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¿Empezaron las obras? Según el INDEC, a 9 meses de macrismo caen todos los indicadores de la construcción

Autor | Belen Ennis


Conflictos de Interes
La autora no manifiesta conflictos de interés


Palabras Claves
infraestructura, empleo, sector de la construcción, obra pública, plan de infraestructura, INDEC, ISAC, cemento, Ministerio de Planificación, federalismo, macrismo



14-11-2016 | "Empezaron las obras", anuncia el macrismo en un reciente spot publicitario donde muestra lo que aparentemente han sido, en materia de obra pública, los logros más importantes a once meses de haber asumido la gestión nacional. Sin embargo, la infraestructura faraónica prometida por el Presidente Macri sólo es propaganda. Así lo confirma el propio INDEC, que en su informe sobre "Indicadores de coyuntura de la actividad de la construcción" (ver bibliografía), publicado el pasado 31 de octubre, da cuenta del estado de paralización que hoy vive el sector, con serias bajas en cuatro de sus cinco indicadores más importantes. De esta manera, a tan sólo once meses de administración neoliberal, los resultados son realmente preocupantes. El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) exhibe una caída del 13,1% respecto a igual mes del año anterior y de 12,8% en el acumulado de los primeros nueve meses del año. Sumado a esto, la cantidad de puestos de trabajo en la construcción es de un 13,5% menos en relación a 2015. Además, los permisos de edificación registran un desplome del 22% respecto a igual mes del año pasado. Y la mayor parte de los insumos de la actividad han visto decaer su demanda, tal el cado del cemento portland que muestra una baja de 11,5% respecto a 2015 y de 12,3% en el acumulado de 2016. Asimismo, y en el mejor de los casos, las posibles obras que el macrismo pueda realizar serán para beneficio de los intereses económicos y políticos de las provincias históricamente privilegiadas, quedando por fuera de ese círculo rojo millones de compatriotas que olvidados en la más extrema exclusión que estarán condenados a vivir un destino de miseria por fuera de los límites de la Pampa Húmeda.


La inocultable y pésima realidad que el sector de la construcción vive desde el 10 de diciembre a esta parte, comparada con la situación de bonanza y expansión que la actividad experimentó durante el período 2003-2015, no dejan lugar a dudas: el único plan de infraestructura verdaderamente federal y orientado a los 42 millones de argentinos, así como a las 24 jurisdicciones fue el instrumentado por los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, ejecutado invariablemente por el ahora disuelto Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. Los montos invertidos: 107.825 millones de dólares destinados a más de 70.000 obras a lo largo y ancho del país, habiéndose más que triplicado lo invertido por las administraciones neoliberales de los 20 años previos.

El macrismo chocó la calesita de la construcción
A excepción de uno de los indicadores utilizados para medir el desenvolvimiento del sector de la construcción -que evalúa el rango de expectativas de 100 empresarios constructores de todo el país, muchos de ellos ligados seguramente a la familia Macri, reconocida contratista de la obra pública- todos los demás indicadores encargados de ponderar datos duros y no expectativas personales, exhiben serias bajas respecto a los porcentajes de 2015. Y no extraña, dada la altísima recesión económica que a fuerza de ajuste, tarifazo, desinversión y freno al mercado interno está instrumentando la actual administración nacional.

No obstante, si no fuera por el neoliberalismo militante que emana desde la Rosada, nada hacía pensar antes del 10 de diciembre que este contexto económico desastroso pudiera remotamente suceder. De forma deliberada, el macrismo fabricó una crisis donde no la había y escudó cada una de sus políticas antipopulares en el falso discurso de la "pesada herencia". Claramente, una economía en marcha, traccionada por la pujanza de un mercado interno en expansión, tal y como sucediera en tiempos de kirchnerismo, resulta una insostenible carga para el mercadismo en el poder.

Y lo mismo vale para el sector de la construcción, sector que no paró de crecer -a excepción de los típicos vaivenes internacionales- durante los 12 años anteriores. En efecto, fue Néstor Kirchner quien en 2003 tomó la temprana y fundamental decisión de crear el ahora disuelto Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, apenas a dos días de haber asumido, con el expreso objetivo de reactivar una economía devastada y un país en estado terminal. Así, y por medio del más ambicioso Plan de Obras del que se tenga memoria en la historia argentina, durante los mandatos de Néstor y de Cristina Kirchner los indicadores de la actividad de la construcción crecieron exponencialmente, dinámica que se mantuvo hasta hace apenas once meses atrás, cuando esos mismos indicadores comenzaron a deprimirse producto del retroceso neoliberal.

