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| Entrevistas Observatorio

"La política energética de la Argentina parece sensata"

Autor | John A. Paravantis


Entrevistador
Federico Bernal


Palabras Claves
crisis energética, privatización, desregulación, lobby, Pakistán, Grecia, Argentina, China, electricidad, petróleo, gas natural, cambio climático



12-02-2014 | "La Argentina tiene objetivos razonables para el futuro cercano y su política energética general parece sensata; más allá de eso, los argentinos no tienen por qué preocuparse por el futuro del planeta ni en cómo salvarlo ahora, sino en el modo de mejorar las necesidades de una clase media en rápido crecimiento en los próximos 10 a 20 años. A este respecto, este autor coincide plenamente con el director de cambio climático de la Argentina, Nazareno Castillo, quien recientemente reconoció que algunas de las prioridades del país en el corto plazo pueden satisfacerse a expensas de aumentar las emisiones de gases con efecto invernadero: "es evidente que las políticas de un país tienen muchas dimensiones y el cambio climático es sólo uno de ellas... La prioridad de este gobierno es reducir la pobreza y construir una sociedad más igualitaria, y esto no siempre va a dar por resultado una reducción de las emisiones".


1) ¿Qué es una crisis energética? ¿Cuáles son sus principales síntomas, causas y consecuencias?
Diversas fuentes definen una "crisis energética" como un cuello de botella importante en el suministro de recursos energéticos para la economía en general. En una crisis energética, el país afectado necesita petróleo crudo o electricidad (y con menor frecuencia, energía de fuentes no renovables) en cantidades mayores de las que puede suministrar a los ciudadanos y a los usuarios comerciales e industriales. Una crisis energética puede producirse por la caída pronunciada del suministro de energía o un gran aumento del precio, y constituye un problema económico para toda la sociedad, con amplia repercusión en todos los ámbitos de la vida y de la actividad empresarial. Además del consumo excesivo, varios factores tales como el envejecimiento de la infraestructura, los cuellos de botella en las refinerías de petróleo, las fallas en las tuberías, los problemas relacionados con el suministro de combustible en las instalaciones portuarias e incluso los acontecimientos políticos abruptos y los ataques terroristas, pueden contribuir a provocar una crisis energética. En una situación como la descripta, en razón de que el transporte de combustible es más caro, aumentan los precios de casi todos los productos. Además, la falta de electricidad suficiente o asequible afecta más a quienes dependen de ella para calefaccionar, cocinar y lavar o bañarse. En los casos extremos, y especialmente durante los inviernos crudos, los hogares pobres no pueden permitirse usar energía para calefaccionar sus hogares y normalmente sustituyen el petróleo y el gas natural por otras fuentes. En tales circunstancias, una crisis energética sostenida puede convertirse en una situación de emergencia humanitaria. Por otro lado, continúa siendo una triste verdad que la crisis energética es un tipo de crisis en la que la mayoría de las personas sufre, en especial quienes no pueden pagar el combustible, mientras que una pequeña minoría amasa fortunas que superan el entendimiento del hombre de la calle.

2) Puede el consumo excesivo contribuir a una situación de crisis energética?
Un punto interesante señalado por los sociólogos es que la expresión "crisis energética" se refiere a una secuencia de acontecimientos decisivos que constituyen tanto un problema técnico como político, así como un proceso social. La escasez de energía es un tema del que se habla desde la década de 1940 y 1950 y fue la principal razón por la que el mundo estuvo mucho más dispuesto a aceptar la energía nuclear. Las crisis energéticas se han grabado profundamente en nuestra conciencia colectiva desde los problemas de distribución que provocó el embargo petrolífero impuesto por la OPEP a varios estados árabes en 1973, la escasez de gas natural en los EE.UU. en el duro invierno de 1976-77 y la tormenta eléctrica que sumió a la ciudad de Nueva York en la oscuridad en julio de 1977. Desde ese momento, como el consumo de petróleo y gas natural aumentó drásticamente en muchos países del mundo (incluidos los grandes productores como Estados Unidos, Rusia y la Argentina), las empresas productoras de petróleo y de gas natural han estado presionando para obtener mayor desregulación de precios, argumentando que tales políticas estimularán las inversiones, normalizarán el suministro y disminuirán la probabilidad de futuras crisis energéticas. En paralelo, a menudo se ha señalado a los consumidores como los grandes responsables del consumo excesivo de energía, aunque la verdad es que no se trata más que de personas racionales que toman decisiones económicas sensatas. Por otro lado, no se puede negar que el suministro de energía está estrechamente relacionado con la seguridad nacional, y esto crea un lógico estado de inquietud, en el cual las naciones tratan de proteger sus valores democráticos en un contexto de enormes ganancias, tecnologías colosales, ocultamiento parcial de la información sobre las reservas de petróleo y de gas, crecimiento de las grandes corporaciones, así como el reconocimiento y el progreso personal. Esto se complica aún más por el hecho de que las soluciones a las crisis energéticas son en general extraordinariamente costosas. Con todo, es preciso decir que la energía y las crisis energéticas implican un juego estratégico donde las apuestas son altas, más allá del nivel de comprensión del hombre común.

