ÁREAS de
INVESTIGACIÓN

Energia

| Artículos de opinión

Aranguren y el fantasma de la pésima gestión energética de Jorge Lapeña

Autor | Federico Bernal


Conflictos de Interes
El autor no manifiesta conflictos de interés


Palabras Claves
camalotes, Aranguren, Jorge Lapeña, Edesur, cortes programados, cortes de luz, Central Costanera, ENEL, Distrilec Inversora, Enersis, SADESA, Caputo, planificación, diario La Nación, crisis Camalote-Lapeña, Aranguren-Lapeña



19-02-2016 | Vuelven los cortes programados como en 1988/89, la peor crisis energética de la historia hasta ese momento y cuyo máximo responsable fue el secretario de Energía Jorge Lapeña (sobrevendría luego, en 1999/2000, la segunda más grave de los 206 años de vida desde la Revolución de Mayo). El neoliberalismo energético y sus delicias nuevamente en el poder. Un Ministerio de Energía regido por Edesur y Edenor -entre otras empresas privadas-, masivos cortes de luz que padecen cientos de miles de usuarios en un contexto de tarifazo y vergonzoso ninguneo ciudadano. Para colmo de males, se suma ahora la indisponibilidad de cerca de 4.200 MW térmicos. La cifra no es menor: equivale a un 12,5% de la potencia nominal instalada unificada al Sistema Argentino de Interconexión (según CAMMESA, en diciembre de 2015 fue de 33.493 MW) y a un 16,5% del récord de la demanda alcanzada por estos días (25.380 MW se alcanzó el viernes 12 de febrero). En 1988/89, la "culpa" de la indisponibilidad térmica fue la sequía, según Lapeña. La culpa ahora la tienen los camalotes. Mientras tanto, la crisis eléctrica Aranguren-Lapeña hace estragos en la población.




Invasión de camalotes en Buenos Aires. El fantasma de la pésima gestión energética de Jorge Lapeña viene con las flotantes plantas.

Lapeña y el desastre de la planificación energética
El Ingeniero Lapeña se desempeñó como máximo responsable del sector energético durante el gobierno del Presidente Raúl Alfonsín, primero como subsecretario de Planificación Energética (1983-1986), después como Secretario de Energía (1986-1988) y luego como asesor presidencial (1988-1989).

La crisis energética de 1988 no sólo demostraba la pésima planificación energética de entonces, sino el estado calamitoso de las centrales termoeléctricas que no alcanzaban a cubrir la caída de la generación hidroeléctrica producto de una sequía anunciada oportunamente. Es que la principal fuente de generación eléctrica era la hidráulica (en 1987, el 41,1% era de origen térmico, 43,8% hidráulico y 15,1% nuclear). Sin embargo y a pesar de saberse al menos desde 1987 que se vendrían tiempos de muy escasas precipitaciones, nada se hizo para corregir el estado del parque generador termoeléctrico. La indisponibilidad media superó los 5.000 MW sobre una capacidad instalada total de 13.600 MW. El racionamiento y los cortes programados en el Sistema Interconectado Nacional que perjudicaron a millones de compatriotas se podrían haber evitado de haberse planificado correctamente.

Lapeña justificó la crisis como consecuencia de "una sequía extraordinaria", "un desperfecto inusual en Atucha 1", "la ausencia de El Chocón por falla imprevisible en su presa" y la "alta indisponibilidad del equipamiento térmico". ¿Pero cómo "alta indisponibilidad del equipamiento térmico" como excusa? ¿Acaso no estaba él para reducirla, incorporando nuevas centrales o nuevas turbinas o reparando las dañadas? El resultado de toda esta negligencia la padeció el pueblo argentino: cortes rotativos y masivos, limitación de la transmisión televisiva, prohibición en la iluminación de marquesinas, lugares deportivos y vidrieras comerciales, entre otras medidas anti-populares. En el conurbano faltaba agua potable, los vecinos hacían largas colas frente a los camiones cisterna del Ejército y en los comercios sólo se vendían dos botellas de agua mineral por persona. Asimismo, resulta necesario agregarse que en aquel entonces la economía (y por ende la demanda energética) se encontraban en pleno retroceso.

