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Energías renovables eólica y solar: una mala opción para países en vías de desarrollo

Autor | OETEC-ID


Palabras Claves
energías renovables, energía eólica, energía solar, Lomborg, medioambiente, África, generación de energía, combustibles fósiles, Haití, verdes



14-03-2016 | En el estado actual de los avances tecnológicos, pretender que aquellos países más atrasados incorporen energías renovables a sus matrices energéticas sería un obstáculo a su desarrollo. Dado que el suministro constante de energía es una condición fundamental para el progreso de todas las sociedades, las únicas fuentes que pueden satisfacer ese requerimiento son las energías provenientes de combustibles fósiles y de la núcleo e hidroelectricidad. Lo anterior no significa que no debamos diversificar la matriz e incluir fuentes renovables sino, simplemente, no darles exclusividad. Lamentablemente, esta tendencia es la que predomina en la Argentina desde el 10 de diciembre de 2015.


Las energías renovables a menudo se idealizan, dejando de lado cuestiones fundamentales para el desarrollo humano. Durante los 80, varios países en vías de emancipación comenzaron a discutir la variable medioambiental emparentada con la generación de energía e incluso hoy en día, desde las zonas más desarrolladas del mundo, donde el uso de las energías renovables se realiza con un alto precio en subsidios, se les pide a los países menos desarrollados que las incorporen. Sin embargo, este pedido se realiza sin importar que el cálculo de costo por eficiencia sea ampliamente deficitario y limitando el acceso a energía barata, fundamental para todo proceso de desarrollo económico con inclusión social. La ironía de esto es que muchos de los países impulsores de las energías renovables siguen siendo los principales emisores de CO2 y los que mayor daño causaron al medioambiente durante los últimos 150 años. En este sentido, el 51% de las emisiones de CO2 acumuladas desde 1850 corresponden solo a Estados Unidos y a países integrantes de la Unión Europea. (1)

En una nota reciente de la Australian Financial Review, el profesor Bjorn Lomborg señala irónicamente que el principal problema que tiene África respecto a la generación de energía es justamente el alto porcentaje de energías renovables que utiliza. En consecuencia, el 78% de la matriz energética del África Subsahariana (sacando a Sudáfrica) deriva de energías renovables como la leña. Lo mismo ocurre en países de nuestra región como Haití. Por supuesto, tal como Lomborg señala, esto no sucede porque África o Haití sean "verdes" sino porque son pobres. Las consecuencias de apelar a este recurso frente a la imposibilidad de acceder a otras fuentes de generación tienen un impacto profundo en el medioambiente por la deforestación (basta con volar sobre la frontera entre Haití y República Dominicana para apreciar el contraste de verdes) y en la salud humana (se estima que 1.3 millones de personas mueren todos los años por la contaminación del aire a nivel doméstico). Mientras que en Estados Unidos una persona consume aproximadamente 11.000 kwh, en África Subsahariana sólo consume 137kwh. En el caso particular de África Subsahariana, de sus 900 millones de habitantes (sin contar Sudáfrica) sólo un tercio de ellos tienen acceso a la electricidad, utilizando la leña como fuente principal de energía (renovable).

Como es de saber, resulta imposible plantear un proceso de desarrollo sin garantizar un acceso universal a la energía. Hoy en día, nuestra golpeada región no puede empezar a hablar de desarrollo sin plantear un plan energético serio que pueda proveer energía en forma continua que no dependa de las condiciones ambientales. Por esto mismo, proponer la generación de energía exclusivamente a partir de fuentes renovables eólica y solar en países en vías de desarrollo es seguir condenándolos al subdesarrollo.

Dado que el suministro constante de energía es una condición fundamental para el progreso de todas las sociedades, las únicas fuentes que pueden satisfacer ese requerimiento son las energías provenientes de combustibles fósiles y de la núcleo e hidroelectricidad. Lo anterior no significa que no debamos diversificar la matriz e incluir fuentes renovables sino, simplemente, no darles exclusividad. Lamentablemente, esta tendencia es la que predomina en la Argentina desde el 10 de diciembre de 2015.



Bibliografia
Referencias:
(1) ¿Todos responsables?, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, noviembre de 2015.

http:/www.afr.com/opinión/bjorn-lomborg-renewable-energy-is-africas-poverty-trap-20160124-gmcw0y

Patrick Moore (OETEC - 18/02/16) "Greenpeace, las represas en Santa Cruz y la central Río Turbio"
http://www.oetec.org/nota.php?id=1579&area=1