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El diario Clarín nuevamente desinformando sobre el Plan Nuclear Argentino

Autor | OETEC-ID


Palabras Claves
enriquecimiento de uranio, difusión gaseosa, centrífugas, láser, Plan Nuclear Argentino, CNEA, Ministerio de Planificación, diario Clarín, Daniel Santoro, Irán, atentado desinformativo, desinformación



14-01-2015 | OETEC responde al atentado desinformativo del diario Clarín sobre la tecnología de enriquecimiento de uranio lograda por la República Argentina.


El actual programa de enriquecimiento de uranio forma parte del conjunto de proyectos contemplados en la reactivación del Plan Nuclear Argentino anunciado formalmente en agosto de 2006 por el entonces Presidente de la Nación, Néstor Kirchner, y por el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. De esta forma, el Gobierno Nacional reconocía la necesidad de recuperar las capacidades que nuestro país había logrado desarrollar a comienzos de la década de 1980 -en noviembre de 1983 el por aquel entonces Presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Alte. Carlos Castro Madero, anunciaba que la Argentina había logrado enriquecer uranio-, considerando su relevancia tanto en lo que refiere a la preservación de las capacidades técnicas adquiridas en el pasado, como para el desarrollo de la infraestructura necesaria para garantizar el abastecimiento de uranio a partir del reacondicionamiento de las instalaciones asociadas, la diversificación de los métodos utilizados para producir el uranio enriquecido a través del desarrollo del método de difusión gaseosa y la incorporación de los métodos de enriquecimiento por centrífugas y láser, la capacitación adecuada del personal requerido y la reafirmación de nuestro país como un legítimo miembro del selecto grupo de países con la tecnología y las capacidades de realizar el proceso.

¿Por qué enriquecer uranio?
El enriquecimiento de uranio forma parte de la ecuación de desarrollo autónomo y soberano de las capacidades científicas y tecnológicas de un país decidido a profundizar sus conocimientos en la materia y a aprovechar los beneficios que ésta otorga en diversas áreas (generación eléctrica, aplicaciones en la medicina, el agro y la industria, entre otras), y una garantía cada vez más importante para asegurar las exportaciones de los desarrollos locales -ofrecer la tecnología junto a la capacidad de suministro del uranio utilizado abre mercados a la vez que potencia la competitividad nacional-, más aún si se tiene en cuenta la perspectiva de los países en vías de desarrollo y si se consideran las barreras existentes (diseñadas por los propios países centrales) para este tipo de países pujantes de entrar en una industria de semejante sensibilidad a nivel internacional, particularmente en lo referente a las cuestiones de seguridad asociadas.

Cuando la Argentina decidió la línea tecnológica que adoptarían sus centrales nucleares de potencia, la discusión por el tipo de combustible que éstas utilizarían resultó de vital importancia. Uno de los ejes centrales por los que versó el debate puso a la cuestión de la autonomía y la seguridad en el abastecimiento del uranio como materia prima en el centro de la escena. Finalmente, se fijó como un objetivo estratégico el dominio del ciclo de combustible del uranio natural que permitiese evitar la dependencia de terceros países, situación que explica el tipo de reactores de potencia que componen el parque de generación nucleoeléctrica nacional.

Década del 70
Hacia la década del 70, la Argentina desarrollaba actividades asociadas a la investigación y el desarrollo con uranio enriquecido en sus reactores experimentales e iniciaba su trayectoria como exportador de tecnología nuclear a partir de diversas exportaciones, al tiempo que comenzaba a estudiar la posibilidad de utilizar uranio levemente enriquecido en la Central Nuclear Atucha I, ya que de esta manera se optimizaba el consumo y, consecuentemente, la eficiencia tanto en la generación de energía como en la producción de residuos, sumado a la posibilidad de preservar el volumen de las reservas nacionales de uranio. Sin embargo, en el año 1974, los Estados Unidos, que habían sido los proveedores del uranio enriquecido utilizado por nuestro país, decidió interrumpir el suministro del insumo. Fue a partir de allí que la CNEA comenzó a evaluar la posibilidad de encontrar proveedores más confiables, situación que en el marco de la Guerra Fría y las restricciones internacionales vigentes, dificultaba enormemente la empresa. De esta manera, se decidió avanzar en la generación de las capacidades propias que permitieran desarrollar la tecnología de enriquecimiento que posibilitaran contar con un ciclo de combustible cerrado, es decir, autónomo e independiente, sustentando las necesidades nacionales del insumo a la vez que posicionaba internacionalmente al país como un actor indiscutido en el concierto de naciones capaces de contar con el conocimiento y la tecnología para hacerlo. Fue así que nació el proyecto que daría nacimiento al Complejo Tecnológico Pilcaniyeu de la CNEA, ubicado en el paraje Pichileufú Arriba, a 60 kilómetros de la ciudad de San Carlos de Bariloche, en la provincia de Río Negro.