Camalotes y el desastre de la planificación energética de Aranguren
Regresemos al presente. El 20 de enero de 2016, el diario La Nación anunciaba que la desembocadura del Río de la Plata era invadida por interminables contingentes de camalotes.



Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1863581-invasion-verde-el-dia-en-que-el-rio-de-la-plata-se-poblo-de-camalotes

¿Y cómo se vinculan los camalotes con la energía? Muchas de las principales centrales termoeléctricas que abastecen la demanda de las áreas de Edenor y Edesur (también al resto del país a través de la Sistema Argentino de Interconexión) se ubican sobre las márgenes del río y en la zona del puerto de Buenos Aires.

Los descontrolados camalotes llegaron pues a las centrales. Y ocurre que necesitan el agua de río para funcionar. En la imagen de abajo tenemos por ejemplo la Central Costanera, una de las más afectadas.




Central Costanera, ENEL, Edesur y Caputo
¿Qué particularidad tiene esta central? En primer lugar, abastece a cerca de la mitad de la demanda de Edesur. En segundo lugar, su controlante mayoritario es ENEL. ¿Y quién es ENEL? Una de las empresas energéticas más importantes de Europa, controlada por el Ministerio de Economía y Finanzas de Italia y dueña de Edesur. A propósito, breve paréntesis sobre participaciones accionarias. El 56,3% del paquete accionario de Edesur corresponde a acciones Clase A en poder de Distrilec Inversora SA. A su vez, Distrilec es propiedad de Enersis SA (dueño mayoritario) y SADESA (minoritario). Ahora bien, Enersis pertenece a Endesa de España que está en poder de ENEL, mientras que SADESA es propiedad de las familias Bemberg-Miguens, Escazany y Caputo -Nicolás Caputo, íntimo del Presidente de la Nación-. El 43% restante de Edesur está en manos de Enersis SA y Chilectra SA, bajo acciones Clase B. En pocas palabras, ENEL controla a Edesur y a la central térmica que genera el 50% de la electricidad distribuida por Edesur.

Ahora una perlita. Gracias a los servicios del diario La Nación, se sabe que la central funciona por debajo de su capacidad. Veamos. Entre los mil y un ataques de este diario -hoy oficialista- contra las políticas energéticas del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, hubo una que surgió de una particular visita a la central y que derivó en la nota "Central Costanera, la fábrica de energía que trabaja con problemas" (12/07/16). Leemos: "Nosotros tenemos 2.300 megavatios instalados, pero no producimos esa cantidad porque hay máquinas en mantenimiento", aseguró Roberto Fagan, gerente general de la central en una recorrida por el lugar junto con LA NACION". ¿Por qué hay máquinas en mantenimiento? Nos explica el diario: "Los primeros equipos se pusieron en marcha a principios de la década del 60. Son cuatro turbinas de origen inglés que todavía funcionan. Con el correr de las décadas, se fueron agregando máquinas rusas y japonesas... En la actualidad, por lo menos dos de las turbinas están en rehabilitación y no volverán a funcionar hasta la primavera. Una semana antes del encuentro con LA NACION, la máquina 6 -se las conoce por un número- dejó de funcionar". Interrogante: ¿Por qué ENEL mantiene turbinas de casi un siglo de antigüedad? Claramente porque su prioridad es el mercado italiano y europeo. Para el diario La Nación era responsabilidad del gobierno de turno. ¿Opinará lo mismo ahora de la gestión de Juan José Aranguren?