3) ¿Existe algún criterio general o alguna norma internacional confiable que permita asumir que un país sufre una crisis energética?
Si se examina la historia de los diferentes tipos de crisis energéticas de los últimos 40 años, se advierte que, si bien no existen criterios generales o normas internacionales que permitan determinar si un país sufre una crisis energética, sus repercusiones en términos de impacto económico y social son claramente perceptibles por quienes la padecen. Es un hecho que este problema seguirá con nosotros por varias décadas, debido a que en esta época de máxima producción petrolera (llamada pico del petróleo), el mundo se enfrenta a la disminución de la cantidad de petróleo que contrasta con el aumento de la demanda de combustible, en medio de la arena movediza de la liberalización de los flujos de capital a corto plazo, que es un aspecto importante de la globalización. En cierto sentido, todo el mundo está cayendo en una crisis energética que durará al menos hasta que se encuentre una nueva fuente de energía lo suficientemente buena como para sustituir el petróleo como combustible principal para el transporte. Desde una perspectiva más amplia, según el Consejo Mundial de Energía, la energía que consumiremos en el año 2050 se obtendrá de la combinación de por lo menos ocho fuentes diferentes: carbón, petróleo, gas natural, energía nuclear, hidroeléctrica, biomasa, energía eólica y solar. Esta mezcla de fuentes tradicionales y renovables implicará necesariamente nuevas tecnologías, algunas de las cuales serán costosas y no exentas de problemas (p.ej. el petróleo de esquistos y el fracturación hidráulica). Sea como sea, todo el mundo tendrá que conformarse durante muchas décadas con lo que hay disponible ahora.

4) ¿En qué escenario económico e industrial podemos suponer que un país sufre una crisis energética?
Dado que tanto la comunidad mundial como los países son sistemas complejos con cientos de gobiernos y miles de instituciones que operan como agentes y grupos de agentes (lo que en teoría de la complejidad se denomina "meta-agentes"), la forma correcta de abordar una crisis energética no es causal sino descriptiva. Como un ataque al corazón o una congestión de tráfico, una crisis energética no es el resultado de un solo factor, sino de causas múltiples que actúan en forma dinámica, interactiva y simultánea. En la terminología de la complejidad, una crisis energética es un fenómeno emergente y, como tal, es casi imposible de rastrear sus orígenes y sus causas. Los fenómenos sociales emergentes son generalmente polifacéticos y muy difíciles de etiquetar y categorizar, por ejemplo un país puede no sufrir una crisis energética nominalmente, pero es posible que un gran porcentaje de sus hogares de bajos ingresos no pueda calefaccionar su casa. Además, y con relación a los fenómenos emergentes, es importante recordar que las medidas correctivas que pueden llegar a tener algún efecto, son las que se instalan desde el interior del sistema (por ejemplo, proporcionando motivos a los hogares y a los consumidores industriales para que reduzcan el consumo) en lugar de imponerlas desde el exterior; simplemente, una crisis energética no puede darse por terminada por decreto.

