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De la estafa electoral a la estafa energética - Capítulos Petróleo, Gas natural y Combustibles

Autor | OETEC-ID


Palabras Claves
estafa electoral, estafa energética, Alianza Unidad Ciudadana, programa, tarifazo, petróleo, gas, combustibles, pobreza energética, fundamentalismo ambiental, crisis energética, neoliberalismo, Grupo Shell, YPF, destrucción, debacle



15-06-2017 | En el marco del reciente documento lanzado por el flamante espacio Unidad Ciudadana y, en él, el estratégico apartado "El engaño y la estafa electoral", este Observatorio publicará la serie "De la estafa electoral a la estafa energética", serie compuesta por varias partes. En el presente trabajo, la primera de ellas.

El documento de Unidad Ciudadana comienza afirmando que "En la Argentina de nuestros días, la sociedad está sufriendo en carne propia la reinstauración del modelo neoliberal, consecuencia del engaño y la estafa electoral más formidable de la que se tenga memoria". Compartimos esta aseveración, agregando que, de la estafa electoral, la estafa energética tal vez resulte la más emblemática de todas, no solamente por el nivel de engaño sino también -y muy especialmente- por la importancia que la cuestión energética tuvo para el triunfo neoliberal de 2015.

En efecto, la administración macrista ha blandido desde la campaña electoral el argumento de "crisis energética" para diagnosticar el resultado de la política kirchnerista en el sector, asegurándole a la población será el "mejor equipo de los últimos cincuenta años" el encargado de salvarnos del supuesto colapso energético (repetían incansablemente ante cada elección, y como nunca en 2015). Convencieron a la mayor parte de la sociedad y en contra de sus propios intereses, que consumir mucha energía es malo y que tarifas baratas y subsidiadas son enemigas de su bolsillo y calidad de vida. La salvación, timoneada por "experimentados" empresarios y ex secretarios, implicaría una masiva expiación de los pecados y vicios derrochadores y fiesteros (dícese de la "fiesta popular") mal adquiridos por la población. El "mejor equipo de los últimos cincuenta años" nos ayudaría, pues, a transitar el difícil pero obligado cambio, y con él, la concreción de todas estas promesas: reducción de importaciones, crecimiento de la producción, energía abundante y demanda rebosante. También seríamos acreedores, nos anunciaban, de tarifas sin incrementos, lluvia de inversiones, transparencia como denominador común, revolución inédita del empleo en el sector, federalismo energético para todas las provincias, mejoramiento en la calidad de los servicios públicos y cada vez más ciudadanos incorporados a la electricidad y al gas por redes.

Pero como sucedió con las restantes promesas, la realidad demostró todo lo contrario: se batieron récords de importaciones, la producción de gas y petróleo se desplomó -y continúa en caída libre en lo que va de 2017-, la energía es un bien de lujo cada vez más escaso y la demanda no para de caer; asimismo, las tarifas (indexadas al dólar) no cesan de aumentar, las inversiones son insignificantes o nulas, la concentración y cartelización es espeluznante, los conflictos de intereses insostenibles, los entes reguladores están intervenidos por las empresas, la poda de derechos laborales para el sector petrolero es inédita en la historia, las provincias pagan cada vez más las tarifas y demandan cada vez menos, y el acceso ciudadano a los servicios de gas y electricidad se encuentra en franco retroceso.

Es, como ya fuera señalado por este Observatorio, la necesaria crisis fabricada o inducida por el neoliberalismo en el poder de tal suerte de justificar las políticas y medidas puestas en marcha desde diciembre de 2015 a la fecha. Neoliberalismo en el poder que, es crucial recordar, se expresa a través de un cartel de empresas energéticas con poder de ministerio presidido por el Grupo Shell (nos resistimos a hablar de Ministerio de Energía) y aliado al fundamentalismo ambiental, este último con su romántica propuesta de vivir como en la época de las cavernas en nombre de los osos polares, las ballenas y los icebergs. Por cierto, sutil pero contundente argumentación para convencernos que nada mejor que combustibles fósiles migrando hacia terceros países. Porque, razonan, y así nos quieren hacer razonar también: "Allá ellos con la mala vida y el daño ambiental provocados por las fuentes energéticas pilares en el proceso de construcción de las naciones hoy industrializadas y con altos índices de desarrollo humano. Allá ellos, porque nosotros -verdes, maduros y civilizados- hemos decidido atiborrarnos de molinos eólicos y paneles solares toditos importados, para depender progresivamente del viento y del sol en un mundo -paradójicamente, nos explican- sometido a un clima cada vez más impredecible y maligno. Ironías aparte, el camino propuesto por el fundamentalismo ambiental argentino es el que en Europa ha empujado a la pobreza energética a decenas de millones de personas en el último lustro, encarecido exponencialmente el precio de la energía y las tarifas, e incrementado la inseguridad e irregularidad de los sistemas eléctricos.