¡La culpa de todo la tienen los camalotes!
Según publica CAMMESA en su "Boletín Informativo Semanal para Operadores del SADI - semana Número 07 (15/02/16 al 21/02/16)", la Central Térmica Costanera: tiene dos turbinas indisponibles "por acumulación de camalotes en tomas de agua". Cabe aclarar que la "generación térmica media en días hábiles se prevé en 14.100 MW". Imagínese el lector el impacto sobre el total de generación térmica que la indisponibilidad de cerca de 4.200 MW tiene para el parque instalado.

Pero sucede que Aranguren había anunciado a mediados de enero que los camalotes eran un problema. Fue durante una entrevista en TN, el 22 de enero. Dijo entonces: "En los últimos días tuvimos problemas vinculados con la calidad de agua. Y aunque parezca mentira, la gran cantidad de camalotes que hay generó problemas". Pasó un mes desde la crisis eléctrica de los camalotes del 21 y 22 de enero, con 800.000 usuarios afectados. En sus comunicados oficiales, las empresas distribuidoras se desligaron de la "invasión verde" al afirmar que los cortes respondían a "problemas externos a su red de distribución" (Télam - 22/02/16). ¿Pero cómo ajenos a su red de distribución? Si ENEL controla Edesur y a la Central Costanera, el problema de los camalotes no es ajeno a su grupo. Por su parte, Aranguren, ocultándole a la gente la ligazón Costanera-ENEL-Edesur, defendió indirectamente a las empresas al asegurar que "No es un tema nuestro el control de la bajada de camalotes...". Desde el momento que los camalotes pueden afectar la seguridad del suministro eléctrico claro que son un problema del Ministerio de Energía.

Aranguren y el fantasma de la pésima gestión energética de Jorge Lapeña
En fin, transcurrieron casi 30 días de la invasión de los camalotes al Río de la Plata. ¿No se podría haber planificado la defensa de las centrales, evitando así que las plantas flotantes perjudicaran a cientos de miles de argentinos? ¿ENEL no podría haberlo advertido y previsto, sabiendo que de Costanera se abastece a la mitad de los usuarios de su controlada Edesur? ¿Nicolás Caputo que tiene llegada directa a Mauricio Macri y está en Edesur tampoco? ¿Y el ministro Aranguren?

Desde la crisis eléctrica del 21/22 de enero a la del 17/18 de febrero, ¿nada qué hacer con los camalotes? Recordemos la frase muy poco feliz que el máximo funcionario de la energía en la Argentina lanzó por estos días en relación a los cortes programados: "No es lo que queremos, no tendría que ocurrir en un país normal. Es lo que hay". Para el ex CEO de Shell no somos un país normal (como si los países "normales" no padecieran cortes de luz). Más bien, lo que nos convierte en anormales es la absoluta anarquía de mercado y, sobre todo, que una invasión de camalotes impida la generación eléctrica.

Como sea y para ser justos con la historia, Aranguren tuvo mucho menos tiempo que Jorge Lapeña y su sequía pre-anunciada dos años antes de la crisis de 1988/89. Lo que sí está claro de ambos casos es la ausencia de planificación energética destinada a proteger al usuario y garantizarle una mayor calidad de vida. Claramente, toda la atención y el esfuerzo en el tarifazo y en profundizar un sistema energético caracterizado por energía más cara y escasa; en erigir un sistema energético como privilegio, y no como derecho; un sistema energético como variable clave del ajuste en marcha. La crisis Aranguren-Lapeña llegó para quedarse y hacer estragos en la seguridad jurídica de la población.



Bibliografia
CAMMESA http://portalweb.cammesa.com/MEMNet1/Pages/Informes%20por%20Categor%C3%ADa%20Publico/Operativos/boletinsemanal.aspx

¿Crisis energética? Aumentó 4,4% la demanda nacional de electricidad en 2015 (OETEC - 20/01/16) http://www.oetec.org/nota.php?id=1527&area=5

Télam
http://www.telam.com.ar/notas/201601/133936-los-cortes-de-luz-afectaron-a-alrededor-de-800-mil-clientes-en-hora-pico.php