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| Artículos de opinión

El caso de las represas en Santa Cruz y una respuesta al diario La Nación

Autor | Federico Bernal


Conflictos de Interes
El autor asesoró al Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios


Palabras Claves
represas, China, Argentina, Néstor Kirchner, Cepernic, Santa Cruz, federalismo, diario La Nación, expropiación, corporación judicial, infantilismo, ecoterrorismo, Lanata, Gandhi, Vaca Muerta, aprovechamientos hidroeléctricos, río Santa Cruz, Centenario, Bicentenario, granero del mundo, desarrollo, inclusión social



28-06-2015 | Del "milagro" del Centenario a la Argentina industrial e inclusiva del Bicentenario...


No deja de sorprender el diario La Nación, tradicional e histórico órgano oficial de una semicolonia en el Plata, esto es, una Argentina atrofiada, sometida y socialmente excluyente. Su nota titulada "Secretos en el Sur. Polémica y millones en Santa Cruz" (28/06/15) es magistral síntesis del pensamiento y accionar mitrista, devenido ahora en máximo custodio de la nacionalidad argentina amenazada de muerte, pareciera ser, por el imperialismo chino. De la lectura queda la sensación de una invasión en marcha, cuyo "Día D" ocurrió en la Patagonia, de la mano de la construcción de las represas Presidente Néstor Kirchner y Gobernador Jorge Cepernic (meses atrás se tiraron contra los acuerdos nucleares suscriptos entre China y nuestro país, acuerdos que derivarían en desempleo masivo y quiebra de la industria local). El diario que hoy apoya la autodeterminación de la población implantada en la invasión de 1833 en Malvinas; el diario que apoyó el golpe contra Yrigoyen y celebrabó exaltado la presencia de la flota británica en 1955 a la espera de las órdenes del Almirante Rojas (caso la segunda intentona después del atentado terrorista de Plaza de Mayo volviera a fracasar), en suma, el diario de todo esto y muchísimo más, es el mismo diario que imbuido de patriótica fraseología denuncia orgulloso: "El Calafate. Una bandera china ya flamea a 90 kilómetros de aquí, a la vera del río Santa Cruz...". ¿Qué otra cosa podemos esperar del pasquín mitrista que el rechazo a una Patagonia desarrollada y potencia regional, si es que una Patagonia enclenque, eternamente primarizada y ovina, latifundista e improductiva, carente de electricidad, obras de infraestructura y población es absolutamente funcional para la proyección británica desde la base militar de la OTAN en Malvinas, el saqueo de nuestros recursos acuíferos, ictícolas e hidrocarburíferos de la zona austral continental y marítima, la resignación de la Antártida, etc.? Ensayamos aquí una respuesta política al nacionalismo de opereta de Don Bartolomé, al falso federalismo del granero del mundo, su planteamiento hipócrita en defensa de los "pueblos originarios" (como veremos aquí y para colmo de males absolutamente embrollado) y su ecologismo reaccionario. Nuestros argumentos técnicos se presentarán en informes ulteriores.

