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| Artículos de opinión

Focede. El primer paso

Autor | Diego Leandro Rubinzal


Conflictos de Interes
El autor no manifiesta conflictos de interés


Palabras Claves
Focede, Edenor, Edesur, Ministerio de Planificación, Resolución 3/2014, servicio público, neoliberalismo, reestatización, cortes, ola de calor, potencia instalada



09-01-2014 | El gobierno nacional les quitó a Edenor y Edesur la administración y control del Focede a las través de la Resolución 3/2014. En ese acto dispositivo, el Ministerio dispuso que las inversiones serán decididas por la Subsecretaría de Coordinación y Control de Gestión (dependiente de ese Ministerio). Tal decisión debería ser el primer paso para una redefinición más profunda del sistema eléctrico.


La extraordinaria ola de calor que se extendió durante 18 días provocó numerosos inconvenientes. La bronca ciudadana ante las interrupciones del servicio de energía se encuentra plenamente justificada. La existencia de cortes eléctricos ante episodios climáticos extremos es una práctica corriente en la mayoría de los países. Sin embargo, la magnitud de lo ocurrido superó el límite de lo tolerable. La gravedad del tema requiere una correcta lectura de las causas de lo acontecido.

Para eso, resulta imprescindible entender el diseño actual del sistema eléctrico argentino. Las privatizaciones lo "tupacamarizaron" en tres grandes sectores: generación, transporte y distribución. En el período 2003-2012, la activa política de inversiones implementada por el gobierno nacional produjo un incremento del 49 % de la potencia eléctrica (de 17.900 a 26.627 megavatios) y del 47 % en el tendido de líneas de transmisión de 500 kilovoltios (de 9.083 a 13.327 kilómetros).Los 8.727 megavatios incorporados al sistema supusieron una inversión de 92.500 millones de pesos, de los cuales 72.250 millones fueron desembolsados por el Estado Nacional (78 %) y 20.350 millones los privados (22 %). Está claro que los altísimos niveles de crecimiento económico, registrados en la última década, no hubieran sido posibles sin la ampliación de la generación y transmisión eléctrica. Por el contrario, la red distribuidora se convirtió en el eslabón más débil de la cadena producto de la falta de inversiones.

Ese breve repaso permite aclarar porque las compañías distribuidoras (Edenor y Edesur para el área metropolitana de Buenos Aires) resultan las principales responsables de los apagones. Sin perjuicio de eso, el gobierno nacional no puede desentenderse del tema. La responsabilidad estatal deriva de las funciones regulatorias que tiene el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) y de la actuación de sus representantes en los directorios de las concesionarias. En ese sentido, la interrupción del servicio eléctrico da cuenta de ciertas deficiencias en el control estatal. Lo antedicho implica revisar las deficiencias estatales pero sin desviar el foco de análisis acerca de las principales responsables del caótico fin de año que soportaron los habitantes de la CABA (y algunas localidades del conurbano).

Focede
En virtud de lo anterior, lo sucedido con el "Fondo para Obras de Consolidación y Expansión de Distribución Eléctrica" (Focede) es un botón de muestra de la conducta empresarial. El 23 de noviembre de 2012, el gobierno nacional había autorizado a las compañías Edenor y Edesur a cobrar un monto fijo adicional en sus facturas. Esos fondos debían ser destinados a la realización de inversiones de infraestructura y mantenimiento de las instalaciones. En efecto, la Resolución 347 del ENRE estableció diferentes cargos (que variaban de acuerdo con el consumo) en un rango de 4 a 150 pesos bimestrales para los domicilios particulares y de 45 a 300 pesos para los establecimientos comerciales. Los montos recaudados fueron depositados en un fideicomiso denominado "Fondo para obras de consolidación y expansión de distribución eléctrica" (Focede). Su constitución fue la respuesta oficial ante la queja empresarial referida a que la falta de inversiones respondía al congelamiento tarifario.

Lo cierto es que los fondos del Focede fueron subejecutados. Al 20 de diciembre, el saldo remanente alcanzaba los 54.347.803 pesos para Edesur y los 161.027.770 para Edenor. El ministro Julio de Vido sostuvo que las distribuidoras fueron intimadas "y a pesar de eso incumplieron en la ejecución de los montos adjudicados en el fondo fiduciario".
Por lo tanto, el Gobierno les quitó la administración y control del Focede a través de la emisión de Resolución 3/2014 del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. En ese acto dispositivo, el Ministerio dispuso que las inversiones serán decididas por la Subsecretaría de Coordinación y Control de Gestión (dependiente de ese Ministerio). Esa decisión debiera ser el primer paso para una redefinición más profunda del sistema eléctrico.

Como sostiene Alfredo Zaiat "las compañías evaluaron que no era rentable invertir para la expansión y modernización de la red de distribución del sistema eléctrico. Esa decisión tuvo su lógica desde el punto de vista de la tasa de retorno de una inversión con tarifas congeladas, no de acuerdo con la obligación de asegurar un servicio básico a la población comprometida en el contrato de concesión. Para las empresas no era rentable destinar varias decenas de millones de dólares en ampliar la capacidad de transporte y estaciones transformadoras para cubrir la demanda incremental". La prestación de un servicio público esencial no debería quedar atrapado en la lógica del mercado. El desafío es desandar ese camino y avanzar en la construcción de un sistema energético de administración estatal.



Bibliografia
- Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios