ÁREAS de
INVESTIGACIÓN

Energia

| Artículos Periodísticos

Los resultados de las "inversiones estatales" en energía (2003-2015): crítica al Proyecto de Ley 2018

Autor | OETEC-ID


Palabras Claves
Proyecto de Ley de Presupuesto 201, 2018, presupuesto, subsidios, subsidios energéticos, ajuste, FMI, servicio público de gas, servicio público de electricidad, neoliberalismo, derecho humano, inversiones estatales, FIEL, regresivos, progresivos



02-10-2017 | En nuestro reciente informe "Los subsidios no se eliminan… se transforman (sobre el "subsidio ciudadano" y el FMI como máximo responsable del saqueo energético)", descubrimos la influencia que dicho organismo internacional está teniendo, así como el rol que está jugando, en la guerra oficialista a los subsidios energéticos, pilar de las políticas de ajuste y su profundización a partir de noviembre. En esta oportunidad, la segunda parte del análisis sobre el Proyecto de Ley de Presupuesto 2018, siempre con el foco puesto en la cuestión de los subsidios a la energía. Más que una respuesta al neoliberalismo, se impone un nuevo enfoque de la cuestión energética por parte de las clases populares. Si razonarla con los argumentos del CEO-ministro Aranguren, del FMI y del presidente de la Nación (que desconoce hasta el funcionamiento de una lamparita de luz); o razonarla de acuerdo a los intereses de esas mismas clases populares, esto es, en calidad de usuarios y consumidores de un servicio público esencial que deberá recuperarse como derecho humano.



Fuente: OETEC en base a datos del Ministerio de Energía, series históricas. Aquí, entre otros beneficios, los resultados de las inversiones estatales en materia energética ("subsidios") entre 2003 y 2015, inversiones que el neoliberalismo está intentando reducir a cero. ¿Por qué reducir -hasta eliminar- los "subsidios" que precisamente lograron hacer de los servicios públicos de la energía entre 2003 y 2015 los más eficientes desde 1983?

Guerra a los subsidios en el "Presupuesto" 2018
En el Proyecto de Ley de Presupuesto General de la Administración Nacional para el Ejercicio 2018, la eliminación de los subsidios recorre la totalidad del documento. Sintetizamos las menciones más importantes (subrayados nuestros):

1) "Los subsidios a los servicios públicos, por ejemplo, experimentaron un marcado crecimiento especialmente a partir del 2006. Mientras que en ese año representaban menos del 1% del PBI, en 2015 ascendieron al 4,3%, convirtiéndose en una carga fiscal significativa".

2) "Entre 2012 y 2015 se gastaron en subsidios al gas, electricidad, agua y transporte un total de USD 82.000 millones -en promedio, el 40% de los subsidios fue a electricidad, el 29% a gas, el 28% a transporte (automotor, ferroviario y aerocomercial) y el 3% a agua-. Esta cifra es equivalente al 15% del PBI actual o a la inversión total pública y privada en un año". (1)

3) "El aumento del gasto público no se vio reflejado en una mejor infraestructura… El deterioro de la infraestructura se vio reflejado en los datos. Argentina tuvo, entre 2006 y 2015, el peor desempeño entre 24 países de América Latina y el Caribe en la evolución de su infraestructura. A nivel sectorial, Argentina tuvo la peor performance en oferta energética…". (2)

En los párrafos extraídos del proyecto de Presupuesto 2018 se advierte claramente el enfoque mercantilista de los "servicios públicos", al utilizarse con exclusividad los tradicionales indicadores fondomonetaristas a la hora de evaluar la eficiencia o salud de un sistema energético.

Sobre la "regresividad" de los subsidios heredados. El caso del gas
En la Resolución 74 portadora de los nuevos cuadros tarifarios luego de la audiencia de marzo de 2017, se lee (subrayado nuestro): "Que el esquema de subsidios pre-existente ha demostrado ser fuertemente regresivo (además de no ser sustentable en términos fiscales y medioambientales) ya que, entre los usuarios residenciales, el 20% más rico de la población percibía más del 30% de los subsidios mientras que el 20% con menores ingresos recibía sólo el 8%". Pero los subsidios iban destinados al conjunto de la población, pues se trataba de una inversión del Estado.

En 2015, y según el oficialismo, fueron 5.700 millones de dólares destinados al sector gasífero nacional. Tal cifra permitió, como tantas veces demostramos desde OETEC, la espectacular recuperación de:

1) La producción nacional de gas natural;
2) Las inversiones de las empresas productoras;
3) La sustitución de importaciones entre 2014 y 2015 por 2.335 millones (ahorro) y un 10% menos en volúmenes;
y 4) Todo en un mercado interno con demanda en expansión, entrega de gas récord al sistema, incorporación también récord de usuarios al servicio público de gas por redes, empleo en ascenso del sector petrolero, y posibilitando iniciar la gran obra del Gasoducto del NEA para llevar dicho servicio a cerca de 3,5 millones de personas de las provincias de Formosa, Chaco, Misiones, Corrientes, Salta y Santa Fe (obra ahora paralizada).