Escoceses santacruceños... ¡Freedom contra los chinos!
Al poco tiempo de recuperada YPF por la Presidenta de la Nación, el 16 de abril de 2012, la reacción conservadora y su periodista favorito comenzaron a atentar contra el desarrollo estatal de Vaca Muerta. El detonante fue el acuerdo con Chevron. Magnetto -y en menor medida Mitre- se volvieron de la noche a la mañana ecologistas (el círculo verde) y aborigenistas (el círculo multicolor). Periodismo para todos cerró en programa dedicado al tema con dos dirigentes de una comunidad mapuche despotricando contra el acuerdo. Sin embargo, no fue el típico infantilismo indigenista lo más grave, sino la utilización de un fragmento de la célebre película Gandhi (1982) para llamar, muy sutilmente claro, a la sublevación mapuche contra la titular del yacimiento de la que es socia Chevron, es decir, YPF. Resulta oportuno traer a colación algunas cuestiones. Antes de mostrar el fragmento, Jorge Lanata explica: "Hay de un lado una persona, dos o diez; y del otro lado, en el caso de esta película, el imperio británico. Imaginate. [...] Gandhi, un viejito con un sari y lentes, pelado, flaquito, chiquito lo dio vuelta sin disparar un solo tiro. ¿Sabés qué les propuso? Les propuso no colaborar". Luego dice: "Hay una gran escena de la película, que es cuando ellos tienen que pasar de la teoría a la práctica. ¿Cómo hacen para pasar de la moral abstracta a la moral concreta? ¿Hasta dónde estaban dispuestos a dar? Y Gandhi, que les pide [a sus seguidores, al pueblo] que no maten [a las fuerzas de ocupación], les pide que transformen su dolor en testimonio. Entonces hay una protesta, y los tipos saben que los van a cagar a palos. Y se dejan cagar a palos... Lo que vas a ver ahora, pasó en realidad. Y son simplemente personas decididas a pelear por su destino y a cambiar de vida. Miralo, dale". Lanata apaga su velador de las editoriales y la pantalla proyecta la gran escena, sin duda, en la que el pueblo indio logra, no ya cambiar de vida (la habían cambiado hace mucho, con las primeras medidas revolucionarias de Gandhi al sustituir los productos manufacturados británicos por los elaborados internamente), sino lograr su emancipación del coloniaje inglés. La escena promovida por el periodista estrella del menemismo del siglo XXI: una manifestación multitudinaria, marchando en hileras de cuatro o cinco hombres desarmados contra la entrada de una fábrica en poder inglés. La custodian cipayos (soldados indios pagos por la potencia ocupante), que van moliendo a palos al pueblo consciente y decidido en su avance y su coraje revolucionario. La represión, que duró horas, terminó precipitando la victoria popular. Ahora bien, ¿cuál fue la estrategia comunicacional de la reacción con el fragmento del film Gandhi? Convocar al pueblo mapuche a "no colaborar", a alzarse contra la recientemente renacionalizada YPF y el inicio serio y responsable de explotación de una de las principales reservas de gas y crudo no convencionales del mundo, desde la renacionalización de YPF, en poder estatal y enmarcado en un proyecto nacional. Nada de aplicar el mensaje lanatisado de Gandhi a la ocupación británica de Malvinas, convocando en todo caso al pueblo argentino a "no colaborar" con los productos británicos hasta tanto el invasor no abandone territorio nacional. Y del mensaje de los mapuches, Gandhi y Lanata pasamos ahora, con la nota de La Nación contra las represas, a una suerte de convocatoria al levantamiento santacruceño contra un gobierno centralista y unitario, dueño de un Estado voraz aliado a su vez del imperialismo chino y que entre todos quieren privar de regalías a la provincia. En este caso, como parece ser insuficiente apelar a las comunidades tehuelches, el articulista cita un par de estancieros expropiados (después se abordará este asunto), cerrando con un "descendiente en quinta generación del escocés William Dickie, quien la pobló en los primeros años del siglo XX". Es decir, descendientes en quinta generación del escocés William Dickie -seguro pariente de William Wallace-... ¡revelaos! ¡Freedom del imperialismo chino! Lanata ya tiene su film de referencia para encender la rebelión escocesa en plena Patagonia; resta cambiar la bandera de la Union Jack por la bandera roja de las cinco estrellas amarillas que ya flamea amenazante en la provincia de Santa Cruz.