En fin, y para cerrar esta introducción, con Mauricio Macri la energía dejó de ser un derecho humano; dejó de ser una herramienta de desarrollo económico, promotora de igualdad social y provincial, promotora asimismo de industrialización y de una genuina modernización del aparato productivo nacional. La energía, a partir de Mauricio Macri, pasó a ser una mercancía y una poderosa herramienta de ajuste, de desindustrialización y achicamiento del mercado interno. En otras palabras, un negocio concentrado en un puñado de empresas nacionales y multinacionales, así como en un círculo íntimo de empresarios inescrupulosos amigos y parientes del Presidente de la Nación, todos salvaguardados -sus privilegios y extravagantes ambiciones incluidas- por un subsecretario de política tarifaria diez veces testigo de parte de muchas de esas empresas en sus demandas contra el pueblo argentino ante el CIADI. Breve paréntesis al respecto porque hace a la estafa del tarifazo: el susodicho funcionario no puede ser el más idóneo y experimentado a la hora de asegurarle al empresariado embaucador la mayor rentabilidad al menor costo y en el menor tiempo posible, compensando las supuestas pérdidas entre 2003 y 2015, y contemplando ganancias extras caso retorne el maldito populismo y se vuelva todo para atrás. Como sea, negocio cerrado y cartón lleno para el bingo en el que han convertido al país.

A continuación, nuestra primera entrega de la serie "De la estafa electoral a la estafa energética", capítulos Petróleo, Gas natural y Combustibles. Los gráficos se adjuntan al final, en anexo.




Fuente: OETEC. El documento de Unidad Ciudadana comienza afirmando que "En la Argentina de nuestros días, la sociedad está sufriendo en carne propia la reinstauración del modelo neoliberal, consecuencia del engaño y la estafa electoral más formidable de la que se tenga memoria". Compartimos esta aseveración, agregando que, de la estafa electoral, la estafa energética tal vez resulte la más emblemática de todas, no solamente por el nivel de engaño sino también -y muy especialmente- por la importancia que la cuestión energética tuvo para el triunfo neoliberal de 2015. Debajo, nuestro aporte en defensa de la seguridad jurídica popular y una Nación autosuficiente, moderna y verdaderamente democrática.

Capítulo Petróleo

1. Participa con el 33% de la matriz energética primaria y sus productos derivados (dieseloil, gasoil, fueloil y motonaftas) con el 28% de la matriz secundaria. Es, como se advierte, un insumo clave para el normal funcionamiento del país.

2. La producción de crudo -recordar, en caída desde 1998-, comenzó a recuperarse a partir de la renacionalización de YPF. Se desaceleró su tendencia declinante y mejoró ostensiblemente desde entonces (la reversión de las tendencias declinantes se logró en 2014). En 2015, se revirtió la producción a la baja, es decir, se registró una producción mayor a la de 2014. Pero la importantísima recuperación fue dilapidada por la gestión neoliberal: cayó 3,8% en 2016 (ver gráfico 1 en Anexo, al final de este trabajo).

3. Para el primer trimestre de segundo año de gestión neoliberal, se observa una agudización de la caída petrolera en relación a 2016. Vemos, además, que este período destaca por ser, de acuerdo a la serie histórica publicada por el Ministerio de Energía: 1) El peor registro desde 1999 en cuanto a volúmenes de producción (año a partir del cual las Tablas Dinámicas permiten discriminar la producción de forma mensual); 2) La mayor caída interanual de los últimos 17 años, con un 10,5%; 3) Una imperdonable dilapidación de la recuperación petrolera operada desde 2013 (ver gráfico 2).

4. Las importaciones de crudo comenzaron en 2012, alcanzaron su pico en 2014, se desaceleraron entre 2013 y 2014, se redujeron marcadamente en 2015 y volvieron a disparar en 2016 (ver gráfico 3). Es útil recordar que 2016 fue un año recesivo en materia económica, con un consumo en picada. A pesar de ello, importamos un 215% más de crudo que en 2015 (medido en volumen). Las variaciones interanuales para los bienios anteriores fueron: -47% (2015-2014), 30% (2014-2013) y 70% (2013-2012). La combinación de una menor producción sumada a una mayor importación elevó el peso de la segunda sobre la primera a un 3%, el mayor porcentaje desde que la Argentina importa crudo, aunque sea en cantidades insignificantes.

5. La menor extracción de crudo desde enero de 2016 a marzo de 2017 (inclusive), equivale a las mermas sumadas de los años 2010, 2012, 2013 y 2014 (ver gráfico 4). Cabe agregar que 2011, último año de Repsol al frente de YPF, tuvo un desplome récord.