A propósito, y a modo de ejemplo, realizaremos a continuación un breve repaso por los números de la construcción de hace exactamente un año y los compararemos con los actuales. Mientras los índices son exactamente los mismos, los resultados obtenidos son completamente disímiles. Al respecto, la cantidad de signos menos (-) que podremos observar en cada uno de los gráficos correspondientes a 2016 terminan por confirmar el fenomenal desplome de una actividad, que por ser madre de industrias, acabará por destruir otros muchos sectores. He aquí el efecto dominó del ajuste macrista.

Pasado y presente de los indicadores de la construcción
El pasado 31 de octubre, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) publicó un documento titulado "Indicadores de coyuntura de la actividad de la construcción" (ver bibliografía) donde figuran, hasta septiembre de 2016, los datos del sector a través del relevamiento de cinco indicadores: 1) Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC); 2) puestos de trabajo registrados del sector construcción en el sector privado; 3) superficie cubierta autorizada por los permisos de edificación privada de 41 municipios; 4) variación porcentual del consumo aparente de insumos representativos del sector; y 5) encuesta cualitativa a un panel de 100 empresas constructoras.

Aunque igual informe e indicadores fueron publicados por el mismo organismo apenas un año atrás -precisamente el 30 de octubre de 2015-, las realidades que muestran uno y otro estudio responden a dos argentinas diferentes: una en calidad de Nación pujante, en vías de industrialización, mecadointernista y socialmente justa; y otra en su fase de supermercado del mundo, es decir, de semicolonia dependiente, atrasada y excluyente.

Sin más, dejemos que sean los indicadores del INDEC los que demuestren, en uno y otro caso, a qué consecuencias económicas pueden arribar ambos proyectos políticos.

1) Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC)
El ISAC muestra la evolución del sector según el comportamiento de la demanda de un conjunto de insumos representativos (veremos más adelante cuáles son y cómo se ha desplomado dicha demanda) y cubre la construcción pública y privada a nivel nacional (edificios para vivienda, edificios para otros destinos, obras viales, construcciones petroleras y otras obras de infraestructura).

En tiempos de macrismo, y según los datos de este indicador, durante el mes de septiembre último, el índice bajó 13,1% con respecto a igual mes del año anterior. Por su parte, el dato del acumulado durante los primeros nueve meses del año en su conjunto, registra una disminución de 12,8% con respecto a igual período del año 2015.



Fuente: INDEC.

Pero ¿qué pasaba con el ISAC en épocas de la "pesada herencia? El mismo informe del INDEC, pero correspondiente a octubre de 2015, muestra que durante septiembre de ese mismo año, se registró el récord histórico en la serie con estacionalidad para obras de viviendas y otros edificios. E igual récord se observa en el acumulado de los primeros nueve meses del año. En efecto, en dicho período el índice exhibe una suba del 7,5% con respecto a igual período del año anterior. Y, comparado con igual mes del año previo, septiembre de 2015 presentó aumentos del 5,6% en términos desestacionalizados y del 5,8% en la serie con estacionalidad.



Fuente: INDEC.

En efecto, mientras que en el año 2015 el indicador que mide la evolución integral del sector creció un 7,5%, mostrando récords históricos en algunas de sus variables, para 2016 el mismo indicador siquiera se mantuvo estancado sino que se desplomó un 12,8%.

2) Puestos de trabajo registrados del sector construcción en el sector privado
Complementando los datos del ISAC, el informe del INDEC publica también información sobre los puestos de trabajo en el sector de la construcción. Cabe aclarar que los datos provienen del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y surgen de las declaraciones juradas presentadas por las empresas contribuyentes. En efecto, dicha información no se refiere a personal sino a puestos de trabajo en relación de dependencia, sobre los que se efectúan aportes y contribuciones al sistema previsional, por lo que no estarán contabilizados los datos correspondientes a los trabajadores no registrados. En consecuencia, los pésimos resultados de los relevamientos de este año son sólo una ínfima parte de la situación de desempleo generalizado que atraviesa desde el 10 de diciembre el sector de la construcción, con cientos de miles de obreros no formales fácilmente expulsados de sus puestos de trabajo.

Con todo, el citado indicador registró durante el mes de agosto de 2016 una baja de 13,5% respecto a mismo mes del año anterior. Y para tomar una clara dimensión de lo que este número representa en términos comparativos, se muestra el siguiente cuadro (la columna gris corresponde al año 2015 y la negra al año 2016):



Fuente: INDEC

La estrepitosa disminución en los puestos de trabajo registrados representa un pasaje de 453.605 empleos en 2015 a 392.517 en 2016, tal y como muestra la siguiente tabla:



Fuente: INDEC.

