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La política de subsidios. Una herramienta al servicio de un proyecto político-económico

Autor | OETEC-ID


Palabras Claves
subsidios, tarifas, electricidad, luz, cortes, Edenor, Edesur, Argentina, Uruguay, Brasil, servicio público



27-12-2013 | El subsidio a las tarifas de los servicios públicos constituyó una de las herramientas utilizadas para apuntalar el proyecto económico-social instaurado en 2003. Las tarifas en la Argentina, aun sin subsidios, están entre las más baratas de Latinoamérica. La factura eléctrica de un residente uruguayo (con un consumo de 500 kwh bimestrales) seguiría siendo un 586% más alta que la de un usuario de Edenor o Edesur y un 316 % más elevada que la del resto de los residentes argentinos.


Los cenáculos neoliberales demonizan la política de subsidios implementada por el gobierno nacional. En líneas generales, el discurso ortodoxo sostiene que esa herramienta distorsiona el normal funcionamiento de los mercados. Sin perjuicio de eso, las objeciones a esa política suele tener un carácter selectivo. El tratamiento mediático acerca de las transferencias de recursos públicos a los sectores de mayor poder adquisitivo (por ejemplo vía financiamiento a la educación privada) es mucho más benévolo que el destinado a los aportes direccionados a la población más vulnerable.

El subsidio a las tarifas de los servicios públicos constituyó una de las herramientas utilizadas para apuntalar el proyecto económico-social instaurado en 2003. La idea básica era contribuir a la recuperación de los ingresos populares (vía reducidos niveles tarifarios) e incrementar la competitividad empresaria. El gasto de luz y gas de los Hogares pasó de representar, desde la década del noventa a la actualidad, del 20 a menos del 3% del salario promedio mensual. Eso determinó, entre otras cuestiones, que el consumo energético domiciliario per cápita se duplicara en los últimos años.

El consumo energético hogareño argentino es un 329% superior al brasileño, un 184% más elevado que el chileno y un 174% más alto que el uruguayo. El descenso del costo tarifario se produjo a pesar de que, en el período analizado, el barril de petróleo aumentó un 374% (ver Tabla). Por su lado, el costo de la energía eléctrica consumida por las industrias argentinas es de 22 dólares por MWh (Edenor/Edesur) y 31 dólares en el interior del país. Los reducidos niveles tarifarios contrastan fuertemente con los valores vigentes en Uruguay, Brasil y Chile (254, 165, 143 dólares, respectivamente).



El gobierno nacional viene reformulando el esquema de subsidios, de manera progresiva, con el objetivo de ir suprimiendo las transferencias hacia sectores que no lo necesitan. En ese sentido, las disposiciones tendientes a la eliminación de las subvenciones tarifarias apuntaron tanto a los usuarios que residían en zonas de alto poder adquisitivo como a determinadas actividades (bancos, aeropuertos, financieras, compañías de seguro, casinos, telefonía móvil, actividades extractivas, refinamiento de combustibles, procesamiento de gas natural, biocombustibles, aceites de exportación y agroquímicos). También se habilitó un registro de renuncia voluntaria a los subsidios, se suspendieron los beneficios fiscales otorgados a las petroleras y refinerías -en el marco de los programas Petróleo Plus y Refino Plus-, se recortaron los subsidios a la generación eléctrica a las provincias que había incrementado sus tarifas (Córdoba, Santa Fe, San Luis; Buenos Aires) y se dispuso el congelamiento del fondo destinado a subsidiar el transporte de personas.

En los últimos meses, el establishment mediático-económico sostiene que se estaría ante las puertas de un "tarifazo" destinado a la recomposición de las cuentas públicas. De acuerdo con esa visión, la eliminación de los subsidios revelaría el fracaso del "modelo" kirchnerista. La falta de rigurosidad de esa perspectiva reside, entre otras cuestiones, en que confunde una herramienta con el proyecto. Más allá de eso, el ministro de Planificación sostuvo que "no esperen un tarifazo ni una quita indiscriminada de subsidios, porque no es nuestra política". Además, Julio De Vido agregó que "de todas maneras, las tarifas en la Argentina, aun sin subsidios, están entre las más baratas de Latinoamérica". Y tiene razón. La factura eléctrica de un residente uruguayo (con un consumo de 500 kwh bimestrales) seguiría siendo un 586% más alta que la de un usuario de Edenor o Edesur y un 316% más elevada que la del resto de los residentes argentinos. Lo mismo ocurre con los brasileños y chilenos que abonan un 346 y un 286% (respectivamente) por encima de los cliente de Edenor/Edesur. Algo similar ocurre con el sector industrial. Lo cierto es que el actual cuadro tarifario energético argentino (aún sin subsidios) continúa siendo un vector de competitividad para el entramado industrial doméstico.



Bibliografia
- Edenor/Edesur
- Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios
- Secretaría de Energía de la Nación