5) ¿Podría dar ejemplos internacionales?
La Argentina no es el primero ni el último país que ha experimentado problemas de suministro energético. En la década de 1970, se produjeron dos importantes crisis energéticas: el embargo dispuesto por la OPEP en 1973 sobre las exportaciones de petróleo y la crisis del petróleo de 1979 causada por la revolución iraní. Esto fue seguido por la crisis de precios del petróleo en 1990, causada por la guerra del Golfo. Las protestas del año 2000 en el Reino Unido se debieron al aumento del precio del crudo combinado con los altos impuestos sobre el combustible para el transporte. A continuación se produjeron los cortes de energía a gran escala de 2000-2001 en California, que fueron causados por el control del mercado por parte de Enron y por una desregulación bastante inadecuada. Corea del Norte ha sufrido de escasez energética por muchos años mientras que Zimbabue se vio afectada por un suministro de energía insuficiente durante muchos años, que se debió a una la mala gestión financiera. Además, en 2007 hubo disturbios políticos durante las protestas contra el gobierno birmano, causadas por el aumento creciente del precio de la energía. China experimentó escasez energética grave hacia finales de 2005, y de nuevo a principios de 2008; durante la segunda crisis, sufrió grandes interrupciones del suministro eléctrico, así como escasez de diésel y carbón. Cabe señalar que China continúa operando con un déficit de energía eléctrica hasta el día de hoy, ávida como siempre de más energía y más o menos indiferente a las consecuencias ambientales y ecológicas. La crisis energética de 2008 en Asia Central fue causada por un clima anormalmente frío y bajos niveles de agua en una zona que depende de la energía hidroeléctrica. En febrero de 2008 el Presidente de Pakistán anunció planes para hacer frente a la escasez de energía que estaba llegando a la etapa de crisis, a pesar de sus importantes reservas de hidrocarburos. Finalmente, en febrero de 2008, la crisis eléctrica sudafricana se debió al gran aumento del precio del platino y a la menor producción de oro.

6) ¿Su país pasó alguna vez por una crisis energética o está experimentándola en la actualidad?
En los dos últimos años, se ha informado que Grecia está enfrentando problemas energéticos graves (y hasta podría llegar a ser una crisis energética con todas las letras) pero es casi imposible dejar al margen la crisis financiera. Cabe informar que aunque el país ha liberalizado en gran medida su mercado energético, por desgracia, esto ha ido de la mano de un aumento en los precios.

7) ¿Cuáles son las principales consecuencias de la crisis energética en Grecia?
Como nuestra investigación "Financial crisis and energy consumption: A household survey in Greece (Energy and Buildings Volume 65, October 2013, Pages 477-487)" ha demostrado, los hogares de bajos ingresos no pueden permitirse calefaccionar sus hogares. Es decir, las familias de muy bajos ingresos no pueden calefaccionar sus hogares para que alcancen una temperatura compatible con una vida sana.

8) ¿Cuál es la historia reciente de la energía en la Argentina?
Decidir si la Argentina sufre actualmente una crisis energética no es fácil, dado que nuestro enfoque consiste en considerar las crisis energéticas como fenómenos emergentes, multifacéticos, que se producen en sistemas complejos. Un buen punto de partida sería examinar brevemente la historia energética reciente y a dónde ha conducido.

Se ha documentado ampliamente que en la Argentina hubo escasez de suministro de gas natural en el año 2004, a causa del aumento de la demanda, que creció rápidamente con la recuperación de la industria después del colapso de 2001; la extracción y el transporte de gas natural (que podría considerarse el combustible más importante de la Argentina) no alcanzaron a hacer frente a dicho aumento. Además de las dificultades que produjo en el interior del país (sobre todo en Buenos Aires y La Pampa), la escasez de gas natural también provocó tensiones diplomáticas con Chile y Bolivia. Aunque existen pocas dudas en cuanto a que si el sector privado se hubiera preocupado más por invertir (como dijo el ex Presidente Kirchner), la crisis de abastecimiento de gas natural de 2004 hubiera podido evitarse en gran medida. Con todo, se podría argumentar que esa es la naturaleza de la bestia, es decir, los consorcios petroleros y las compañías de gas privadas están por definición más inclinadas a recuperar su inversión inicial y a obtener ganancias (posiblemente grandes) en la medida y tan pronto como les sea posible, que a realizar inversiones de largo plazo con vistas a futuras explotaciones, sobre todo en el volátil clima político y económico posterior al colapso de la Argentina, donde además fueron presionados por el congelamiento de las tarifas domésticas e industriales. A decir verdad, sólo se podía confiar en una corporación energética nacional para cuidar los intereses del Estado, a pesar de la forma ineficiente y costosa con la que opera tradicionalmente el sector público.

