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De la estafa electoral a la estafa energética - Capítulo Servicio Público de Gas por redes

Autor | OETEC-ID


Palabras Claves
estafa electoral, estafa energética, gas por redes, usuarios, nuevos usuarios, demanda de gas, gas entregado, macrismo, kirchnerismo, eficiencia, estafa exportadora, neoliberalismo, Macri, Néstor Kirchner, Plan Energético Nacional, Ministerio de Planificación, Patagonia, Santa Cruz, Chubut, Salta, Jujuy, mercado interno, derecho humano



16-06-2017 | En el marco del reciente documento lanzado por el flamante espacio Unidad Ciudadana y, en él, el estratégico apartado "El engaño y la estafa electoral", este Observatorio publicará la serie "De la estafa electoral a la estafa energética", serie compuesta por varias partes. En el presente trabajo, la segunda de ellas.

El Plan Energético Nacional lanzado en 2004 por el Presidente Néstor Kirchner y ejecutado por el Ministerio de Planificación Federal, permitió construir más de 3.000 kilómetros de gasoductos para el pueblo argentino, comenzar a poner fin con la postergación del norte del país a través del Gasoducto del NEA (ahora en peligro) y terminar con la desconexión gasífera nacional (Gasoducto Transmagallánico, en operación). El resultado de este accionar, en paralelo al cierre paulatino de las exportaciones, la compensación con importaciones -no trasladadas sus costos (23.000 millones de dólares) a las tarifas- y la mejora sustantiva en la producción de gas a partir de la renacionalización de YPF, posibilitó la mayor expansión del servicio público de gas por redes que se registre desde principios de los noventa.

En efecto, a nivel de la demanda (gas entregado al sistema) el incremento entre 2003 y 2015 fue del 42% (39% fue el incremento entre 2003 y 2013; 28%, el incremento entre 1993 y 2002). En cuanto a la cantidad de usuarios incorporados, entre enero de 2003 y enero de 2013 se registraron 1.957.673 usuarios nuevos. Entre enero de 1993 y enero de 2003, esto es, modelo mercadista (como el vigente), la incorporación fue de 1.515.448 usuarios. En otras palabras, durante el kirchnerismo en su primera década de gobierno lograron acceder al servicio público de gas un 29% más de usuarios que en igual período anterior. Y si completamos la década a 2015, vemos que la diferencia escala a un 60% más (2.431.729 usuarios nuevos incorporados entre enero de 2003 y diciembre de 2015).

Lo anterior arroja dos importantes conclusiones. Primera: Un modelo gasífero eficiente (desde el punto de vista de la seguridad jurídica popular) no es el que exportó más o registró menor déficit de la balanza comercial energética, sino el que entregó más gas al mercado interno y el que obtuvo una mayor incorporación de usuarios al servicio de gas por redes, con tarifas sociales y acordes a costos argentinos, tanto para la ciudadanía como para los actores económicos, en el marco de una demanda ascendente. La segunda: sin mediar tarifazo, ni privatización ni desregulación de ninguna índole, con un Estado presente y protagónico, tarifas promotoras de la universalización del servicio, etc., el modelo energético del kirchnerismo permitió la mayor expansión de usuarios del servicio de gas por redes desde comienzos de los noventa. Y con un atributo más y que resulta medular: lo hizo a pesar de haber heredado un sistema gasífero con producción a la baja, privatizado y desregulado, a la vez que volcado a las exportaciones en detrimento del mercado interno.

Con la llegada de Mauricio Macri al poder, el gas por redes devino en mercancía para exclusivo beneficio de un puñado de empresas y sus directivos. Al modelo heredado, el neoliberalismo lo califica de "fiesta irracional del consumo y del derroche"; al propio, de "consumo responsable y acorde a nuestro estatus de Nación periférica y subdesarrollada". Pero sucede que "fiestas" hay siempre. Es decir, el usufructo de la riqueza, los recursos y el excedente social, por más chico que sea, siempre es apropiado por ciertos sectores en detrimento de otros. Macri no es la excepción: con él, la fiesta no terminó, sino que se privatizó y tornó exclusiva. En palabras "fiesteras", se pasó de celebración popular a festín íntimo.

En materia energética, específicamente gasífera, las rutilantes ganadoras de este festín son las productoras de gas, que este año se embolsarán 2.500 millones de dólares adicionales a 2015 pero con una menor producción y en caída libre, con precios del gas en boca de pozo entre los más altos del mundo y que desincentivan la inyección de gas nuevo, con nula obligación de invertir para acompañar la demanda desde que se derogó el decreto que las obligaba a hacerlo. En el banquete privado (pero financiado por el pueblo argentino y con sus recursos), las licenciatarias de distribución y las transportistas siguen a las petroleras.