¿Regresivos? En el último apartado del presente informe se coronará este abordaje a partir de un emblemático gráfico de FIEL.

Sobre la "progresividad" de los subsidios macristas. El caso del gas
En 2016, los subsidios del Estado al sector gasífero totalizaron 2.690 millones de dólares, indicó el Ministerio en la citada resolución. Sin embargo, a esta cifra debemos sumar casi 2.500 millones adicionales a 2015 recaudados por las empresas a partir del incremento en el precio del PIST, de los cuales 1.130 millones los ponen los usuarios residenciales, comerciales e industriales de forma directa; la otra parte, las generadoras de electricidad, que por supuesto obtienen sus ingresos del cobro del servicio público (ergo, dinero proveniente de los mismos usuarios que antes).

En suma, y recordando la frase de la Resolución 74 del apartado anterior, los subsidios antes "regresivos" (según esta administración) por 5.700 millones de dólares en 2015 se han convertido como por arte de magia en "progresivos". ¿Por qué? Porque, en lugar de recibirlos decenas de millones de ciudadanos, hogares, PyMEs, comercios, industrias y trabajadores, científicos, jubilados, docentes, etc. ahora los reciben un puñado de petroleras. En pocas palabras, un puñado de petroleras son subsidiadas por unos 5.000 millones de dólares al año, la mitad la pone el Estado (a través de nuestros impuestos, como tanto gusta decir al neoliberalismo, vía el Plan Gas), la otra mitad de la ciudadanía. Agréguese, además, y que no fue computado aquí, el subsidio a las transportistas y distribuidoras.


Fuente: OETEC. Las cifras se corresponden al sistema gasífero. El resultado de la "progresividad" macrista de los subsidios a la energía, como no podía ser de otra manera: menos demanda, menos incorporación de usuarios, menos producción, menos inversiones, menos empleo (flexibilización y despidos), menor bienestar y calidad de vida ciudadana, mayores importaciones de gas y retorno a la estafa exportadora. El viejo y consabido "derrame".

Sobre un emblemático gráfico de FIEL…
Más que respuesta, se impone un nuevo enfoque de la cuestión energética por parte de las clases populares. Si razonarla con los argumentos del CEO-ministro Aranguren, del FMI y del presidente de la Nación (que desconoce hasta el funcionamiento de una lamparita de luz); o razonarla de acuerdo a los intereses de esas mismas clases populares, esto es, en calidad de usuarios y consumidores de un servicio público esencial que deberá recuperarse como derecho humano.

Es que, como tantas veces fuera señalado por este Observatorio, el mensaje neoliberal contra los subsidios penetró en la ciudadanía porque la incapacidad de contrarrestarlo con una visión popular y genuinamente democrática de la "energía" (igual con otras grandes cuestiones).

Véase en el siguiente gráfico, la evolución de la política de subsidios de los tres gobiernos kirchneristas, sumados a los cambios propuestos de reducción hasta su eliminación, según análisis de FIEL conducido para la OCDE y por ella publicado (ver bibliografía):


Fuente: FIEL "El crecimiento de la Argentina y la transición del carbono", Mayo de 2017 (ver bibliografía).

Se lee en el epígrafe: "Se muestra el incremento de los subsidios a la energía a partir de 2003, con un pico del 2,9% del PBI en 2014, y la eventual caída en los subsidios de acuerdo a las políticas de ajuste propuestas por el gobierno en las audiencias públicas durante el proceso de revisión tarifaria, tanto para la electricidad como para el gas natural. En este sentido, el gobierno ha definido una ambiciosa meta de reducción de los subsidios para los próximos cuatro años, manteniendo los esquemas de tarifas sociales…".

Este abordaje de FIEL es idéntico al del FMI, al del oficialismo (obviamente) y al incluido en el Proyecto de Ley del Presupuesto 2018.
Asimismo, y esto es medular, dicho abordaje es el que el periodismo neoliberal y sus "especialistas" dilectos instalaron entre la ciudadanía, convenciéndola, persuadiéndola.

A continuación, una propuesta para comenzar a romper ese cepo a una concepción popular y democrática de la energía.

Los censurados resultados de las inversiones estatales a la energía (2003-2015)
Obsérvese, en el gráfico siguiente, la modificación al análisis de FIEL por el agregado de un estratégico recuadro, recuadro cuya información brilla por su ausencia en el pensamiento del macrismo, del FMI, del señor Aranguren, etc. Recuadro, no podemos dejar de agregar, que también brilló por su ausencia a la hora de defender la política energética entre 2003 y 2015:


Fuente: Elaboración propia en base a FIEL, informe citado.