9) ¿Cuál es el estado actual del sector energético en la Argentina?
En la actualidad, los combustibles fósiles importados (principalmente gas natural y petróleo) representan más del 85% del consumo de energía en Argentina. El resto proviene de grandes proyectos hidráulicos y de la energía nuclear. Las energías renovables contribuyen con mucho menos del 5%, aunque existe la obligación legal de que constituyan el 8% del total del consumo energético para el año 2016 (junto con los objetivos de ahorro de electricidad del 6% y de energía del 5,4% en la industria, en el contexto del programa nacional de uso racional y eficiente de la energía). Esta composición es bastante ajustada y con razón se ha informado que el margen de error de la mezcla energética actual sería prácticamente de cero.

10) En vista de estos antecedentes y de la información actual, ¿podría producirse una crisis energética en la Argentina?
La literatura de investigación muestra que se han hecho grandes esfuerzos para abordar y definir las crisis energéticas cuidadosamente y reconociendo el hecho de que es un fenómeno emergente complejo. Al mismo tiempo, tanto los investigadores como los profesionales han informado que el aumento de la demanda energética junto a la escasez de nuevas inversiones son factores que favorecen la creación (de las condiciones propicias en el contexto) de una crisis energética. La pregunta sobre la posibilidad de una crisis energética inminente se vincula con esta otra: ¿las reformas realizadas después de la crisis de 2001 son sostenibles? y en caso afirmativo, ¿en qué medida?

Se ha divulgado que (curiosamente) el consumo de gas natural disminuye mientras que el consumo de petróleo aumenta. Por esto, sería una buena idea centrarse en lo que se ha escrito sobre una posible crisis petrolera en la Argentina. La prensa profesional ha reportado que una crisis semejante podría ser causada (en la Argentina así como en cualquier otro lugar), entre otras cosas, por "controles de precio excesivos, intervencionismo discrecional, impuestos distorsivos y redistribución a través de subvenciones ocultas" y se ha criticado que la estrategia adoptada contra dichos "fracasos" no estaba dirigida a corregir las políticas erróneas, sino a renacionalizar YPF. Sin embargo, y a la luz de lo que se ha discutido anteriormente, no hay garantías de que el sector privado se hubiera desempeñado mejor para gestionar el mercado energético de la Argentina después del 2001, con el fin de evitar las crisis energéticas futuras y lograr que la energía fuera accesible al gran público, incluidos los hogares de ingresos bajos y muy bajos. La pobreza es una maldición con repercusiones mucho más graves y profundas que las de una crisis energética.

En vista de todo esto, considero que la Argentina haría bien en tomar medidas para evitar una futura crisis energética, aunque estas medidas están lejos de ser claras y de alcanzar un resultado seguro. Con relación al futuro cercano, como investigador académico que fomenta la tecnología y bordea el agnosticismo en materia de contribuciones antropogénicas al cambio climático global, no dudaría en tomar en cuenta la energía nuclear y el petróleo de esquistos si estas opciones fueran consideradas lo suficientemente seguras y ventajosas para la nación.

11) 11) ¿Cómo se podría reformular la cuestión de una supuesta "crisis energética" en la Argentina?
De hecho, preguntar si (ahora) hay una crisis energética en vuestro país puede ser una pregunta equivocada. Especialmente en esta era de la globalización cuando la energía fluye de un país a otro, muchos países podrían ser incluidos en tal caracterización. La pregunta que debería formularse es de qué manera afectaría a la población argentina una crisis energética, y la respuesta es sin duda: de forma muy desigual, dado que un importante sector de la población que incluye a los pobres urbanos, ingresará al grupo de quienes no pueden pagar por el combustible, con ramificaciones vastas y prolongadas.

