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| Artículos de opinión

Desarticulando el primer atentado desinformativo contra el GNEA (Parte I)

Autor | Federico Bernal


Conflictos de Interes
El autor no manifiesta conflictos de interes


Palabras Claves
Carlos Sánchez Rangel, diario La Nación, gasoducto del GNEA, GNEA, Formosa, Chacho, Corrientes, Misiones, Santa Fe, gasoductos troncales, energía, gas natural, gas por redes, servicio público, Ministerio de Planificación, ENARGAS, Juana Azurduy, Daniel Montamat



21-01-2015 | El 14 de enero pasado se firmaron los contratos correspondientes a la provisión de cañería y construcción de la Etapa II del Gasoducto del Noreste Argentino (GNEA). Esta etapa comprende la construcción de los tramos troncales, ramales de aproximación y cañerías en las provincias de Formosa, Chaco y Santa Fe que irán a satisfacer las necesidades de 80 localidades, implicando una inversión pública de 11.348 millones de pesos. Gas por redes para centenares de miles de hogares que no tienen, nada más ni nada menos. Pues bien, a propósito del referido anuncio, el diario La Nación dedicó una sola nota al día siguiente titulada "Adjudican obras del Gasoducto del Noreste, pero hay dudas". Su autor fue el periodista Carlos Sánchez Rangel, cuyo atentado desinformativo apuntó a desprestigiar y ridiculizar la obra gasífera que llevará dicho energético a millones de compatriotas en calidad de servicio público por redes, servicio del que han carecido históricamente. Vamos a desarmar la bomba de celulosa y tinta del susodicho escribidor.


El Gasoducto del GNEA en números
La columna vertebral del GNEA tiene una extensión total de 4.144 kilómetros de extensión, a la cual debemos además agregar unos 15.000 km de cañerías para redes domiciliarias, 8 plantas compresoras y 165 plantas reguladoras. La Etapa I, que está en ejecución, beneficiará a 23 localidades, la Etapa II a 80 y la Etapa III a 65. En total estamos hablando de una inversión pública de 25.000 millones de pesos. Se trata a todas luces de una obra monumental, porque somos un país monumentalmente grande, por más que se empecinen a enseñarnos desde chiquititos que somos pequeños y así seguiremos siempre. De las 168 localidades beneficiadas del Noreste Argentino (NEA), 31 son de Formosa, 34 de Chaco, 37 de Santa Fe, 1 de Salta, 26 de Corrientes y 39 de Misiones. La Etapa I implica la generación de cerca de 5.000 empleos directos. Esta segunda etapa unos 11.000, mientras que la tercera redundará en 9.000 nuevos puestos de trabajo. Asimismo y de la inversión destinada a esta segunda etapa, la provincia de Santa Fe recibirá cerca de 3.400 millones de pesos, Formosa 3.600 millones y Chaco 4.400 millones. Esto implica la creación de 3.400, 3.600 y 4.400 puestos de trabajo directos, respectivamente. Cabe recordar que el proyecto del Gasoducto del Noreste Argentino nace en el Gasoducto Juana Azurduy (GJA). El GJA une los países de Bolivia y la Argentina mediante una cañería de 42 Km de longitud. La obra fue oficialmente inaugurada el 30 de Junio de 2011. En suma, 168 localidades son millones de argentinos y argentinas que a partir de esta obra accederán al gas natural por redes, por supuesto, servicio público fundamental del que han carecido históricamente. Son, en igual sentido, centenares de industrias que tendrán gas para funcionar y miles de proyectos de inversión productiva que se verán beneficiados.