Lo anterior equivale a unos 61.088 trabajadores desempleados en el sector de la construcción a tan sólo un año de diferencia. Y recordemos que sólo se trata de trabajadores registrados, por lo que estimamos que el número real es mucho mayor y seguramente se irá acrecentando conforme avance el desplome de la actividad.

3) Superficie cubierta autorizada por los permisos de edificación en miles de metros cuadrados
Por su parte, los Permisos de Edificación indican las intenciones de construcción de los particulares, a la vez que anticipan la futura oferta real de unidades inmobiliarias y dan una idea aproximada del nivel de actividad que se espera para los próximos meses. En efecto, la superficie a construir registrada en una nómina representativa de 41 municipios muestra en el mes de septiembre pasado una baja del 9,6% con relación al mes anterior. Y respecto a septiembre pero de 2015, la caída fue del 22%. Asimismo, la superficie cubierta autorizada acumulada durante los primeros nueve meses del año arroja una baja de 4,7% respecto al mismo período del año anterior. Así lo muestra el siguiente gráfico:



Fuente: INDEC.

Si bien es cierto que los permisos de edificación venían decayendo desde febrero de 2015 no es menos cierto que en un año electoral como aquél, las especulaciones de los constructores estuvieron a la orden del día. A propósito, cabe recordar que la economía no se rige por la vieja y obsoleta ley de la oferta y la demanda sino por simples y humanas expectativas. En tal sentido, no extraña que ciertos empresarios privados -fieles al carácter histórico que lamentablemente ha tenido buena parte de la "proto" burguesía nacional- hayan especulado a la hora de invertir su dinero. Por ende, buena parte de esta desaceleración se explica por lo anterior y no por la responsabilidad del kirchnerismo, el cual por cierto ha generado condiciones necesariamente beneficiosas para que el sector de la construcción (privado y público) crezca durante los últimos 12 años de forma exponencial e inédita.

De todas maneras, el dato importante que se observa para los datos de este año (2016) no sólo es debido a la disminución de los permisos de construcción en un 22% -pasando de 715.250 mts3 en 2015 a 558.161 en 2016- sino que esto sucede en pleno anuncio de un supuesto plan de obras catalogado por el propio macrismo como el "más ambicioso de la historia". En este sentido, siendo que el indicador de la superficie cubierta autorizada intenta estimar las intenciones de construcción de los particulares, anticipar la futura oferta real de unidades inmobiliarias y dar una idea aproximada del nivel de actividad que se espera para los próximos meses, los bajísimos niveles que alcanzó en el último informe del INDEC, son fiel reflejo del contexto de estanflación que hoy vive la Argentina. En dicho escenario, y más allá de los eslóganes mediáticos de la administración nacional y los posibles favoritismos políticos que pueda tener buena parte del empresariado ligado a la construcción, la realidad económica marca que la famosa "lluvia de inversiones" no empezó ni a garuar.

4) Insumos para la construcción
Decíamos al comenzar este artículo que el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) tenía en cuenta para su medición la evolución de la demanda de un conjunto de insumos representativos. En efecto, dichos insumos son seis: asfalto, cemento, hierro redondo para hormigón, ladrillos huecos, pisos y revestimientos cerámicos y pinturas para la construcción.

Según el último informe del INDEC para 2016, los datos del consumo aparente de los insumos para la construcción en septiembre exponen serias bajas en relación a igual mes del año anterior: 21,2% en hierro redondo para hormigón, 14,5% en artículos sanitarios de cerámica, 14% en ladrillos huecos, 13,9% en resto de insumos (incluye vidrio para construcción y tubos de acero sin costura), 12,9% en pisos y revestimientos cerámicos, 11,5% en cemento portland, 9,1% en pinturas para construcción, 5,1% en placas de yeso y 3,2% en asfalto. Asimismo, si se analizan las variaciones del acumulado durante los primeros nueve meses del año en su conjunto, en relación a igual período del año anterior, las caídas que se observan son 31,1% en resto de insumos, 26,9% en asfalto, 19,3% en hierro redondo para hormigón, 12,3% en cemento portland, 10,2% en ladrillos huecos, 6,8% en pisos y revestimientos cerámicos, 6% en placas de yeso y 5,7% en pinturas para construcción. Y sólo se registró una pequeña suba de 0,7% en artículos sanitarios de cerámica.



Fuente: INDEC.