La Argentina tiene objetivos razonables para el futuro cercano y la política energética general parece sensata; más allá de eso, los argentinos no tienen por qué preocuparse por el futuro del planeta ni en cómo salvarlo ahora, sino en el modo de mejorar las necesidades de una clase media en rápido crecimiento en los próximos 10 a 20 años. A este respecto, este autor coincide plenamente con el director de cambio climático de la Argentina, Nazareno Castillo, quien recientemente reconoció que algunas de las prioridades del país en el corto plazo pueden satisfacerse a expensas de aumentar las emisiones de gases con efecto invernadero: "es evidente que las políticas de un país tienen muchas dimensiones y el cambio climático es sólo uno de ellas... La prioridad de este gobierno es reducir la pobreza y construir una sociedad más igualitaria, y esto no siempre va a dar por resultado una reducción de las emisiones."

12) ¿Las pautas generales sobre el cambio climático son adecuadas para la Argentina actual? ¿Bajo qué condiciones constituirían una política energética sana?
Algunos expertos han dicho que la situación energética actual de la Argentina brinda una buena oportunidad para que el país revise su política energética y avance hacia un futuro con menor emisión de carbono, en especial en vista de que los vecinos latinoamericanos avanzan con su legislación nacional con el fin de mitigar el cambio climático. Sin embargo, este argumento debe considerarse tomando en cuenta la falta de certeza de las circunstancias que rodean al componente antropogénico del cambio climático mundial. La opinión de este autor es que, en efecto, el clima está cambiando y la tierra se tornó más cálida hacia finales del siglo XX, en consonancia con el aumento de las emisiones de dióxido de carbono, pero este aumento parece haber sido algo que ya se preveía para el siglo XXI sin tomar en cuenta el continuo aumento de las emisiones. No hay duda de que los seres humanos contribuyen al cambio climático, pero el hecho de que su aportación esté provocando cambios significativos en la temperatura de la tierra, sigue siendo una incógnita a pesar de las pruebas (inciertas) producidas por los Modelos de Circulación General. Creo que la Argentina podría obviar este hecho y no dudar en utilizar su energía, elaborando el mix energético como más le convenga al país y no a los ricos del norte que parecen muy contentos con el negocio (de mil millones de dólares anuales) del cambio climático mundial.

Un aporte más al respecto. En un artículo de Latin American Energy Review de principios de este año se dice que durante una crisis se contemplan nuevas soluciones y opciones. Algunas de las que anteriormente hubieran sido inaceptables, ahora se tornan inesperadamente atractivas. Esto debería tenerse en cuenta especialmente en el caso de la Argentina, donde existe poco margen de error con relación al frágil equilibrio energético, que depende en gran medida de los combustibles fósiles (que han sido acusados -con razón o sin ella, poco importa- de ser los principales culpables cuando se trata de reducir el componente antropogénico del cambio climático mundial).

13) ¿Existe alguna forma innovadora de enfrentar la crisis energética y las obligaciones del país en el contexto de las iniciativas mundiales de lucha contra el cambio climático?
Las soluciones innovadoras pueden ayudar a evitar las crisis energéticas en el futuro y servir al público. Se ha dicho que a los argentinos les gusta encontrar soluciones caseras e ingeniosas a los problemas. Por ejemplo, algunos de los combustibles que se importan podrían pagarse en especies tales como el biodiesel (a base de soja). La cooperación con países lejanos también puede tener sentido en ciertas ocasiones, como la que se planeó con Pakistán, un país que necesita asistencia con su potencial hidroeléctrico para superar la crisis energética. A menudo, cuando una nación ayuda a otra, pueden aparecer soluciones a problemas no relacionados y lograr sinergias en campos inesperados como el comercio y las relaciones comerciales.

14) ¿Le gustaría dejar un mensaje de despedida?
Resumiendo, tal vez sea apropiado cerrar con una cita del Presidente Kirchner (de marzo de 2005), acerca de que "existe la posibilidad de que durante mucho tiempo tengamos que movernos al borde" de una crisis en la Argentina (y en el mundo), pero en ningún caso esto debería ser una excusa para hacer lo que el sociólogo Charles E. Garrison de la Universidad de Carolina del Este advirtió en 1981: "Se deben elaborar políticas sobre el medio ambiente y los recursos naturales pero es perjudicial hacerlo bajo la metáfora retórica de la crisis de energía".



Bibliografia
- Financial crisis and energy consumption: A household survey in Greece (Energy and Buildings Volume 65, October 2013, Pages 477-487)