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Tecnología Espacial y Telecomunicaciones

| Artículos de opinión

La Argentina con un lugar destacado en la historia satelital mundial

Autor | Rodrigo Gibson


Conflictos de Interes
El autor no manifiesta conflictos de interés


Palabras Claves
Plan Nacional Satelital, Nahuelsat, ARSAT, CONAE, Ministerio de Planificación, Tronador



25-02-2014 | Con el lanzamiento del satélite soviético Sputnik 1, en 1957, comenzó la revolución en las comunicaciones por medio de sistemas geoestacionarios. En América Latina la era satelital se inicia once años después, con la puesta en funcionamiento del conglomerado Intelsat (originalmente: Organización Internacional de Satélites de Telecomunicaciones). Dados los ingentes avances en esta materia, la Argentina está camino a convertirse potencia mundial.


Desde 1964 hasta el 2001 fue una organización intergubernamental que prestaba servicios de retransmisión internacional, cuyo objetivo era ofrecer a todos los países de la región un sistema de comunicación satelital. Contaba con apenas un satélite para toda América del Sur y de uso compartido, al que cada país debía suscribirse. Inmediatamente lo hicieron México, Brasil, Argentina, Chile, Panamá y Perú, y años más tarde Bolivia, Uruguay y Guatemala. Durante veinte años, Intelsat ( que en la actualidad opera una flota de 52 satélites de comunicaciones, lo que la convierte en la flota de satélites comerciales más grande del mundo), tuvo el monopolio de la comunicación satelital, hasta que en 1988, se puso en órbita el PAS 1 de PanAmSat, para ofrecer igualmente sus servicios a toda Latinoamérica.

Curiosamente la avanzada de telecomunicaciones satelitales se debió a las eliminatorias del mundial de futbol España 1982. Brasil, por no haber conseguido el acceso al satélite, no pudo ver las imágenes y debió conformarse con escucharlo por radio. Este acontecimiento hizo que Brasil tomara la decisión de tener su propio satélite de comunicaciones dando origen así en febrero de 1985 el Brasilsat A1, revolucionando en el país la pantalla chica, la telefonía, la radiodifusión y la transmisión de datos. Un año más tarde, en 1986, se lanzo el Brasilsat A2, ambos con un costo de casi US$125 millones. Cada uno tenía una masa de 646 kg en órbita y un tamaño de 2.2m de diámetro y 7m de altura. Los dos satélites estuvieron a cargo de la compañía canadiense Spar Aerospace. La segunda experiencia exitosa fue la de México, con el "Morelos I" y el Morelos II. El proyecto estuvo en manos del grupo estadounidense Hughes Aircraft Corporation con un costo de US$92 millones, puestos en el espacio ese mismo año por el transbordador Atlantis, en el que viajó al espacio el primer mexicano en orbitar la Tierra.

Luego, la Argentina tuvo su oportunidad en 1990, con el "Lusat 1", y Chile lo logró en 1995 al colocar el "FASat-Alfa", lanzado junto a un satélite ucraniano Sich-1 desde la base Plesetsk en Rusia. Una vez en el espacio, el satélite chileno no pudo desacoplarse del satélite ucraniano, y ambos quedaron unidos. Así, el FaSat-Alfa sigue pegado a este compañero, y al día de hoy los dos orbitan la Tierra como basura espacial. Para mejorar esta triste historia, en 1998 Chile lanzó el "FASat-Bravo", que sí pudo orbitar el planeta de manera independiente. Al final de la lista se ubican: Colombia con el mini-satelite "Libertad 1"en 2007 y Venezuela, que en 2008 lanzó el "VENESAT-1", producido enteramente en China.

El avance más reciente corresponde a Ecuador, que el pasado 25 de abril, envió al espacio el "NEE-01 PEGASO", aunque con ciertas dificultades técnicas. Y en el futuro inmediato, se espera que Bolivia entre a este grupo, con el TKSAT-1 (Túpac Katari), encargado a la Corporación Industrial Gran Muralla, subsidiaria de la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China. El Túpac Katari fue lanzado el 20 de diciembre de 2013 desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Xichang, utilizando un cohete Larga Marcha y se espera que en pocos días comience a transmitir señales.

