba en el año 1877: "Hay dos millones de argentinos que ahorrarán hasta sobre su hambre y sed para responder a los compromisos de nuestra fe pública en los mercados extranjeros. Si es necesario, pagaremos la deuda con la sangre, el sudor y las lágrimas de los argentinos". En los 2000 fuimos mucho más que dos millones de compatriotas los que tuvimos que pagar el precio de los ajustes, las imposiciones del terrorismo financiero occidental y la paralización masiva de obras de infraestructura en un país absolutamente desconectado entre sí, empobrecido y atrasado. ¿Clarín y La Nación no recuerdan nada de todo esto?



Bibliografia
OETEC (31/12/2014). "OETEC levanta su copa y celebra por el plan de infraestructura más ambicioso de la historia argentina" http://www.oetec.org/nota.php?id=932&area=16

Schneider, Lucas. OETEC (06/08/2014). "El desarrollo de la infraestructura vial en la República Argentina". http://www.oetec.org/nota.php?id=624&area=14

Ennis, Belen. OETEC (18/05/15) "Zonceras mitristas contra el Plan de Infraestructura (Parte I)". http://www.oetec.org/nota.php?id=1181&area=1

La Nación (21/07/2015). "Llegó el ajuste a las obras viales: frenan las licitaciones". http://www.lanacion.com.ar/1812196-llego-el-ajuste-a-las-obras-viales-frenan-las-licitaciones

Clarín (21/08/1997). "Postergan obras públicas por el acuerdo con el FMI". http://edant.clarin.com/diario/1997/08/21/o-01801d.htm