Es que, como en los noventa y hasta 2002, la mercantilización de la energía y la puesta en marcha de una nueva estafa exportadora vuelve al ruedo (para lo cual resulta indispensable tirar abajo la demanda interna, a la vez que asegurándole a las productoras y distribuidoras ganancias extraordinarias para compensar esa retracción). Y es justamente este objetivo, el exportador, el que ha venido determinando el marco regulatorio, el tarifazo y el desempeño hidrocarburífero desde Macri Presidente y Aranguren CEO-ministro (Grupo Shell), tal y como sucedió a partir de 1996 cuando se inició la fase exportadora en detrimento del mercado interno y asegurándole a la industria (productoras, transportistas y distribuidoras) ganancias extraordinarias por doble vía: a nivel doméstico y a nivel comercialización fronteras afuera.

En este informe se sintetiza la estafa macrista contra un servicio público de gas por redes accesible, asequible, en calidad de derecho humano y promotor de la expansión y modernización del mercado interno (pesada herencia). A pesar de haber beneficiado a las empresas productoras, distribuidoras y transportistas de gas natural en todos y cada uno de sus reclamos (reapertura exportadora, rentabilidades extraordinarias y secretas, flexibilización laboral, incrementos del precio del gas en el PIST y de la tarifa), el macrismo registró un pésimo desempeño en incorporación de nuevos usuarios y gas entregado al sistema, incluso al confrontarlo con las gestiones neoliberales inmediatas anteriores.

A continuación, nuestra segunda entrega de la serie "De la estafa electoral a la estafa energética", capítulo Servicio Público de Gas por redes. Los gráficos se adjuntan al final, en anexo.




Fuente: OETEC. El documento de Unidad Ciudadana comienza afirmando que "En la Argentina de nuestros días, la sociedad está sufriendo en carne propia la reinstauración del modelo neoliberal, consecuencia del engaño y la estafa electoral más formidable de la que se tenga memoria". Compartimos esta aseveración, agregando que, de la estafa electoral, la estafa energética tal vez resulte la más emblemática de todas, no solamente por el nivel de engaño sino también -y muy especialmente- por la importancia que la cuestión energética tuvo para el triunfo neoliberal de 2015. Debajo, nuestro aporte en defensa de la seguridad jurídica popular y una Nación autosuficiente, moderna y verdaderamente democrática.

Capítulo Servicio Público de Gas por redes
22. El servicio público del gas por redes explica el 44% de la oferta interna de energía secundaria (datos a 2015).

23. En 2016, las centrales eléctricas demandaron el 36% del gas entregado total, seguidas por la industria (27%) y el sector residencial (24%).

24. En 2016, el gas entregado por las distribuidoras a los argentinos y argentinas fue menor a 2015 en un 0,9% interanual. Para el período 2015-2014, el mismo valor había sido positivo en 1,7% (ver gráfico 17). Cabe mencionar que la demanda total de gas para todos los tipos de usuarios fue mayor en 2016 respecto de 2015 en 2,4%. Dicho porcentaje se explica fundamentalmente por un inédito incremento por parte de las generadoras eléctricas que demandaron un 7,1% adicional. Inversamente, las peores caídas las registraron los sectores industrial y del GNC, con -4,3 y -5,4% respectivamente.

25. En el primer trimestre de 2017 en relación a igual período del año anterior, la demanda de gas para el total del sistema cayó un 2,4%. Discriminando por tipo de usuario para el primer trimestre de 2017 (comparación interanual), se observa un desplome para todos los tipos de usuarios, a excepción del residencial. El GNC lideró la caída, con un 11,7%; las industrias cayeron un 3,2% y las centrales eléctricas un 1,3% en su demanda (ver gráfico 18).

26. Resulta más que interesante destacar, y que resulta fiel reflejo del descalabro socioeconómico vigente, el siguiente dato: en los meses de enero, marzo y abril de 2017 (sumados), el mercado interno demandó prácticamente igual cantidad de gas que en los mismos meses de 2015 y un 1,7% menos que en igual período de 2014. Al analizar la demanda por tipo de usuario se observa un desplome generalizado, con la excepción de las centrales eléctricas (ver gráfico 19).