Décadas del 80 y 90
Durante los gobiernos de Raúl Alfonsín y Carlos Menem la actividad nuclear sufrió un proceso sistemático de paralización, entre las que se encontraron las actividades de enriquecimiento de uranio, a la vez que se priorizó la compra del insumo en el exterior. Este capítulo trágico para el desarrollo científico, tecnológico e industrial en general, y de la actividad nuclear en particular, obligó a numerosos técnicos y científicos a migrar hacia otras actividades o incluso hacia otros países, mientras las tareas principales de quienes resistieron fueron de manera casi exclusiva el resguardo y preservación de la tecnología y las instalaciones desarrolladas hasta entonces. La política de "relaciones carnales" fue funcional al esquema restrictivo de los dominadores de las tecnologías sensibles en materia de energía nuclear y se apoyó en la idea difundida por los centros de poder que sugería que son seguros aquellos países que, teniendo la posibilidad de desarrollar tecnologías de avanza, se abstienen de hacerlo en pos del resguardo de la comunidad internacional, funcional a la concentración del conocimiento y las capacidades y a la dependencia y el condicionamiento de los países en vías de desarrollo con respecto a los denominados países desarrollados.

Tras el relanzamiento del Plan Nuclear en 2006, el Gobierno Nacional tomó la decisión política de impulsar el desarrollo tecnológico autónomo sin perder de vista un pilar fundamental de su política exterior, garantizar el desarrollo de la energía nuclear y sus aplicaciones con fines pacíficos y en cumplimiento con los compromisos internacionales asumidos oportunamente. Así, se decidía ubicar al dominio del ciclo de combustible nuclear como una cuestión central en la planificación independiente de su política energética y garantizar la competitividad del sector nuclear nacional en el escenario internacional. El enriquecimiento de uranio constituye un eslabón sumamente estratégico dentro del ciclo de combustible nuclear, por lo cual se tomó la decisión de recuperar las capacidades en la tecnología de difusión gaseosa, al tiempo que se abrieron nuevas líneas de desarrollo en tecnologías de avanzada tales como la separación isotópica por ultracentrífugas y por láser. Para ello, se inició un proceso de adecuación y actualización de las instalaciones en Pilcaniyeu con una inversión de US$ 27 millones, paralelamente a la incorporación de técnicos y profesionales cuyo plantel pasó de 10 personas en 2003 a 157 hacia fines de 2014, a la vez que se comenzaron a desarrollar los métodos de enriquecimiento de uranio a través de las tecnologías de centrifugación y láser.

La Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, visitó las instalaciones el 25 de octubre de 2010, desde donde sostuvo que a través de la reactivación del Complejo Tecnológico Pilcaniyeu nuestro país recuperaba un derecho al que nunca debimos haber renunciado, como es el de manejar recursos estratégicos de carácter nuclear que habían sido abandonados, resaltando asimismo la tradicional utilización pacífica de las capacidades nacionales en la materia.

En junio de 2014, en el marco de la celebración del Plenario del Grupo de Proveedores Nucleares (NSG, pos sus siglas en inglés) en Buenos Aires, el Ministerio de Planificación Federal anunció la finalización del la Planta Piloto o "Mock Up" en Pilcaniyeu mediante el método de difusión gaseosa y anticipó su puesta en marcha, lo que permitiría producir uranio enriquecido en pequeña escala. Sumado a ello, recientemente se logró enriquecer uranio por el método láser de separación isotópica.

Atentado desinformativo de Clarín en contexto
En relación a las afirmaciones sostenidas por el periodista Daniel Santoro en su nota publicada en el diario Clarín con fecha del 7 de enero del 2015: http://www.ieco.clarin.com/economia/enriquecimiento_de_uranio-laser-pilcaniyeu_0_1280272415.html desde el Observatorio OETEC creemos necesario no sólo precisar y clarificar el proceso histórico por el que nuestro país ha transitado para concretar el dominio de la tecnología del enriquecimiento de uranio, sino que también nos vemos obligados a bregar por una mayor rigurosidad periodística a la hora de comunicar cuestiones tan sensibles como específicas y técnicas, cuya complejidad lo tornan difícil de asimilar con experiencias en curso en otros países.

De esta forma, asociar el desarrollo nacional en materia de enriquecimiento con el desarrollo nuclear iraní, más allá de la "imprecisión" técnica (el método iraní de enriquecimiento es a través de la utilización de centrífugas), constituye un acto sumamente irresponsable al pretender sembrar la idea de que los desarrollos tecnológicos nacionales contribuirían a incrementar la conflictividad internacional en torno a la políticas de no-proliferación. No sólo debemos mencionar que las actividades argentinas en la materia siempre han buscado respetar el derecho internacional, sino que también han consolidado una tradición de más de seis décadas de desarrollo pacífico de las aplicaciones de la energía nuclear. Las actividades de enriquecimiento realizadas por nuestro país se desenvuelven bajo estricto cumplimiento de los compromisos mantenidos con la comunidad internacional a través de distintas instancias formales y sujetas al seguimiento del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y de la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares (ABACC).



Bibliografia
- Clarín (07/01/2015) http://www.ieco.clarin.com/economia/enriquecimiento_de_uranio-laser-pilcaniyeu_0_1280272415.html

- CNEA http://www.cnea.gov.ar/ENRIQUECIMIENTODEURANIO

- Página/12 (24/12/2014): http://www.pagina12.com.ar/diario/ciencia/19-262604-2014-12-24.html

- Página/12 (29/06/2014): http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-249680-2014-06-29.html

- Ministerio de Planificación Federal (25/06/2014): http://www.minplan.gob.ar/noticia/15845/en-cinco-semanas-nuestro-pais-reiniciara-la-produccion-de-uranio-enriquecido.html

- Presidencia de la Nación (25/10/2010): http://www.presidencia.gob.ar/informacion/conferencias/22757