Por su parte, la Argentina fue el tercer país en Latinoamérica en poseer un satélite de comunicaciones, año 1990 con el Lusat 1. En este caso, no fue el gobierno el que estuvo detrás de la iniciativa, sino que se trató de un proyecto de la división argentina de AMSAT(Radio Amateur Satelite Corporation), y el satélite también enviado a órbita por el Puerto espacial de Kourou el 22 de enero de 1990. Su construcción estuvo a cargo de la empresa Arianespace.

En 1993, la empresa Nahuelsat de capitales alemanes e italianos recibe la licencia en la Argentina para operar el programa Nahuel, un sistema de satélites de comunicaciones. Fue creada en régimen de competencia, porque participamos en un concurso internacional con los dos operadores de satélites más importantes del mundo, que son Intelsat y Panamsat. Pero se transfirió la licencia de operar en posiciones orbitales argentinas durante 24 años, sin régimen de competencia.

La Argentina tiene asignadas dos posiciones orbitales: la 71/8° y la 81°, ambas de longitud oeste. Dichas ubicaciones fueron otorgadas en su momento a la empresa Nahuelsat, que puso en órbita el primer satélite, el Nahuel I, en 1997. La segunda posición fue revocada a la empresa el 2003. Como la reserva de la posición vencía un año después, el Estado alquilaría temporariamente un satélite para no perder su lugar.

El Ministro de Planificación Julio De Vido argumentó que la empresa Nahuel-Sat estaba en fuga y solicitaba que el Estado se hiciera cargo, porque corría serio riesgo de perder esa posición orbital estratégica, ya que el organismo internacional que lo asigna exige su utilización. La continuidad de la actividad satelital que Nahuelsat le vendió al Estado está en manos de ARSAT. En efecto, a través del Decreto 634/05, que lleva la firma del presidente Néstor Kirchner, el Poder Ejecutivo ordenó la protocolización del acta de constitución y Conformación de los Estatutos Societarios de la nueva empresa ARSAT. Se establece que los derechos de la titularidad de acciones por el Estado Nacional serán ejercidos en un 98% por el Ministerio de Planificación y en un dos por ciento por la cartera de Economía y Producción.

En los artículos del decreto se autorizó al Jefe de Gabinete, a disponer las modificaciones necesarias en el presupuesto de la Administración Nacional para atender los "requerimientos" que presente la conformación de la nueva empresa.

Posteriormente a la creación de ARSAT, a fines del 2006, este organismo cierra un acuerdo con INVAP. El contrato prevé que en esta etapa se complete la ingeniería básica y luego se continúe con las siguientes etapas hasta la puesta en órbita del satélite en una posición geoestacionaria. Distinto medios incluso los que fueron fervientes opositores escribieron "Es un paso trascendente en la historia tecnológica local ya que, por su complejidad, estos proyectos sólo se encaran en unos pocos países, normalmente líderes en desarrollos avanzados."

Para completar el diseño, integración y testeo ARSAT e INVAP cierran acuerdo con el CEATSA que si bien fue creado en 2010, comenzó a operar poco tiempo más tarde, a partir del programa satelital geoestacionario para telecomunicaciones de ARSAT. Este centro especializado cuenta con capacidad para recrear las condiciones que atraviesa un satélite durante el lanzamiento, y en su movimiento orbital.

Por su parte, la CONAE, dentro del Programa Nacional Satelital, ultima los detalles del cohete Tronador II que será el transporte de los satélites, para de esta forma culminar todas las etapas desde la creación hasta la puesta en órbita de un satélite geoestacionario. El resultado será el posicionamiento de la Argentina como el segundo país de América, después de EE.UU., en dominar todo el ciclo satelital.