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Malvinas: desde la rendición económica de Cavallo a la claudicación de Mauricio Macri

Autor | Federico Bernal


Conflictos de Interes
El autor no manifiesta conflictos de interés


Palabras Claves
Malvinas, Tierra del Fuego, soberanía, Acuerdos de Madrid, CIADI, Domingo Cavallo, Malcorra, macrismo, rendición



21-09-2016 | Trascendió poco, pero el macrismo a través de la canciller Malcorra y el Ministro de Estado para Europa y las Américas de la Secretaría de Relaciones Exteriores y Commonwealth británica, Sir Alan Duncan, somete la República Argentina al colonialismo occidental, específicamente al británico. Mediante un compromiso de estatus bilateral firmado por ambas partes, la administración de Mauricio Macri abandona los reclamos de soberanía, retoma la política exterior del menemismo y acepta la autodeterminación de una colonia de ingleses trasplantada en 1833 en el Departamento Islas del Atlántico Sur de la provincia de Tierra del Fuego. En esta nota un breve abordaje histórico.


Los Acuerdos de Madrid
A partir de 1989, la Argentina decidió restablecer las relaciones con el Reino Unido -suspendidas desde la guerra del Atlántico Sur- con el levantamiento de las restricciones a las importaciones británicas. Su promotor, el entonces canciller Domingo Cavallo. Quitaba el sueño a los intereses de la semicolonia reanudar urgentemente el "comercio" con la metrópolis. El tratamiento de la disputa de soberanía no era prioridad para ninguna de las partes. Sucedieron entonces las reuniones de Nueva York de agosto de 1989. La agenda de debate fue amplia, tanto, como la superficie del "paraguas de soberanía". Un mes después, se firmó en Madrid una declaración conjunta, acordándose formalmente el cese de hostilidades de todo tipo. Se estimularon las relaciones comerciales y financieras mediante la eliminación de todas las restricciones impuestas desde 1982, así como las comunicaciones aéreas y marítimas. El 15 de febrero de 1990, una nueva ronda de negociaciones profundizó el camino iniciado en Madrid.

Además de restablecerse las relaciones diplomáticas y eliminarse la "zona de protección" alrededor de las Islas Malvinas, se establecieron/aprobaron: 1) el "Sistema de Comunicación Directa" entre las Islas y el continente; 2) el "Sistema Transitorio de Información y Consultas Recíprocas" (mediante el cual la Argentina debía informar al Foreign Office sobre los movimientos de sus Fuerzas Armadas); 3) el Informe del "Grupo de Trabajo Argentino-Británico sobre Pesca", erigiendo las bases para el intercambio de información relativa a especies, flotas pesqueras, estado de los stocks y posibilidades de conservación y explotación conjunta; y 4) comenzar la negociación de un acuerdo de promoción y protección de inversiones.

Con la firma de los Acuerdos de Madrid de febrero de 1990, se daba comienzo de hecho a la estrategia de "seducción" y a la fórmula del "paraguas de soberanía". La victoria, para los vencedores piratas, sí daba derechos. Un mes después de reactivado el vínculo semicolonia-metrópoli -discontinuado parcialmente durante la guerra (la Argentina no dejó de pagar la deuda externa), pero vigente desde 1955- el canciller Domingo Cavallo almorzó con Margaret Thatcher en Londres. Allí le manifestó -anticipándose en décadas al núcleo del cipayaje de los 17 intelectuales del subdesarrollo- que la "Argentina respetaría los deseos de los isleños", añadiendo que para la discusión del tema de la soberanía se necesitaría "un ambiente de diálogo y amistad entre los habitantes de las Islas y la Argentina" (Clarín - 10/4/90). Estaban sentadas las bases de la traición diplomática al aceptar los "deseos" de los kelpers (profundizada al ridículo con Di Tella y los ositos), como sentadas las bases para la entrega cómplice de los recursos ictícolas e hidrocarburíferos en el archipiélago. ¿Sólo del archipiélago?

La rendición económica de 1992
El programa de privatización y aniquilación del Estado como agente empresario, contralor y planificador comienza en 1989 con las Leyes nacionales 16.696 (de Reforma del Estado), 16.697 (de Emergencia Económica) y decretos 1.055, 1.589 y 1.212. Prosigue con la conversión de YPF en sociedad anónima y la fijación de un cronograma de privatizaciones para el sector, para ceñirse en 1992 con las Leyes 24.076 (Privatización de Gas del Estado) y 24.145 (Privatización de YPF SA y Federalización de los yacimientos de hidrocarburos). El mismo año en el que se legislaba y ponía en ejecución la nefasta privatización de la estatal petrolera, se firmaba con el Reino Unido el Convenio para la Promoción y Protección de Inversiones (Ley 24.184, suscripta el 1ero de diciembre de 1992). Cabe recordar no obstante, que dicha ley venía a aprobar el Convenio para la Promoción y Protección de Inversiones, suscripto por ambos países en diciembre de 1990. Ese mismo año también aunque el mes anterior, la Argentina venía a aceptar de hecho, a través de la denominada Zona de Conservación Exterior, las iniciativas británicas para el inicio de la explotación pesquera, por cierto, establecida unilateralmente en 1986 a través de la Zona Interina de Conservación y Administración de las Islas Malvinas. A partir de entonces, dicha actividad económica comenzaría a reportar a fines de igual año cerca de 12 millones de libras (antes reportaba cero ingresos). Solo en la primera temporada se entregaron más de 200 licencias individuales para la explotación pesquera.

La Ley 24.184
En julio de 1992, el Comité de Descolonización de la ONU aprobó la Resolución 109/1132 por la cual reiteraba la exhortación a Gran Bretaña y la Argentina a procurar una "solución pacífica y negociada sobre la soberanía" de las Islas Malvinas. Mientras tanto, una decisión del Gobierno nacional de crear un registro de buques pesqueros fijando la obligatoriedad para la concesión de permisos y cupos de pesca molestó al Imperio. Ello culminó en una autolimitación del caudal de pesca que habría de corresponderle a nuestro país. Semejante actitud sería luego ratificada con la Ley 24.184 de 1992, ley que estableció el principio del trato nacional y cláusula de la nación más favorecida (este beneficio, negado por Rosas, fue uno de los factores que aceleró los planes británicos para la invasión de 1845), el régimen de indemnización por pérdidas y el sistema particular de solución de controversias entre un inversor y el Estado receptor (CIADI). Tres años después, en 1995, comenzaría a regir la entrega hidrocarburífera. El capitalismo británico había ganado la guerra.

La administración macrista como dependencia del Foreign Office
El acuerdo firmado por la administración Macri con el colonialismo británico que ocupa ilegal e ilegítimamente la Provincia de Tierra del Fuego, apostando allí una de las bases militares más poderosas del imperialismo fuera de Europa y América del Norte, señala el compromiso de ambas partes a "adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos. Ambas partes enfatizaron los beneficios de la cooperación y de un compromiso positivo de todos los involucrados". La administración de Macri reconoce a una parte del Departamento Islas del Atlántico Sur de la Provincia de Tierra del Fuego el estatus de nación libre y soberana, aunque dependiente del Commonwealth británico por supuesto. Los notables avances en materia de soberanía registrados por nuestro país entre 2003 y 2015 sólo podrán ser defendidos por el pueblo argentino en las calles, desde que la administración nacional lamentablemente vuelve a ser una mera dependencia del Foreign Office.