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Liquidación de divisas y especulación: la Pampa Húmeda como factor de restricción interna

Autor | Ernesto Mattos


Conflictos de Interes
El autor no manifiesta conflictos de interés


Palabras Claves
soja, Pampa Húmeda, restricción interna, especulación, fuga de capitales, lobby, comercio exterior, granos, Junta Nacional de Granos, Fondo Federal Solidario



10-02-2014 | Es más que ostensible la existencia de una serie de factores especulativos a nivel acopiadores de soja y que tiene que ver con con la existencia de al menos unos 11 millones de toneladas de soja en stock. Esta podría contribuir a la restricción interna en la estructura productiva de una economía periférica como la argentina. En otras palabras, especulación del principal producto de exportación y transnacionales que dominan el comercio exterior y el ritmo de liquidación de divisas. Para cerrar, un par de reflexiones finales: ¿podremos solucionar esta restricción interna? ¿La no liquidación de producción y divisas no estará comenzando a afectar a la economía nacional? ¿Cuánto representan los asalariados que ganan de 8.000 pesos promedio, de esos 73.761 millones de dólares que se fugaron y que hoy ciertos sectores económicos hacen lobby para traerlos una vez consumada una mega-devaluación controlada por el mercado, superior a los 13 pesos?


La Argentina como toda economía periférica se caracteriza por problemas de restricción externa, la cual, como es sabido, muchas veces tiene que ver con dificultades de las relaciones socio-económicas en la actividad mercantil diaria, generalmente vinculadas a cómo actúan sus agentes económicos en la estructura productiva. Esto se puede evidenciar en ciertos comportamientos, que se reflejan en variables económicas como la liquidación de divisas. No obstante, como lo dijo el profesor Ricardo Aronskind, existe una restricción interna; esta restricción interna la podemos asociar al rol que juegan algunos agentes económicos en la producción nacional y el comercio exterior, y como ello repercute en la restricción externa. Por otro lado, están los grupos de economistas o grupos económicos que desde una perspectiva diferente analizan la economía argentina con variables universales, como si los problemas económicos fueron similares a los que ocurren en las economías centrales. De esa forma llegan a proponer una única medicina, un solo camino para resolver los problemas complejos. Simplemente sintetizan todo en un problema de corrupción, enfáticamente, corrupción del gobierno o del Estado. Esta última perspectiva nos construye una lente que nos hace perder de vista la estructura productiva de un país como la Argentina y la de algunos de sus operadores económicos.

Como es conocido, desde que estamos en los primeros años de nuestra enseñanza pública o privada, se nos muestra que la principal zona de país es la región pampeana, compuesta por 5 provincias: Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y La Pampa. Estas 5 provincias tienen las tierras de mayor calidad para producción agropecuaria. Esta producción agropecuaria hoy, con sólo 3 productos (maíz, trigo y soja, esta última con sus respectivos derivados aceite y harina) representa más del 45% en ingreso de divisas por exportaciones. O sea, la producción de estos productos, y que se ha extendido a zonas antes no sojeras como Santiago del Estero o Tucumán, produjo un cambio en el destino y uso de la tierra que puede estar afectando a otros cultivos. Si bien se trata de una característica de las economías periféricas, exportar productos de fuerte demanda externa, para economías en expansión y desarrollo industrial, el dilema pasa por cómo afectan sus decisiones a otros sectores económico-sociales que justamente destinan gran parte de sus producción al mercado interno.

Una de las características del "oro verde" pasa por ser un mercado de venta rápida ante las variaciones de los precios internacionales. Durante el periodo de Convertibilidad, la producción de soja promedio fue del 16 millones de toneladas (tn). En tanto que durante el periodo 2003-2013 la producción alcanzo un promedio de 40 millones de tn anuales. En el periodo de Convertibilidad fueron casi nulos los derechos de exportación e importación. El aumento porcentual de los derechos de exportación se volvió a utilizar en el año 2002. Durante el periodo posterior a 2002 los precios internacionales superaron los históricos, alcanzando un pico de 650 dólares/tn y la producción casi que se triplicó. Todo esto produjo una masa de ingreso en divisas que luego de la crisis del 2008 comenzó a desacelerarse, causado por la recesión del comercio internacional y distintos problemas en economías que demandan productos agroalimentarios, por ejemplo Egipto, principal importador de trigo o China principal importador de soja (desaceleró su crecimiento aunque aún mantiene en alza la demanda externa). En el plano nacional, luego de años de crecimiento económico basado en el mercado interno 2002-2007, los distintos sectores económicos con capacidad de fugar capitales operaron en ese sentido. Se trata ciertamente de los mismos sectores hoy pujan por una devaluación masiva y descontrolada (controlada por el mercado) que les permita justificar la vuelta de sus activos externos que hoy están en otro sistema financiero, acumulados a costa del mercado interno. Esto es lo que se puso en juego en la Argentina: el tipo de cambio y su administración.