27. La cantidad de usuarios incorporados a la red de gas natural (parámetro fundamental de la actividad económica y del estado del bienestar social como productivo e industrial), al finalizar el primer año de gestión macrista registró la tercera peor marca en incorporación de nuevos usuarios al gas por redes desde 1993, esto es, desde que el ENARGAS comenzó a publicar sus estadísticas para el sector. Las peores, obedecen a la debacle de 2001 y 2002 (ver gráficos 20 y 21). Nuevos usuarios totales: Fueron 112.399, equivalentes a una caída interanual del 19,4%. Es la peor diferencia desde 2009.

28. Cuando se analiza el acceso al gas por redes por tipo de usuario que dejó 2016 observamos que: 1) Nuevos usuarios industriales: No hubo; se dieron de baja 2.496 usuarios. Fue la peor caída desde 1993, primer año en el que el ENARGAS provee datos operativos del sector (ver gráfico 22); 2) Nuevos usuarios residenciales: Fueron 109.650, equivalentes a una caída interanual del 18,1% (ver gráfico 23); 3) Nuevos usuarios comerciales: Fueron 5.882, equivalentes a un crecimiento interanual del 15,4% (comparando con los nuevos usuarios incorporados durante 2015). Cabe resaltar aquí la fortísima desaceleración, ya que el crecimiento interanual entre 2015 y 2014 había sido del 44,6% (de 3.526 nuevos usuarios en 2014 a 5.098 en 2015).

29. Conforme el modelo económico implementado desde diciembre de 2015 a la fecha, el sector más perjudicado, como se aprecia del párrafo anterior, fue el industrial. La cantidad de usuarios incorporados al servicio de gas por redes en 2016 es más que ilustrativo al respecto: durante el primer año de macrismo no sólo se perdieron 2.497 usuarios, sino que se trató del peor registro de los últimos 23 años -y muy seguramente del último cuarto de siglo.

30. De las 20 jurisdicciones del país con acceso al gas por redes, solamente 4 registraron variaciones interanuales positivas entre 2016 y 2015 en cuanto a la tasa de incorporación de nuevos usuarios (ver gráfico 14). El panorama, como puede deducirse, resulta desalentador, con desplomes más que graves en Jujuy (-34%), Salta (-34%), Santiago del Estero (-34%), Mendoza (-32%), Capital Federal (-28%), Entre Ríos (-28%), San Juan (-26%), Santa Fe (-22%) y Buenos Aires (-22%).

31. En 2016, el aparato industrial de la primera provincia manufacturera del país, es decir, Buenos Aires, demandó anualmente el menor volumen de gas natural de los últimos 23 años. Dicha provincia (excluyendo la Capital Federal), recibió el 40% del gas entregado por las licenciatarias de distribución a nivel nacional. Del total, un 30% fue requerido por el sector industrial. Pues bien, la demanda de gas de las industrias bonaerenses registró, también en 2016, su peor caída interanual (-12%) desde que el ENARGAS comenzó a publicar sus estadísticas. En cuanto a datos específicos de la demanda, 2016 fue la marca más baja después de la de 1993 (ver gráfico 15).

32. Para el primer trimestre de 2017, se observa un crecimiento del 7% en relación a igual período de 2016 para la demanda del sector industrial bonaerense, aunque 3% menor en relación a 2015 y 12% menor al compararlo con 2014 (ver gráfico 16).

33. Otros ejemplos provinciales del descalabro gasífero. En Santa Cruz, se observa una drástica caída en la incorporación de nuevos usuarios, que pasó de un 74% a -8% en sus tasas de incorporación interanual en 2015 y 2016, respectivamente (ver gráfico 17). En cuanto al gas demandado por el pueblo santacruceño, entre 2016 y 2015 sufrió una caída del 2,7% (contra un ascenso de 2,9% entre 2015 y 2014).

34. En Chubut, la caída no fue tan dramática como en Santa Cruz aunque fue igualmente negativa: pasó de 1,4% de crecimiento a una retracción de 1,7% en sus tasas de incorporación de acuerdo a los mismos años seleccionados (ver gráfico 18). En relación al gas demandado por el pueblo chubutense, entre 2016 y 2015 sufrió un desplome del 6,2% (contra un ascenso de 5,7% entre 2015 y 2014).

35. Sumando ambas provincias, hallamos que la incorporación de usuarios al servicio de gas por redes, servicio público fundamental no solamente para cocinar sino para calefaccionarse (y que en la Patagonia es una cuestión de supervivencia), se vino abajo durante el primer año de gestión macrista un 3,5% interanual (ver gráfico 19). En tiempos de "crisis energética", el ascenso había sido del 13,5% comparando la evolución para este indicador entre los dos últimos años del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. ¿Y con la demanda de gas? Peor aún, de un crecimiento del 4,9% entre 2015 a 2014, a un impresionante descenso del 5,3% entre 2016 y 2015.