Rebelión escocesa y revuelta judicial
"La cesión de los activos energéticos, la quita de la condición de ribereños a 48 estancieros, la duplicación de las hectáreas que originalmente se iban a expropiar, la anulación de la venta de áridos para la obra contemplada en la ley inicial y el alambrado de 180 kilómetros del río Santa Cruz con el cual se limitará el acceso a las riberas y al agua despertaron la inquietud de los superficiarios y abren la puerta a millonarios juicios contra el Estado". Los estancieros expropiados conforme a la ley provincial (por cierto bastante poco productivos en su actividad rural latifundista) serán retribuidos como corresponde, en función de la valuación fiscal de los campos que los mismos propietarios declararon en su momento. En cuanto a la expropiación, hablamos de una medida absolutamente legítima, amparada en la legislación de la provincia de Santa Cruz, desde que obedece a una causa de utilidad pública. Sucede, no obstante, que la base para la retribución es la declaración jurada de cada estanciero en rentas, más el 30%. Si el número es bajo, será porque sus DDJJ habrán sido... ¿exiguas? En otras palabras, si sus DDJJ fueron las correctas no deberían de qué preocuparse. Vemos también en la nota que el articulista protesta porque lo sujeto a expropiación se incrementó desde su planteamiento original. ¿Cuál es el problema? Y si las decenas de estancieros que ya no tendrán acceso al río porque sus terrenos sirven ahora a una obra de vital importancia para los más de 300.000 santacruceños, ¿cuál es el problema? Más importante que lo anterior, es notar el insólito llamado a la Corporación Judicial y la bajada de línea del diario La Nación: nada de juicios por dos mangos; todos juicios "millonarios". Y nada de jueces provinciales, a la Corte Suprema que para algo está. A propósito se lee: "Por estas horas varios superficiarios ya prevén hacer juicios al Estado con la expectativa de llevar sus reclamos ante la Corte Suprema de la Nación". En fin, ¿qué podemos esperar del diario que hizo yunta con Repsol en contra de la expropiación de YPF, que alentó sus juicios en el CIADI (de Repsol y otras muchas empresas), que quiere un gobierno nacional rendido a los pies del fallo de Griesa y los fondos buitres?

Egresos sí; ingresos no; balance menos
Dice La Nación: "...la provincia no cobraría regalías hidroeléctricas... El costo de este inciso podría implicar para la provincia la pérdida de varios cientos de millones de dólares". Resulta notable que el diario contemple este supuesto egreso y no haga lo mismo con los ingresos. ¿Dónde está el cassette de las inversiones extranjeras y su fabuloso derrame? ¿O acaso no cuentan cuando esas inversiones extranjeras son orientadas desde el Estado en función de las necesidades del país, acorde a una política de desarrollo efectiva y verdaderamente federal? Nos ahorraría mucho trabajo si el diario La Nación dijera aquello que efectivamente lo saca de quicio: que las IED sean chinas en lugar de las "inversiones" de agiotistas bursátiles de Wall Street, fondos buitres o las bolsas europeas que hoy intentan doblegar al pueblo griego. Dice el diario: "... pérdida en millones de dólares". Pero no es una pérdida, sino una inversión, desde que las regalías se destinarán al repago de la obra. ¿Y el impacto de las obras en el empleo directo e indirecto? ¿Y el estímulo que significarán en las empresas de servicios, en las constructoras, en la industria proveedora de insumos? Cabe recordar en este sentido que la provisión de las obras es 77% nacional. ¿Y qué hay de la energía eléctrica que generarán las represas, contribuyendo a tarifas más asequibles, a una provisión confiable, masiva y segura de energía para la provincia, la región y el país? ¿Estimó la "irrigación" en producción, empleo, exportaciones para la provincia que las represas generarán en radicación de nuevas firmas? ¿Y del increíble beneficio de una obra que demandará una construcción de 66 meses y cuya devolución del préstamos será en 15 años con energía producida por el aprovechamiento hidroeléctrico del Río Santa Cruz? ¿Cuántos millones de dólares de beneficios y ventajas?