Atentado desinformativo de Carlos Sánchez Rangel (La Nación - 15/01/15)
Vamos a desmantelar el atentado del señor Sánchez Rangel, en esta primera parte, realizando un análisis de buenas prácticas periodísticas. En una segunda parte, responderemos las infundadas, maliciosas y pueriles críticas del "especialista" que Sánchez Rangel cita en su artículo. Hablamos, cuando no, del ex secretario de Energía de Fernando de la Rúa, Daniel Montamat, furibundo opositor a las políticas energéticas del gobierno nacional, perito para una empresa estadounidense que contrató sus servicios en su denuncia al Estado nacional y al pueblo argentino ante el CIADI. "Adjudican obras del Gasoducto del Noreste, pero hay dudas", tituló Sánchez Rangel su nota. ¿Qué tipo de dudas? Y más importante aún: ¿quiénes dudan? En cuanto a la bajada del artículo en cuestión se lee: "El Gobierno invertirá $ 11.300 millones; especialistas advierten que no está asegurado el gas boliviano necesario". ¿Qué especialistas? ¿Cuántos? Cómo se advierte de esta primera imagen tomada de la versión online de la nota, el entrevistado es Daniel Montamat. Es él quién "duda". ¿Habrán otros?



Fuente revelada (la que duda) y fuentes anónimas (las que no dudan)
Daniel Montamat es, en efecto, el único especialista al que recurre Sánchez Rangel. Es él y sólo él quien "duda" de la provisión de gas boliviano, entre otros interrogantes y críticas, las cuales habremos de responder desde el plano técnico en la segunda parte de esta nota y con directivos del Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS), cosa que mínimamente debería haber hecho el periodista de La Nación para corroborar las afirmaciones del ex secretario (también podría haber consultado a autoridades de ENARSA y de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos). Ahora bien, deténgase el lector por un momento en esta segunda imagen. Resulta por demás llamativo que los "especialistas" que "no dudan" del GNEA sean anónimos, aunque esa "no duda" siquiera esté dirigida a contrarrestar las "dudas" planteadas por Montamat.



Título y bajada correctos...
Si Sánchez Rangel, los correctores del diario La Nación y sus jefes editoriales trabajaran desprovistos de conflictos de interés, esto es, sin hacer terrorismo comunicacional, el título y bajada correctos deberían haber sido...



El que "duda" es Montamat, a la sazón uno de los cerebros y artífices del desmantelamiento del aparato público y estatal energético argentino entre 1989 y 2002. ¡No hay otro! Y es justamente por sus críticas que este ex funcionario neoliberal, operador energético predilecto de los mercados y las corporaciones, fue convocado por el periodista para atacar al GNEA.

Conclusiones
El Gasoducto del Noreste Argentino no es solamente una obra monumental por sus dimensiones, sino también y principalmente porque constituye un hecho de reparación histórica con las provincias y las regiones más postergadas del país por los discípulos de Rivadavia y Mitre a lo largo del siglo XX (y hasta 2002 inclusive). Millones de argentinos y argentinas excluidos, sin gas por redes, poca o nula electricidad, desconectados geográficamente, etc. ¿Y por qué? Porque la Argentina se había reducido, siguiendo la línea histórica del conservadurismo doméstico, a la pampa húmeda que conviene a los intereses de nuestras clases dominantes y sus socios extranjeros.

Sin embargo, desde el 2003 a esta parte la "geopolítica" de la semicolonia fue reemplazada por una geopolítica en función de una Nación. El proyecto del GNEA ya en marcha y por su segunda etapa, es una muestra cabal de ello. Integración suramericana (se abastece con gas boliviano) y gas para todos nuestros compatriotas, en lugar de gas que, durante los noventa y hasta 2004, veíamos pasar bien entubado para usufructo de otras naciones y otros intereses que no eran los del pueblo argentino. Energía que genera empleo, ingentes inversiones públicas (el famoso "gasto público"), contratos millonarios para nuestra industria (la proveedora de los "caños"), mejoras en la calidad de vida para millones de personas. No otra cosa es la energía como factor humano, como instrumento para el desarrollo y la consolidación de un federalismo genuino. El diario La Nación, fiel exponente de la semicolonia, defensor de los acuerdos gasíferos entre la Argentina y Chile que depredaron nuestro recurso a precio vil, hará lo imposible para atentar contra la concreción de la revolucionaria obra, tal vez la más importante del kirchnerismo, justificación plena y palmaria de la contrazoncera "el bien que anima (consolida) a la Argentina es la extensión".



Bibliografia
ENARGAS http://www.enargas.gov.ar