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| Artículos de opinión

El impacto de la quita de subsidios+devaluación en el bolsillo de las familias y el empleo

Autor | Federico BernalLucas Schneider


Conflictos de Interes
Los autores se manifiestan a favor de un triunfo de la fórmula Scioli-Zannini


Palabras Claves
subsidios, gas, electricidad, Macri, Scioli, balotage, hogares, Cambiemos, mercado interno, neoliberalismo



19-11-2015 | La asignación de recursos públicos destinados a sostener subsidios en gas, electricidad, saneamiento y transporte público se ubicará este año por encima de los 129.000 millones de pesos. La Alianza Cambiemos propone una eliminación de todos los subsidios de los servicios públicos generando una fabulosa transferencia de recursos de los usuarios hacia las empresas prestadoras de los servicios. Esta eliminación implicará un doble ajuste en las economías familiares que los utilizan, pero también impactará de lleno a nivel comercial e industrial, resultando en un letal golpe para el mercado interno, la producción, el empleo y el consumo. El doble ajuste se implementará a través de los siguientes mecanismos: por un lado, la quita total de los fondos públicos que en estos doce años han sido destinados a financiar parcialmente todas las tarifas de servicios públicos; por el otro, la devaluación del peso, que generará una automática dolarización de las tarifas, profundizando el ajuste sobre los sectores asalariados.



Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios.

La prueba de laboratorio: la Ciudad de Buenos Aires
El ajuste tarifario propuesto por Macri retornará al esquema normativo establecido en la década de los noventa, donde el marco regulatorio de los servicios públicos establecía facturas dolarizadas garantizándoles rentabilidad a las empresas multinacionales prestatarias de los servicios públicos. En ese contexto, las empresas recaudaban de los usuarios importantes sumas de pesos provenientes de las tarifas en dólares, se realizaban las inversiones justas y necesarias para mantener el sistema planteando esquemas de inversión con plazos excesivamente largos y con la única finalidad de maximizar ganancias para el giro de utilidades al exterior. La Ciudad de Buenos Aires bajo administración macrista ha padecido ya este tipo de políticas. En 2013, luego de sendas idas y venidas, la Ciudad asumió la responsabilidad de los subtes. El primer planteo realizado por Macri fue impulsar las tarifas de transporte de servicio público a precios de mercado. Fue así que se produjo una actualización tarifaria perjudicando a millones de trabajadores. Se llevó la tarifa del subte de 3 pesos por viaje a 6 pesos. Es decir, un aumento del 100% de la tarifa. Por otra parte, prometió el mejoramiento de la infraestructura ferroviaria que hasta el día de hoy no se ha verificado. Las únicas formaciones ingresadas como nuevas al sistema fueron las compradas por el gobierno nacional durante su período de gestión al frente de los subtes y que fueron destinados a la renovación de la línea A. Asimismo, Macri ha sido denunciado por haber aprobado la peor compra de formaciones en la historia, al comprar coches usados provenientes de España, incompatibles con en el sistema ferroviario de la línea B de subte.

Transportes: con y sin subsidios
La prueba de laboratorio ha resultado más que exitosa para Macri. De ser Presidente, aplicarán un ajuste tarifario a todos los sectores. Ante el posible advenimiento de este tipo de políticas antipopulares es fundamental resaltar y sostener lo hecho por el gobierno nacional en materia de subsidios al transporte, símbolo de la universalidad y la asignación de recursos públicos para toda la ciudadanía. En 2014, el Estado asignó recursos públicos en transporte por el orden de los 25.350 millones de pesos; la proyección para este año será de 30.126 millones de pesos. Los gastos per cápita rondan con subsidios los 130 pesos; sin subsidios se elevarían a 1.200 pesos.

Gas natural: con y sin subsidios
En el caso del gas natural, las cifras de actualización tarifaria resultan escalofriantes: una factura de gas tipo de 82 pesos con la quita de subsidios saltaría a 123 pesos. Sin embargo, debemos agregar el impacto de la devaluación anunciada por los economistas líderes de Cambiemos: de 123 pesos a 724 pesos.

Energía eléctrica: con y sin subsidios
En materia eléctrica, el impacto para los usuarios también será enorme. Los hogares con un consumo de 300kwh por bimestre reciben actualmente una factura de 33 pesos; sin el subsidio, pagarán 271 pesos, es decir, un incremento del 721%; si a la eliminación del subsidio sumamos una devaluación del 60%, la factura alcanzaría 433 pesos, un aumento del 1.212%.

Por su parte, los hogares con un consumo de 500 kwh por bimestre reciben actualmente una factura de 64 pesos; con la eliminación del subsidio, pasaría a pagarse 442 pesos, esto es, un incremento del 591%; si agregamos una devaluación del 60%, la factura alcanzaría 707 pesos, un aumento del 1.005%.

En cuanto a los hogares con un consumo de 950 kwh por bimestre, vemos que actualmente reciben una factura de 127 pesos; sin el subsidio, pasarían a pagar 843 pesos, es decir, un incremento del 564%; si a la eliminación del subsidio se suma una devaluación del 60%, la factura alcanzaría 1.349, un aumento del 962%.

Finalmente, tenemos los casos de consumos por 1.500 kwh por bimestre. Su factura actual ronda los 447 pesos; sin subsidios, se incrementaría a 1.563, es decir, 250%; corregido por la devaluación (del 60%), la factura treparía a un inviable 2.501, 459% de incremento.

4 millones de empleos menos y el retorno a la pobreza y el subdesarrollo
Menos del 3% de los subsidios son recibidos por los hogares de alta capacidad de pago (countries, barrio Recoleta, etc.). De ello se agarran los economistas de Cambiemos para justificar el monumental ajuste que harán sobre el 97% restante, es decir, los hogares medios y bajos. Sin embargo, en este 97% debe incluirse también a toda la industria y a todos los comercios de la República Argentina. Subrayar esto es fundamental. Veamos por qué.

El 35% de los subsidios al gas y a la energía eléctrica lo reciben los hogares. Pero el 65% restante lo reciben cerca de 2.000.000 de usuarios comerciales e industriales a lo largo y a lo ancho del país. Si sumamos estos subsidios (gas y electricidad) estamos en presencia de cerca de 93.000 millones de pesos por año. Dividamos esta cifra por mes: son 7.750 millones de pesos que reciben la industria y los comercios y que explican 1.000.000 de empleos directos y 3.000.000 de empleos indirectos. Por tanto, la eliminación de los subsidios pondrá en riesgo 4.000.000 de puestos de trabajo en toda la Argentina.

La realidad histórica y los intereses detrás del neoliberalismo demuestran cabalmente que este brutal ajuste, más que una consecuencia es en realidad el principal objetivo de todo programa reaccionario y conservador: deprimir el mercado interno y primarizar la economía y el aparato productivo e industrial doméstico. La Nación se debilita, pierde soberanía y autosuficiencia; las clases populares y las provincias del país profundo se pauperizan y tornan inviables; el salvataje externo, el endeudamiento masivo, la entrega del patrimonio público y la explotación semicolonial de las riquezas se imponen como medidas paliativas. Una Nación sin pueblo ni provincias; una Nación sin fábricas ni mercado interno. Una Nación sometida y sumergida en el subdesarrollo y la pobreza extrema.