Contrariamente, la demanda de insumos para la construcción previa al 10 de diciembre de 2015 mostraba subas en términos generales. En este sentido, y según datos del INDEC del mismo año, los despachos al mercado interno de los insumos de la construcción en el mes de septiembre muestran, con relación a igual mes del año anterior, subas del 36,8% en pinturas para la construcción, 8,2% en cemento, 4% en ladrillos huecos, 3,1% en hierro redondo para hormigón y 0,9% en pinturas para construcción. Por su parte, si se analizan las variaciones del acumulado durante los primeros nueve meses del año en su conjunto, en relación al mismo período del año anterior, se observan aumentos del 13,2% en pinturas para la construcción, 10,5% en ladrillos huecos, 9,2% en cemento y 6,7% en pisos y revestimientos cerámicos. Asimismo, y en lo que puntualmente respecta a uno de los principales insumos para la construcción, el cemento, se constata que en septiembre de 2015 su despacho para consumo interno fue de 1.131.226 toneladas, un 8,2% más que igual mes del año 2014.

Esta cifra fue récord absoluto para un mes de septiembre, superando en 3,4% a septiembre del año 2011, el anterior récord vigente para dicho mes. Además, el consumo de cemento fue récord para el acumulado durante los primeros nueve meses del año 2015 con un incremento del 9,2% respecto a igual período del año anterior.



Fuente: INDEC.

En vistas de lo anterior, resulta por lo menos risueño -por no decir preocupante- aquella frase del sport macrista de "empezaron las obras". Y es que, precisamente, levantar viviendas, desplegar vías, trazar gasoductos, instalar cloacas y agua potable, tender puentes, y montar nuevas escuelas y hospitales, en definitiva, llevar adelante el tan mentado "plan de infraestructura más ambicioso de la historia", debería hacer subir exponencialmente la demanda de asfalto, cemento, hierro redondo para hormigón, ladrillos huecos, pisos y revestimientos cerámicos y pinturas para la construcción. Sin embargo, estos productos se encuentran en estrepitosa caída desde hace once meses.

Conclusiones
En suma, lo que hasta aquí hemos analizado es una clara muestra de las consecuencias económicas a las que pueden arribar dos proyectos políticos totalmente disímiles. Uno de ellos, vigente entre 2003 y 2015, buscó el desarrollo productivo e industrial del país a través del fortalecimiento del mercado interno, el consumo popular y un inédito plan de infraestructura orientado a los 42 millones de argentinos. El otro, en pleno proceso de desarrollo desde diciembre de 2015, procura la generación de mayores excedentes para el sector rentístico nacional e internacional, sea este agrario o financiero, mediante una distribución regresiva del ingreso desde las mayorías populares a los grupos concentrados de la economía. En dicho proyecto, como en toda administración neoliberal, ningún plan de obras masivo y verdaderamente federal podrá realizarse. En el mejor de los casos, la planificación de infraestructura -como ha sucedido desde 1810 a esta parte- apuntará a remachar una Argentina en calidad de granero del mundo, ahora transitando su fase superior (supermercado del mundo).

La inocultable y pésima realidad que el sector de la construcción vive desde el 10 de diciembre a esta parte, comparada con la situación de bonanza y expansión que la actividad experimentó durante el período 2003-2015, no dejan lugar a dudas: el plan de infraestructura más ambicioso de la historia nacional fue el instrumentado por los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, ejecutado invariablemente por el ahora disuelto Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, con el que se invirtieron 107.825 millones de dólares y se realizaron más de 70.000 obras a lo largo y ancho del país, habiéndose más que triplicado lo invertido por las administraciones neoliberales de los 20 años previos.

Otra "pesada herencia" de sobrellevar para una administración puerto-céntrica que desde su asunción niega, por prepotencia ideológica, a la Argentina más allá de los límites de la General Paz.



Bibliografia
OETEC (3/11/2016) Inversiones en infraestructura en contexto histórico (1984-2015)
http://www.oetec.org/nota.php?id=2163&area=14

OETEC (6/08/2015) Construcción: los números de un sector que crece más allá de especulaciones privadas y atentados desinformativos
http://www.oetec.org/nota.php?id=1353&area=21

INDEC (31/10/2016) Indicadores de coyuntura de la actividad de la construcción
http://www.indec.gov.ar/uploads/informesdeprensa/isac_10_16.pdf

INDEC (30/10/2015) Indicadores de coyuntura de la actividad de la construcción
http://www.indec.gov.ar/uploads/informesdeprensa/isac_10_15.pdf