Del "milagro" del Centenario a la Argentina industrial e inclusiva del Bicentenario
El diario La Nación se rasga las vestiduras por las cerca de 100.000 hectáreas que por justa causa de utilidad pública están sujetas a expropiación. ¿Pero qué dijo La Nación de las decenas o centenares de millones de hectáreas que en los noventa fueron "compradas" por personas físicas y jurídicas de origen extranjero? Hasta 1996, eran los superintendentes de Frontera quienes aprobaban o rechazaban la compra de tierras por extranjeros. A partir de ese año y bajo la gestión de Miguel Ángel Toma al frente de la Secretaría de Seguridad Interior (SSI), fue dicha dependencia la que se encargó de regular tan delicado aspecto. Sólo el bienio que siguió al cambio de modalidad (1997-1998) la SSI aprobó ventas a extranjeros por 8 millones de hectáreas (diario Clarín - 16/10/05). Igual hipocresía para los inmensos e improductivos campos que ya no podrán dar de pastar a sus ovejas, así como con la riqueza arqueológica y el lamento de los turistas: "Quienes han recorrido sus valles y cañadones relatan la belleza de las paredes [formaciones geológicas expuestas a la superficie], que en otra era fue suelo marino. Muchos de esos sitios hoy quedaran bajo el agua". Como no prosperan los argumentos técnicos ni el ecoterrorismo (el círculo verde) se apela al nacionalismo reaccionario, al unitarismo de provincia y al enfrentamiento entre compatriotas: "El Calafate. Una bandera china ya flamea a 90 kilómetros de aquí, a la vera del río Santa Cruz, que, estoico, espera que las represas hidroeléctricas cambien para siempre su recorrido serpenteante. Pese a ser el recurso hídrico más importante de Santa Cruz, la provincia cedió a la Nación la totalidad de los activos derivados del contrato de venta de energía por veinte años". El diario La Nación quiere ríos serpenteantes que no sean más que agua y peces; los recursos naturales en estado latente, en defensa de la ecología; ovejas y más ovejas, en lugar de decenas de miles de empleos, la multiplicación del parque de generación y una Patagonia moderna y desarrollada. Es que el mitrismo no quiere que el uranio genere energía, ni quiere ríos que generen energía, ni hidrocarburos en manos del Estado alineados con el desarrollo nacional y la industrialización. No quieren que el ingenio argentino construya y lance satélites propios al espacio, ni fabrique y exporte reactores nucleares; no quiere medicina nuclear de avanzada ni fibra óptica; nada de ciencia y tecnología pueblocéntricas, nada de energía como herramienta de desarrollo con inclusión social, de lucha contra el empobrecimiento heredado del cuarto de siglo infame anterior al 2003.

Al diario La Nación le interesa un comino que la Nación se consolide como tal, y que a las veintitrés provincias argentinas crezcan y se desenvuelvan en igualdad de condiciones y oportunidades. El diario La Nación no quiere una Santa Cruz, ni una Formosa, ni una Misiones próspera. Siquiera pretende una Pampa Húmeda próspera; su máxima invariable ha sido mientras menos mejor (menos Estado, menos geografía, menos estómagos que alimentar, etc.). Su máxima ha sido la de la Argentina "milagro del mundo", donde un puñadito de estancieros se quedaban con todo, y donde la Nación no era tal sino este engendro sin identidad y vació de todo genialmente retratado por Don Mariano Grondona -pobrecito, en su libro El Postkirchnerismo de 2009-: "[…] Durante el milagro argentino (1880-1930), la Argentina fue culturalmente francesa, alemana en su ejército, inglesa en su Marina, demográficamente española e italiana, y nuevamente inglesa en su estilo, en el campo y en el comercio, así como victoriana en sus valores éticos y romana en su tradición religiosa. Europa en América". La provincia de Santa Cruz y la Patagonia, con respaldo de una potencia mundial que ha roto la lógica occidental de sometimiento a la hora de invertir y asociarse en alianzas estratégicas dice presente con estas magníficas represas ya en marcha, contribuyendo a afianzar el proyecto nacional, popular, genuinamente democrático y federal de la Argentina del Bicentenario.



Bibliografia
Artículo del diario La Nación
http://www.lanacion.com.ar/1805443-secretos-en-el-sur-polemica-y-millones-en-santa-cruz