6. De las ocho provincias productoras de petróleo, siete registraron caídas en sus niveles de extracción entre 2016 y 2015. La primera productora, Chubut, registró una merma del 5% (ver gráfico 5). Asimismo, las dos segundas también con bajas significativas: -3% para Neuquén y -5% para Santa Cruz.

7. Un caso paradigmático es Chubut, primera productora de petróleo del país. En 2016, produjo menos crudo que en 2015. La retracción fue de -5,1% en 2016, pero se parte de un crecimiento interanual en 2015 (en relación a 2014) del 2,6% (ver gráfico 6).

8. YPF es la primera operadora de petróleo del país. Por esta razón, la empresa de bandera ha sido (y continúa siendo) estratégica a la seguridad energética y económica nacionales, incluso a pesar de su marcado y deliberado retroceso durante el primer año de gestión neoliberal (la caída del precio interno del barril de petróleo es la principal causa de la caída de la producción en el plano nacional, y de la desaceleración del crecimiento de YPF). La producción de crudo de la petrolera con mayoría accionaria estatal redujo su tasa de crecimiento a 0,8%, la menor desde su renacionalización en 2012 (ver gráfico 7).

Capítulo Gas natural

9. Es el insumo más importante de la matriz energética nacional. Participa con el 52% de la oferta interna de energía primaria (como gas natural de pozo) y el 44% de la oferta interna de energía secundaria (como gas distribuido por redes).

10. La producción se recuperó ostensiblemente a partir de la renacionalización de YPF. La tendencia declinante se revirtió entre 2013 y 2014, fundamentalmente gracias al Plan Gas. En 2015, se logró una producción positiva (3,4% de crecimiento) por primera vez desde 2006. Esta tendencia se prolongó incluso en 2016, aunque se debió gracias a un único yacimiento y puesto en marcha en 2013 (Vega Pléyade, Tierra del Fuego). Al finalizar el primer año de gestión neoliberal, la producción se expandió un 4,9%, porcentaje que corregido por el factor Vega Pléyade hubiera sido de 0,5% -es decir, una fortísima desaceleración- (ver gráficos 8 y 9).

11. Habiendo transcurrido el primer trimestre del segundo año de gestión neoliberal, se observa que la producción de gas cayó interanualmente como no ocurría desde 2013: 0,9%. La tasa entre 2015/14 fue de 2,2% para el mismo período, y de 5,2% para 2016/15 (ver gráfico 10).

12. De las ocho provincias productoras de gas, cuatro cayeron en sus niveles de extracción interanual. El crecimiento más importante lo registró Tierra del Fuego (Vega Pléyade). Neuquén y Santa Cruz -primera y tercera productoras respectivamente- si bien con tasas positivas, registraron desaceleraciones.

13. Un caso paradigmático es Neuquén, primera productora de gas (en 2016 representó el 48% de la producción total). Desde 2014, la producción crece a muy altas tasas, alcanzando su máximo en 2015, con un 7,5%. En 2016, reduce su tasa de crecimiento a 7,2%. La desaceleración es notable y se profundiza en 2017: pasó de crecer 7,8% en el primer trimestre de 2016 respecto de 2015 a reducirse al 3% entre igual período de 2017 y 2016 (ver gráficos 11 y 12). Otro dato insólito: en perforación de pozos, y para el primer trimestre del corriente, se registra un estancamiento interanual, lo que comparado con 2015 alcanza una merma del 38% (de cada 10 pozos que se hacían en 2015 ahora se hicieron 6).

14. YPF es la primera operadora de gas del país. Por esta razón, la empresa de bandera ha sido (y continúa siendo) estratégica a la seguridad energética y económica nacionales, incluso a pesar de su marcado y deliberado retroceso durante el primer año de gestión neoliberal. ¿De cuánto el retroceso? De casi tres puntos porcentuales en su tasa de crecimiento: de 10,2% entre 2015-2014 a 7,6% entre 2016-2015 (ver gráfico 13).

15. De las cuatro petroleras que explican el 80% de la producción de gas, sólo YPF incrementó su producción (14%) en el primer trimestre de 2017 en relación al mismo período de 2016. Las restantes redujeron sus niveles un 4% (Total Austral y PAE), mientras que el caso de la empresa recientemente adquirida por el amigo capitalista del Presidente Mauricio Macri, Marcelo Mindlin, cayó un increíble 42%. La excepción, Tecpetrol, que por sus niveles de participación y variación carece de impacto (ver gráfico 14).

Capítulo Combustibles

16. El petróleo neuquino (Medanito) es el que, por sus características físico-químicas, se refina en las destilerías nacionales. Sin embargo, la producción cayó un 3% interanualmente en 2016, tras dos años de subas consecutivas (ver gráfico 15). ¿Cómo se entiende que el macrismo haya permitido semejante desplome no solamente en la segunda provincia productora de petróleo, sino además en la provincia clave para la elaboración de combustibles? ¿Será que prefieren importar más combustibles? ¿Será que los objetivos de desmantelamiento del mercado interno son tan ambiciosos?

