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INVESTIGACIÓN

Desarrollo socioeconomico y Geopolitica del Desarrollo

| Artículos de opinión

Primer ajuste macrista: 70.000 millones de pesos menos para las provincias

Autor | Federico Bernal


Conflictos de Interes
El autor se manifiesta política e ideológicamente en las antípodas del menemismo del siglo XXI


Palabras Claves
Fondo Federal Solidario, soja, ajuste, retenciones, Macri, FFS, Sociedad Rural, Secretaría de Obra Pública, provincias, federalismo, 70.000 millones



04-11-2015 | El Fondo Federal Solidario (FFS) de la soja, creado en 2009 por la Presidenta de la Nación, ha significado casi 70.000 millones de pesos en recursos para obras de infraestructura en las 23 provincias y las 24 jurisdicciones del país. En 2014, distribuyó 14.700 millones de pesos; mientras que en 2015 (valores proyectados) rondará los 22.000 millones. La promesa de Mauricio Macri de eliminar las retenciones a las exportaciones de productos y subproductos derivados del agro transferirá dichos recursos de la Secretaría de Obra Pública (el FFS equivale a un 20/30% del total del presupuesto manejado por esta dependencia) a la Sociedad Rural y a los productores más grandes y concentrados. En otras palabras, hablamos del primer gran y masivo ajuste que el neoliberalismo prevé llevar a cabo ni bien asumido, primer gran golpe contra la Argentina en calidad de Nación. Para que cada conciudadano tome conciencia (y no temor), algunos conceptos vinculados al FFS y las principales obras -en construcción o que han sido planificadas y están listas para ponerse en marcha- que serán abandonadas a partir del 10 de diciembre ante un eventual triunfo macrista. Que el menemismo del siglo XXI nos explique cómo hará para continuar y terminar dichas obras en función de los plazos preestablecidos, pues paralizarlas no es una opción.


Federalismo genuino
El FFS constituye uno de los pilares del plan de infraestructura vigente desde 2003, el mayor que recuerde la historia argentina. A través suyo, se federaliza la renta sojera vía su redistribución a todas las provincias, cultiven o no la oleaginosa, con destino al financiamiento de obras de infraestructura económica y social. No hubiese sido justo ni viable para un modelo realmente federal (nacional), que la renta agraria, producto de la soja nacida en las provincias históricamente privilegiadas por sus condiciones naturales, quedara fuera del alcance de las regiones y poblaciones más postergadas por casi dos siglos de conservadurismo.

En efecto, mientras que la región pampeana, que produce más del 85% de la soja y concentra aproximadamente igual porcentaje del PBI del país, recibe el 45% de los recursos del Fondo Federal Solidario, las regiones y provincias extrapampeanas, que sólo producen menos del 15% de la soja y aportan algo más del 10% al PBI nacional, acaparan el 55% de lo recaudado por el mencionado fondo. Este 2015 (valores proyectados), es testigo del máximo histórico de recursos redistribuidos desde la creación del FFS en 2009, con 21.756 millones de pesos. De ese total, el 23,59% se concentra en la provincia de Buenos Aires y CABA, 17,21% en Córdoba y Santa Fe. Por su parte, el NOA se lleva el 17,69%, el NEA 19,84% y la Patagonia un 10,18% y Cuyo 11,50%. El federalismo del país autóctono en el siglo XIX se propuso iguales porcentajes para la redistribución de la renta aduanera. Pero la Provincia Metrópoli se negó a perder sus privilegios y le declaró la guerra. La derrota popular fue abrumadora y recién sería parcialmente revertida entre 1946 y 1955, y casi medio siglo más tarde, entre 2003 y 2015. La guerra por una redistribución equitativa de las rentas y riquezas estratégicas entre los dos proyectos políticos antagónicos -uno de 23 provincias, otro de un puñado de provincias limitadas a la región pampeana- no ha concluido. Sigue tan vigente como desde un comienzo, aunque expresándose por supuesto por la vía política. A propósito, es importante refrescar las palabras que la propia Presidenta Cristina Fernández de Kirchner expresó en ocasión de firmar el convenio por la creación del FFS (26 de marzo de 2009): "... por primera vez vamos a coparticipar derechos de exportación por los cuales las provincias argentinas estuvieron en guerra civil durante el siglo XIX y que motivó, precisamente, que murieran miles y miles de argentinos".

