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Infraestructura con el mercado (buitres) como prestamista

Autor | OETEC-ID


Palabras Claves
FMI, buitres, noventa, mercado, infraestructura, obras, Bonelli, INDEC



16-03-2016 | ¿Qué pasó en los noventa, por ejemplo, cuando las obras de infraestructura era digitadas por el FMI y Wall Street? Traemos a colación un informe de la Universidad de Stanford. Dice la administración macrista que acordando con los buitres volverán las inversiones en infraestructura. Una aclaración: volverá el mercado como prestamista. Y eso no es algo que merezca ser celebrado; al menos no por el pueblo argentino y una República genuinamente federal.


"Los límites de la estabilización. Infraestructura, déficit público y crecimiento en América Latina". Así se titula el informe publicado de la Stanford University Press, en 2003, y patrocinado por el BID, la CEPAL y el Banco Mundial. Allí se analiza la evolución de la infraestructura durante las décadas del ochenta y noventa, en la Argentina y América Latina. El trabajo en cuestión fue el resultado de una investigación desarrollada bajo el programa de Estudios Regionales de la Región Caribe del Banco Mundial. ¿A qué conclusión llegan los autores? En primer término, que las políticas de ajuste fiscal implementadas en los ochenta y noventa (1980-1998) tuvieron un fortísimo y negativo impacto sobre el "gasto público" en materia de infraestructura. En segundo, que las inversiones privadas que se suponía habrían de reemplazar a las públicas no estuvieron ni cerca de hacerlo. El resultado: un desplome masivo de la infraestructura y la obra pública. La Argentina, encabezando el listado de países más afectados de América Latina.

Del mercado al FMI como prestamista de obras de infraestructura
De la Rúa no tuvo la suerte que Carlos Menem. La Argentina que heredó no era merecedora de la lluvia de inversiones que hicieron de la década anterior, la tercera década infame después de la del 30 y de la del período entre 1976-1983. A propósito, quiero leerles lo siguiente, solo para que recuerden y para que ya tomen nota de cómo se definirá la planificación de infraestructura en la Argentina si es que este Parlamento resuelva aceptar las condiciones impuestas por el terrorismo financiero. Reemplacen FMI por Paul Singer y listo.

En el libro Apertura Comercial y Financiera y su Impacto sobre el Crecimiento Económico en México (Universidad de Santiago de Compostela, 2007. Marta Vázquez Suárez. Pág. 149), se explica que en el diseño de toda política monetaria ortodoxa y conservadora "es primordial la existencia de una fuerte disciplina fiscal... Por parte de los gastos, disminuyen el gasto no prioritario, se postergan obras públicas y disminuye el empleo. Aumenta el gasto en sectores estratégicos y, principalmente, el gobierno se hace cargo de los programas de apoyo a deudores y banca... posible gracias a la ayuda internacional (FMI, BM y BID...)". El 21 de agosto de 1997, Marcelo Bonelli escribía para el diario Clarín "Postergan obras públicas por el acuerdo con el FMI". El matutino controlado por Magnetto no se sorprendía con los condicionamientos impuestos por los burócratas del Fondo: todo formaba parte del habitual paisaje argentino. Al respecto, escribía Bonelli que "...los fondos que ingresen por la venta del Banco Hipotecario Nacional no se destinarán este año a realizar obras públicas y recién se podrían utilizar para este fin a partir de 1998. Así lo acordó el gobierno con el Fondo Monetario Internacional, con la intención de destrabar la negociación para obtener un crédito de facilidades extendidas por 1.000 millones".

Notará el lector que quienes se encargaban de decidir los destinos del Presupuesto Nacional en términos de cambios o reasignaciones no eran los representantes del Ejecutivo sino los técnicos del FMI. ¿Quiénes gobernaban realmente a la Argentina? Los acuerdos para la perpetuación de la dependencia, el atraso y la exclusión en nuestro país -a los que el diario Clarín gustaba y gusta denominar "compromisos"- fueron pautados por los ministros Roque Fernández y Jorge Rodríguez con el FMI durante las directivas recibidas en Washington, en un almuerzo con el entonces número uno del organismo, Michel Camdessus, y el representante de los EE.UU., Stanley Fischer. Ambos funcionarios del FMI advirtieron a los enviados nacionales sobre la necesidad de que la Argentina reduzca el "gasto público" y esto fue lo que cumplieron a rajatabla sus alumnos estrellas. Volvemos a preguntar: ¿Quiénes gobernaban realmente a la Argentina? Prosigamos.

En agosto de 1997 Bonelli nos explicaba que los "gastos" en obra pública se postergaban para 1998. ¿Se utilizaron finalmente en 1998 los ingresos de la privatización del Banco Hipotecario en obra pública (a su vez todo un circuito perverso: ¡el desmantelamiento del Estado como financiador de la obra pública!)? Es el mismo Bonelli, conocido ex lobbista de Repsol, quien nos resuelve la inquietud: en octubre de 1998 y "pese a que el Gobierno ya recortó 1.000 millones de gastos y paralizó obras públicas a mitad de año", el FMI "quiere que haya otro recorte del gasto público", que "aumente la presión impositiva para mejorar la recaudación" y que "se acelere la privatización del Banco Nación". Magistral, ¿no es así? "Hay que privatizar el Banco Nación", insistía Federico Sturzenegger en el diario La Nación, el 1 de octubre de 2000. ¡Es que estábamos muy retrasados!

Infraestructura comparada 1983-2015
El Presidente Macri que en su discurso del 1 de marzo pretendió hacernos creer que las inversiones en infraestructura durante los noventa, regido por el dios mercado, fueron superiores a las de los últimos doce años.

En la serie 1984-2014 de Obras Públicas (INDEC), se aprecia que entre 1984 y 1989 se invirtieron a razón de 1.000 a 1.600 millones de dólares en obra pública por año. Los montos en la década del 90, si bien registraron picos de 2.200-2.500 millones de dólares, se mantuvieron prácticamente iguales a los de la administración Alfonsín. Entre 1984 y 2002, el total invertido en obra pública no superó los 25.000 millones. Es decir y comparado con la inversión de los últimos doce años, 3,6 veces menos.

¿Volverá el mercado como prestamista. Y eso no es algo que merezca ser celebrado; al menos no por el pueblo argentino y una República genuinamente federal?