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Energia

| Artículos de opinión

Evolución del sector downstream, período 2002-2013

Autor | Ignacio Sabbatella


Conflictos de Interes
El autor no manifiesta conflictos de interés


Palabras Claves
downstream, naftas súper, naftas ultra, gasoil, refinación, combustibles, importaciones, capacidad de refinación, YPF, Shell



21-02-2014 | Análisis del desenvolvimiento del área downstream en el período 2002-2013, desde la salida de la Convertibilidad hasta el presente. A tal fin, se repasarán los números de procesamiento de crudo y factor de utilización de la capacidad instalada de refinación; elaboración, venta, exportación e importación de gasoil (común y ultra), nafta súper y nafta ultra.


La capacidad instalada de procesamiento de petróleo en la Argentina es de aproximadamente 100.000 m3/diarios, concentrándose el 98% de la misma en ocho refinerías pertenecientes a seis empresas: YPF, Shell, Axion (ex Esso), Oil Combustibles, Petrobras y Refinor (para más información, véase "Indicadores downstream hidrocarburos de Argentina, enero 2014", OETEC). La variación entre los extremos del período bajo análisis de procesamiento de crudo muestra un incremento del 5,36% al pasar de 29.027.717 m3 en 2002 a 30.583.936 m3 en 2013. El factor de utilización de la capacidad instalada para el primer año fue del 79,5%, mientras que en el último fue del 83,8%. El año de mayor procesamiento fue 2007 con 34.518.804 m3 de crudo, llegando a un máximo de utilización de la capacidad instalada de 94,6% (ver Gráfico 1). La variación interanual promedio de refinación fue del 0,56%, registrándose algunos años negativos. La caída interanual más importante fue en 2009, probablemente como consecuencia de la crisis internacional, con una merma del 8,38% respecto al año anterior.



En el rubro nafta súper, el crecimiento de la elaboración entre extremos fue del 50,7%, al pasar de 3.836.426 m3 a 5.780.619 m3, mientras que las ventas se incrementaron un 169,5%, de 2.259.443 m3 a 6.088.515 m3. La variación interanual promedio de la elaboración fue del 4,3% y la de ventas fue del 9,8%, más del doble. Hasta el año 2009 la producción anual estaba por encima de la demanda, incluso entre 2002 y 2007 se registra un perfil marcadamente exportador en este segmento con un acumulado de 6.974.164 m3 vendidos al exterior. Este acumulado de exportaciones representa más de un 35% del total producido durante esos seis años. Un dato adicional que refuerza este perfil exportador es que las exportaciones de 2002 equivalieron nada menos que al 53% de la súper elaborada ese mismo año.

Sin embargo, a partir de 2010 las ventas anuales superan gradualmente a la producción y, en consecuencia, en 2013 se verifica un salto extraordinario de la importación de nafta súper del orden del 1.552% respecto al año anterior, al comprarse al exterior 131.699 m3 (apenas 7.974 m3 en 2012), probablemente como consecuencia del incendio de la refinería de YPF en La Plata ocurrido en abril de ese año. La evolución de este segmento se observa en el Gráfico 2.



En el segmento de nafta ultra se observa también un incremento tanto de la elaboración como de las ventas entre 2002 y 2013: un 78% de la producción, al pasar de 960.355 m3 a 1.709.255 m3, pero un más que significativo 348% de la demanda (de 435.998 m3 a 1.953.811 m3). La variación interanual promedio de la elaboración fue del 7,7% y la de ventas fue del 16,4%, más del doble. Pese a que hasta 2009 la producción anual fue superior a las ventas, las exportaciones nunca fueron de importancia como en el caso de la nafta súper. En cambio, a partir de 2010 las ventas se ubican por encima, generando crecientes importaciones. En 2013 se registra también un aumento sideral de las importaciones de combustible premium del 449% respecto al año anterior: de 44.988 m3 a 247.022 m3. Es decir que en 2013 casi el 13% de este combustible vendido en el mercado interno fue de origen foráneo (ver Gráfico 3).



En el segmento gasoil (agrupando el común y el ultra) entre 2002 y 2013 se registró un aumento del 4,6% en la elaboración (de 11.169.305 m3 a 11.680.843 m3) y un incremento del 34,5% en las ventas (de 10.218.125 m3 a 13.749.914 m3). La variación interanual promedio de la elaboración fue del 0,47% y la de ventas fue del 2,87%, un promedio seis veces mayor. Es decir que en el caso del gasoil se registran variaciones menores respecto a los casos de la súper y de la ultra. Sin embargo, presenta mayores problemas. Hasta 2007, año de mayor producción (12.915.597 m3), la elaboración tenía una tendencia creciente (a excepción del año 2005). De allí en más, la tendencia fue declinante con una caída promedio del 2% anual, mientras que la demanda se mantuvo estable en promedio.

Asimismo y entre 2002 y 2004, una buena parte de la producción local estaba dirigida a los mercados internacionales, aproximadamente el 12%. Pero a partir de 2005, la demanda superó a la oferta y, por lo tanto, aumentaron progresivamente las importaciones. En consecuencia, las exportaciones se redujeron un 91,6% en 2013 respecto a 2002, mientras que las importaciones se incrementaron un 592%. Precisamente, en 2013 se importó un máximo de 2.427.092 m3 de gasoil, representando un equivalente al 17,6% de las ventas (ver Gráfico 4). Cabe recordar la gran cuota de responsabilidad que le corresponde a la estrategia de Shell de incrementar sus importaciones de gasoil en detrimento de su producción local, como fuera señalado en un artículo anterior de este observatorio (ver "La estrategia de Shell para el gasoil y el perjuicio macroeconómico para el país 2007-2013" publicado el 29/1/2014).



A modo de conclusión, podemos decir que si bien la refinación de combustibles en términos globales ha sido positiva en el período 2002-2013, la demanda ha crecido a una velocidad mayor. El resultado fue un progresivo incremento de las importaciones, abandonando el perfil exportador de los primeros años del período. Si bien es necesario sopesar los datos de 2013 con la merma productiva a partir del incendio de la refinería La Plata, la tendencia para los próximos años es negativa a menos que se revierta la orientación actual del sector. En el corto plazo, las empresas deberían maximizar la utilización de la capacidad instalada existente. Todo hace suponer que YPF liderará ese rumbo una vez que las instalaciones de su principal refinería vuelvan a funcionar a pleno. A mediano y largo plazo se deberán realizar fuertes inversiones tanto desde YPF como desde las operadoras privadas en la ampliación de la capacidad instalada y en nuevas unidades productivas.

En una próxima nota, se analizará la balanza comercial de este sector, cuyo impacto en el sostenimiento del superávit comercial total es crucial para el proyecto político-económico vigente.



Bibliografia
- "Indicadores downstream hidrocarburos de Argentina, enero 2014", OETEC.

- Secretaría de Energía de la Nación.