Política anti-cíclica
En paralelo a lo ya expresado, el FFS sirvió de notable y fundamental palanca anti-cíclica. En su normativa aprobada de 2009 se señalaba como objetivo primero: "... financiar obras que contribuyan a la mejora de la infraestructura sanitaria, educativa, hospitalaria, de vivienda y vial en ámbitos urbanos o rurales". A un año de iniciada la crisis del capitalismo financiero y especulador occidental, la República Argentina colocaba así una ingente masa de recursos para la expansión de la inversión social y económica, con eje en la infraestructura y el sostenimiento del empleo y la actividad económica. Pues bien y volviendo al menemismo del siglo XXI y su promesa de eliminar el FFS, y visto además el empeoramiento del escenario internacional (ahora también regional), el hecho de privarnos de esta herramienta anti-cíclica perjudicará grandemente la actividad económica y la generación de empleo en las 23 provincias, más allá de los más de 50.000 millones de pesos que en cuatro años de conservadurismo (2016-2019) serán confiscados a las provincias.

Las obras que desaparecerán, con nombre y apellido
Ninguna provincia quedará exenta. Se afectará la infraestructura en materia de interconectividad vial (movilidad), comunicaciones (acceso a la telefonía básica, móvil e Internet) y energética (servicios de gas natural por redes y electricidad); obras hídricas (agua y saneamiento), urbanas y de transporte (viviendas; terminales de ómnibus, aeropuertos, puertos etc.); obras en salud y educación (hospitales, escuelas, universidades, etc.). La integración de regiones productivas y los polos industriales que con tanto esfuerzo se crearon o regeneraron desde 2003 quedarán paralizados y volverán al oprobio. Millones de argentinos y argentinas; cientos de miles de pequeñas y medianas empresas; pequeños y medianos productores, comerciantes e industriales padecerán el anacrónico retorno al unitarismo del siglo XIX. La Nación de 23 provincias volverá a reducirse a 3 ó 4 provincias, con suerte y viento a favor. Algunos ejemplos en las provincias con mejor performance macrista de las obras cuya iniciación/terminación se verán directa o indirectamente afectadas con la eliminación del FFS (ver el 100% de la infraestructura proyectada según jurisdicción/provincia y sus respectivas localidades en nuestra nota http://www.oetec.org/nota.php?id=1406&area=14):

Buenos Aires. Entre 2009 y 2015 (inclusive), la provincia recibió del FFS 15.075 millones de pesos. En 2015 fueron 4.600 millones. La eliminación de esta fuente de financiamiento perjudicará en mayor o menor medida los siguientes proyectos: obras viales (pavimentación, repavimentación y rehabilitación de rutas y tramos; reparación de puentes y construcciones de pasos a nivel, etc.) en rutas nacionales (RN) 188 y 205; en provinciales (RP) 20, 30, 60, 70, 50, 86, 65, 191, entre otras. Su abandono afectará a Bahía Blanca, Benito Juárez, Gral. La Madrid, Bolívar, Junín, Gral. Arenales, Gral. San Martín, Chascomús y Cnel. Suárez, entre otras poblaciones. En materia de obras eléctricas: se afectará la interconexión en Gral. Belgrano, Pila, Cnel. Suárez, Mercedes, Navarro y Brandsen. Obras hídricas perjudicadas: canales de desagües en Bolívar, H. Yrigoyen; agua potable en Tordillo, Villarino, Maipú, Bolívar, Saladillo; estudio del Plan Maestro Integral y proyectos de obra de la cuenca del Río Luján; obras hidráulicas en La Plata, Berisso y Ensenada; acueducto complementario, cisterna y obras complementarias en Carlos Casares y Pehuajó; construcción de viviendas y obras complementarias en San Cayetano, Necochea, Mar Chiquita, Lobería, Balcarce, R. Pérez, Tapalqué, Zárate, Baradero, entre muchas otras. Remodelación y/o ampliación de hospitales en Balcarce, Mar del Plata, La Plata y Brandsen. Obra Universidad Nacional del Sudoeste en Bahía Blanca.