36. En el otro extremo del país, tenemos a la provincia de Jujuy. La caída en la incorporación de nuevos usuarios ha sido dramática: pasó de un 24% entre 2015 y 2014 a -34% en sus tasas de incorporación interanual (ver gráfico 20). En cuanto al gas demandado por el pueblo jujeño, entre 2016 y 2015 sufrió una caída del 5,7% (contra un ascenso de 1,9% entre 2015 y 2014).

37. Lo sucedido en Salta no es diferente. La caída en la incorporación de nuevos usuarios fue idéntica a la de Jujuy: -34% interanual entre 2016 y 2015 (ver gráfico 21), aunque en este caso ya venía de una caída (5% entre 2015 y 2014). Con la demanda de gas por el pueblo salteño, hubo un cambio sumamente negativo: de 21% interanual en 2015 a -5% en 2016.

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ANEXO - Gráficos y Tablas

Gráfico 17

Fuente: Elaboración propia en base a datos del ENARGAS, Datos Operativos (Mayo de 2017).

Gráfico 18

Fuente: Elaboración propia en base a datos del ENARGAS, Datos Operativos (Mayo de 2017). La variación de la demanda total fue -2,4%. Cabe señalar que entre 2016 y 2015, siempre para los primeros trimestres, se había crecido un 2,5%.

Grafico 19

Fuente: Elaboración propia en base a datos del ENARGAS, Datos Operativos (Junio de 2017).

Gráfico 20

Fuente: Elaboración propia en base a datos del ENARGAS, Datos Operativos (Mayo 2017).

Gráfico 21

Fuente: Elaboración propia en base a datos del ENARGAS, Datos Operativos (Mayo de 2017).

Gráfico 22

Fuente: Elaboración propia en base a datos del ENARGAS, Datos Operativos (Mayo 2017). Se podría argumentar que, dados los altos valores de 1993 y 1994, la década neoliberal fue más industrializadora que la kirchnerista. Sin embargo, al comparar entre períodos se observa una pérdida neta en la cantidad de usuarios industriales en los noventa contra un incremento del 8% en la etapa kirchnerista.

Gráfico 23

Fuente: Elaboración propia en base a datos del ENARGAS, Datos Operativos (Mayo 2017).

Gráfico 24

Fuente: Elaboración propia en base a datos del ENARGAS. La caída para las 20 jurisdicciones fue del 19% interanual, contra el 7% entre 2015 y 2014. Los porcentajes indican, por ejemplo para Jujuy (-34%), que entre 2016 y 2015, la cantidad de nuevos usuarios incorporados al servicio de gas en dicha provincia cayó un 34% en relación a la cantidad de usuarios incorporados entre 2015 y 2014.

Gráfico 25

Fuente: Elaboración propia en base a datos del ENARGAS, Datos Operativos (Junio de 2017). La columna roja, el nivel más bajo en cuanto a demanda industrial a nivel provincia de Buenos Aires. En amarillo, el registro anual para el primer año macrista. Las dimensiones de los desplomes o los históricos récord negativos macristas no son ningún error, sino que, por un lado, forman parte de la tradicional política de desindustrialización -más agresiva que nunca desde los Chigago Boys, eso sin dudas-; y por el otro, ponen de relieve la estafa energética padecida por el pueblo argentino.

Gráfico 26

Fuente: Elaboración propia en base a datos del ENARGAS, Datos Operativos (Junio de 2017)

Gráfico 27

Fuente: Elaboración propia en base a datos del ENARGAS, Datos Operativos.

Gráfico 28

Fuente: Elaboración propia en base a datos del ENARGAS, Datos Operativos. Obsérvese que en 2016 se incorporaron menos usuarios que en 2014.

Gráfico 29

Fuente: Elaboración propia en base a datos del ENARGAS, Datos Operativos.

Gráfico 30

Fuente: Elaboración propia en base a datos del ENARGAS, Datos Operativos.

Gráfico 31

Fuente: Elaboración propia en base a datos del ENARGAS, Datos Operativos.



Bibliografia
OETEC
www.oetec.org

OETEC (15/06/2017) De la estafa electoral a la estafa energética - Capítulos Petróleo, Gas natural y Combustibles
http://www.oetec.org/nota.php?id=2632&area=1