No obstante el contexto difícil a nivel internacional, las políticas económicas que se adoptaron en la Argentina fueron, post-2008, mantener el poder adquisitivo de la población vía transferencias del Estado y redistribuir e incentivar la inversión pública vía otros mecanismos, como el creado en 2009, "Fondo Federal Solidario (FFS)" que permite captar un porcentaje de los derechos de exportación a la soja (y derivados). Es un 30% de los derechos de exportación que tuvo como destino, entre ellos y principalmente, la obra pública provincial y municipal: pavimento, mantenimiento de hospitales y escuelas, plazas, etc. Haciendo un cálculo para los primeros 10 meses de 2013, el FFS acumulo unos $8.784 millones, y la Ciudad de Buenos Aires recibió unos $214 millones; mientras que durante el mismo periodo de 2012 se habían acumulado unos $6.856 millones y la CABA percibió unos $174 millones. Si bien durante el 2013 el FFS fue mayor al 2012, esto se explica por la depreciación de la moneda que permitió cambiar más pesos por dólar. Aunque los precios internacionales disminuyeron sus valores, aun así el FFS fue mayor. Pero todavía existen algunos agentes económicos que acumularon su producción de poroto de soja para liquidarlo cuando les parezca conveniente incentivando a otros a especular vía el tipo de cambio ilegal, a partir de 2010 cuando se aplica la administración de la divisa para atesoramiento.

Si bien los precios internacionales todavía generan incentivos a la producción de soja, existen otros agentes que son parte de la restricción interna. Este es el caso de las multinacionales que actúan en el comercio exterior. Son intermediarios en la liquidación de divisas que es el principal factor de expansión/contracción de la Base Monetaria. Otros dos factores son el sector público y sector privado. Observemos a continuación los números de la liquidación de divisas. Unos de los problemas de la restricción externa tiene relación con la variable "divisas" que, generalmente, son necesarias para importar los productos que no se fabrican en el país o el pago de intereses de la deuda (fueron aproximadamente 173.000 millones de dólares) o giro de utilidades y dividendos. Según el informe de coyuntura del Centro de Estudios Económicos y Sociales (CESO) las importaciones continuaron su tendencia alcista durante el 2013 (crecieron un 8% en comparación al 2012), mientras que las exportaciones sólo crecieron un 3%. Las reservas internacionales, según este informe, en la última semana de diciembre totalizaron 30.828 millones de dólares, lo que implicó 12.462 millones menos que el stock al cierre del mismo mes del año pasado y 1.416 millones menos que el cierre del mes anterior. Además los giros de utilidades y dividendos en el 2012 fueron de 253 millones, mientras que en 2013 (a datos a septiembre) fueron de 909 millones. Esto es, 4 veces superior. Tanto las importaciones como el giro de utilidades y dividendos demuestran que el denominado "cepo al dólar" merece entrar en el terreno de la duda, como variable explicativa de la economía. Desde el Central se explicó que el 75% de las divisas entre 2008-2013 fueron para el pago de los intereses de la deuda externa. El otro 25% estaría distribuido en la serie fuga de capitales y giro de utilidades y dividendos, más las importaciones. Sin embargo, durante 2008-2013 los sectores sociales dominantes fugaron del país casi 73.761 millones de dólares.
Ahora veamos qué sucede con la "liquidación divisa". Con los datos disponibles, principalmente entre 2008 a 2013, se liquidaron divisas por los siguientes montos (en millones de dólares): 21.919 (2008); 16.198 (2009); 22.233 (2010); 25.033 (2011); 23.069 (2012); y 23.208 (2013). Las cifras resultan contundentes: se desaceleró la liquidación de divisas. Entre 2012 y 2013 sólo creció un 0,5%.

El FFS, que hace las veces de complemento a la inversión pública en provincias y municipios, ante esta merma en la liquidación de divisas, no fue tan afectado ya que la depreciación del tipo de cambio permitió que sus montos sigan creciendo (recordar que se pasó de $4,55 a $5,48 por dólar).

En suma, es más que ostensible la existencia de una serie de factores especulativos a nivel acopiadores de soja y que tiene que ver con con la existencia de al menos unos 11 millones de toneladas de soja en stock. Esta podría contribuir a la restricción interna en la estructura productiva de una economía periférica como la argentina. En otras palabras, especulación del principal producto de exportación y transnacionales que dominan el comercio exterior y el ritmo de liquidación de divisas. Para cerrar, una reflexión final: ¿podremos solucionar esta restricción interna? ¿La no liquidación de producción y divisas no estará comenzando a afectar a la economía nacional? ¿Cuánto representan los asalariados que ganan de 8.000 pesos promedio, de esos 73.761 millones de dólares que se fugaron y que hoy ciertos sectores económicos hacen lobby para traerlos una vez consumada una mega-devaluación controlada por el mercado, superior a los 13 pesos?



Bibliografia
- Centro de Estudios Económicos y Sociales (CESO)

- Fondo Federal Solidario

- Ministerio de Planificación Federal

- Bolsa de Comercio