17. Los precios de los combustibles por las nubes, pero en la primera provincia proveedora de crudo refinable la desaceleración de sus niveles de extracción no paran tampoco en 2017: se registró una caída del 6% para el primer trimestre de este año respecto a igual período del 2016, cayendo un 7% acumulado respecto a 2015 (ver gráfico 16).

18. A las petroleras del cartel de empresas en poder del Ministerio les conviene importar crudo para refinarlo que producirlo localmente. Es parte de la estrategia para desbancar a YPF del mercado de los combustibles, siendo que a YPF no se le permitió importar crudo como si lo hicieron Shell, Axion, Oil Combustibles y Petrobras, firmas que compraron ingentes volúmenes en 2016.

19. Shell registró en 2016 la cuota de mercado más alta en comercialización de combustibles (metros cúbicos) desde 2003.

20. En 2016, se verificó el mayor desplome interanual de YPF en su cuota de mercado desde 1995 (medido en cantidad de combustible vendido).

21. La participación de mercado de YPF a nivel comercialización de combustibles (medido en m3) se contrajo un 4% interanual en 2016, contra un ascenso de Shell del 12%, seguido de Petrobras (5%) y Axion (3%). La diferencia en detrimento de YPF se sostiene para el primer trimestre de 2017 (ver gráfico 17).

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ANEXO - Gráficos y Tablas

Gráfico 1

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Energía.

Gráfico 2

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Energía.

Gráfico 3

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Energía. Medido en dólares, 2016 insumió 269 millones, el segundo monto más alto desde 2012, esto es, desde que el Ministerio de Energía indica el comienzo de las importaciones de crudo.

Gráfico 4

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Energía, Tablas Dinámicas.

Gráfico 5

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Energía, Tablas Dinámicas. Estas ocho provincias explicaron el 99% de la producción petrolera a nivel nacional. Se advierte una caída drástica y masiva entre 2016 y 2015, con la sola excepción de Mendoza. Las primeras tres productoras registraron una caída promedio del 4,4%.

Gráfico 6

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Energía, Tablas Dinámicas. Incluye gasolina estabilizada. La producción de esta provincia representó en 2016 el 29% del total nacional.

Gráfico 7

Fuente: Elaboración OETEC en base a datos del Ministerio de Energía. Incluye gasolina estabilizada. No incluye YSUR. El desplome fue tan notable como insólito: de 4,4% a 0,8%. En 2012, año de su renacionalización, su cuota de mercado petrolero fue del 35%. A fines de 2015, había alcanzado un 42%, con una producción en constante crecimiento. Se observa una fortísima desaceleración entre 2016 y 2015, siendo la anterior (2015-2014) lógica desde el desplome del precio internacional del crudo. En otras palabras, YPF produjo durante 2016 prácticamente el mismo volumen que en 2015 a pesar de una recuperación parcial del precio internacional y del tarifazo de los combustibles.

Gráfico 8

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Energía.

Gráfico 9

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Energía. Vega Pléyade se puso en producción en 2016 (barra violeta). En este gráfico se restó la producción del yacimiento cuyo inicio obedece a 2013.

Gráfico 10

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Energía.

Gráfico 11

Fuente: Elaboración OETEC en base a datos del Ministerio de Energía. Desde 2014, la producción crece a muy altas tasas, alcanzando su máximo en 2015, con un 7,5%. En 2016, reduce su tasa de crecimiento a 7,2%. Obsérvese, en este sentido, la fortísima desaceleración.

Gráfico 12

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Energía. La desaceleración no cesa, ya que pasó de crecer 7,8% en 2016 respecto a 2015, a reducirse al 3% (entre 2017 y 2016). Si bien aún es positiva (crece la producción de gas), la misma disminuyó en casi tres veces. Que esto ocurra en una provincia como Neuquén, primera productora, es más que alarmante.

Gráfico 13

Fuente: OETEC en base a datos del Ministerio de Energía. No incluye YSUR. El desplome (10,2% a 7,6%) no puede ser pasado por alto. La cuota de mercado de YPF fue del 23% en 2012. A fines de 2015, su participación había ascendido al 30%, gracias a un espectacular incremento de su producción.

Gráfico 14

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Energía, Tablas Dinámicas. YPF no incluye YSUR.

Gráfico 15

Fuente: Elaboración OETEC en base a datos del Ministerio de Energía, Tablas Dinámicas. La producción neuquina representó en 2016 el 21% del total nacional.

Gráfico 16

Fuente: Elaboración OETEC en base a datos del Ministerio de Energía, Tablas Dinámicas.

Gráfico 17

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Energía. Se aprecia claramente cuáles son las empresas en poder del referido ministerio.



Bibliografia
OETEC
www.oetec.org