Córdoba. Entre 2009 y 2015 (inclusive), la provincia recibió del FFS 6.097 millones de pesos. En 2015 fueron 1.866 millones. La eliminación de esta fuente de financiamiento perjudicará en mayor o menor medida los siguientes proyectos: autovías RN 158 San Francisco-Río Cuarto; RN 8, 19, 36, 7 y 9. Construcción de sistema férreo interurbano eficiente para transporte masivo de pasajeros, regiones Central y Serrana. Obras eléctricas para los departamentos de San Justo y Marcos Juárez. Repotenciación de centrales y sistemas de provisión de energía eléctrica, regiones Sureste y Serrana. Sistemas de gasificación Este y Manicero: localidades de Río Primero, San Justo, Río Cuarto y Juárez Celman. Parque eólico provincial 90MW. Plantas productoras de biocombustibles. Provisión de agua al Gran Córdoba y Sierras Chicas. Obras de tratamiento de efluentes cloacales en centros urbanos Gran Córdoba, San Francisco, Río Cuarto y Villa María. Hospital La Calera y San José de la Dormida. Nuevo hospital del Noroeste (Córdoba Capital). Construcción de infraestructura edilicia para educación, nivel inicial, primario y medio (en toda la provincia). Planes sociales de construcción y mejoras de viviendas en todas las regiones. Programa de Promoción Industrial de Córdoba.

Macri y la confiscación de la Sociedad Rural
El FFS expresa un federalismo sin precedentes en la historia económica del país, reemplazando la lógica tributaria defendida por el neoliberalismo por la cuestión redistributiva, única e histórica bandera del federalismo argentino. Los caudillos y las masas del siglo XIX no se alzaron contra el centralismo de Rivadavia y Mitre porque aspiraban a una mayor coparticipación o mayores tributos; se alzaron y lucharon contra la apropiación de la renta aduanera por una sola provincia (Buenos Aires), pidiendo repartir equitativamente la riqueza más allá de la provincia que la contuviera. Pues bien, la decisión del mitrismo en su fase buitrista (Macri) de volver a concentrar la riqueza argentina por excelencia en el siglo XXI, la renta agraria, en muy pocas y reaccionarias manos constituirá un durísimo golpe no solamente al federalismo real, sino también a la viabilidad socioeconómica de las 23 provincias y los 42 millones de compatriotas, más aún en tiempos de crisis internacional. Los compatriotas que votaron a la alianza Cambiemos y piensan reelegirla el 22 de noviembre, deberían saber que una eventual administración macrista provocará un primer ajuste en obras de infraestructura del orden de los 70.000 millones de pesos (como mínimo). Tales recursos pasarán de las provincias y sus municipios a manos de los principales miembros de la Sociedad Rural (los aportes del FFS a nivel municipal equivalen al 30% del presupuesto que la Secretaría de Obra Pública destina a municipios).

En una situación internacional sumamente compleja y cuya resolución aún está muy lejos, tal redireccionamiento de recursos marcará el principio de la declinación fiscal, social y económica de la inmensa mayoría de las provincias. Es que, en definitiva, los que proponen eliminar el FFS son los mismos que decretaron la inviabilidad provincial obligándolas a ejecutar programas leoninos de austeridad y reducción del gasto en los noventa y hasta 2002. Los mismos que hace más de un siglo negaron al país profundo compartir la Aduana.



Bibliografia
OETEC - 4/11/2015. Listado de obras de infraestructura afectadas por la eliminación del Fondo Federal Solidario (promesa de Mauricio Macri
http://www.oetec.org/nota.php?id=1406&area=14