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| Artículos de opinión

Endeudamiento en tiempos de Mauricio Macri

Autor | Noemí Brenta


Conflictos de Interes
La autora no manifiesta conflictos de interés


Palabras Claves
deuda externa, endeudamiento, devaluación, Macri, PBI, neoliberalismo



01-02-2016 | Si bien el endeudamiento argentino en moneda extranjera se redujo de un equivalente a 5 años de exportaciones en 2002 a alrededor de 1 año en 2015 (las cifras varían según el año que se tome y el modo de valuación); si bien se redujo la deuda como porcentaje del producto bruto (aunque la devaluación aumentó esa relación), el actual no parece un buen momento para aumentar excesivamente las obligaciones externas.


Por un lado, las condiciones internacionales son complicadas, por el alza de las tasas de interés impulsada por la Reserva Federal, la persistencia de la recesión en la eurozona, la desaceleración del crecimiento chino y de los países emergentes, la caída de los precios internacionales de las materias primas, y las barreras de acceso a los mercados de los países avanzados, paralelas a su mayor agresividad para colocar bienes y servicios en los emergentes.

Todo esto configura un escenario poco propicio para un gran crecimiento de las exportaciones que provea los dólares necesarios para pagar al menos los intereses de la deuda, ya que si estos se atienden con nueva deuda la bola de nieve crece sin parar. El problema se agravaría si al mismo tiempo las importaciones subieran más que las expo, y se generaran saldos comerciales negativos, porque la balanza comercial es la única fuente de divisas que no genera obligaciones de pagar más divisas a futuro, como es el caso de los préstamos y las inversiones extranjeras.

Por el otro lado, más deuda pública significa aumentar el gasto público para pagar intereses. En los años 90, por ejemplo, el gobierno recortó las jubilaciones, el gasto en salud, en educación, y en tantas otras cosas, pero el gasto en intereses de la deuda creció en forma constante. En 2001 los intereses de la deuda llegaron a representar un quinto del gasto público, esto impuso un sacrificio tremendo para toda la población, y un Estado de espaldas a la sociedad, sujeto a tributar cada vez más recursos a los acreedores.

La historia argentina muestra que los ciclos de endeudamiento externo siempre terminaron en crisis muy dolorosas, y que en el camino se fueron perdiendo grados de libertad de la política económica, soberanía y bienestar. Por eso es necesario manejar con mucha prudencia la cuestión de la deuda, que justamente por su criticidad, la Constitución Nacional ha puesto en manos del Congreso.