¿Qué significa el recuadro? Responder con un pensamiento genuino (popular y verdaderamente democrático) de la energía y, por ende, de las inversiones estatales en el sector (léase, "subsidios"). Nuestra explicación:

Gracias a las inversiones estatales al gas y a la electricidad explicitados en el proyecto de Presupuesto 2018, sus respectivos servicios públicos registraron los mejores indicadores desde el retorno de la constitucionalidad en 1983. Los remarcamos:

1) El consumo eléctrico per cápita fue un 45% superior al registrado entre 1989 y 2002;

2) La generación de electricidad (acumulada) fue un 60% superior a la de 1992-2003;

3) La extracción de gas natural fue un 26% mayor;

4) La demanda de gas fue superior en 12 puntos porcentuales;

5) Se incorporaron un 95% más de usuarios al servicio público de electricidad;

6) Se incorporaron un 60% más de usuarios al servicio público de gas por redes;

7) Reconocido por CAMMESA y el ENARGAS, se produjo una expansión histórica en gasoductos para el mercado interno, así como en líneas de alta y extra alta tensión.

8) Igualmente, se interconectó eléctricamente el país y se puso en marcha la obra de infraestructura gasífera más importante de la historia: el GNEA.

¿Por qué reducir -hasta eliminar- los "subsidios" que precisamente lograron hacer de los servicios públicos de la energía entre 2003 y 2015 los más eficientes desde 1983?

Conclusiones
Pudo haber pasado desapercibido, pero del gráfico anterior nótese que el recuadro tapa las barritas ilustradoras del "abismal" monto subsidiado. Porque, a decir verdad, no debería importarnos la extensión de las susodichas barritas mientras el pueblo viva cada vez mejor, mientras no se afecte su calidad de vida ni bienestar; mientras la energía sea barata, progresivamente asequible y accesible, herramienta de lucha contra la pobreza, promotora de la igualdad social y de un federalismo genuino. ¿Tienen en cuenta las "barritas" los efectos sobre el consumo y la expansión del mercado interno que significan las inversiones estatales en energía?

En el "ocultamiento" de los fríos números, sustituyéndolos por los beneficios humanos de las inversiones estatales energéticas (el neoliberalismo hace lo inverso), una forma gráfica de comenzar a pensar la energía como ciudadanos en lugar de accionistas y empresarios.

Por último, recordar lo siguiente. En el proyecto de Ley de Presupuesto 2018 leemos: "… en subsidios económicos se gastarán $203.350 millones siendo 13,2% inferior a 2017. En términos del PBI el gasto en subsidios pasará de 2,3% a 1,6% en 2018. La reducción es explicada fundamentalmente por menores subsidios en energía a partir del cronograma previsto de recomposición tarifaria y a la refocalización del programa Plan Gas".

Esa reducción del peso de los subsidios en el PBI, que como fuera dicho, no es que desaparecen sino que son reemplazados por erogaciones directas e indirectas de la ciudadanía (monto de dinero además que en lugar de destinarse a la población pasará a engrosar los balances de un puñado de empresas), esa reducción obedece a la decisión de reservar las erogaciones que el Estado antes destinaba a su pueblo al pago de los servicios de una deuda monstruosa, odiosa e insostenible que no detiene su exponencial crecimiento. A esto, Macri, Aranguren, Caputo y el FMI le llaman subsidios "progresivos".


Fuente: OETEC. Juntar este gráfico con el de la "regresividad" - "progresividad" de los subsidios. La flecha del medio simboliza la transición en materia de subsidios bajo reforma energética fondomonetarista, tal y como está siendo ejecutada por Mauricio Macri. El dinero que el Estado antes invertía en la ciudadanía, su aparato científico, tecnológico, productivo e industrial, es redirigido al pago de los servicios de la deuda más su pasaje a disponibilidad como blindaje de cara a los recurrentes desbalances propios de toda economía neoliberal (deterioro de los términos del intercambio; menor recaudación por recesión; fuga de capitales; giro indiscriminado de utilidades y dividendos; etc.).

Subsidios defenestrados: gasto deficitario, ineficiente, superfluo, distorsionador de precios relativos, etc. Y es precisamente por esto que, no nos cansaremos de insistir, se torna obligado elaborar nuestras propias definiciones de energía (ver al final de este capítulo), nuestros propios indicadores, incluyendo un nuevo término que sustituya al tan bastardeado "subsidios".

---

(1) Deben tomarse con pinzas los montos de "subsidios" explicitados en el proyecto de ley. No sólo porque el oficialismo miente, sino porque desconocemos si se restaron los cerca de 23.000 millones de dólares de importaciones de gas. Dichas erogaciones fueron la consecuencia de haber heredado la estafa exportadora iniciada en 1996. No pueden computarse tales volúmenes como "subsidios".

(2) En cuanto al argumento de que la "Argentina tuvo, entre 2006 y 2015, … la peor performance en oferta energética", se trata de una aseveración basada en un informe del FMI, a su vez fundamentada en un informe del World Energy Council carente del más absoluto sustento técnico. Si bien ya fue analizado por este Observatorio, volveremos sobre esto en un próximo informe.



Bibliografia
OETEC (28/09/2017) Los subsidios no se eliminan… se transforman (sobre el "subsidio ciudadano" y el FMI como máximo responsable del saqueo energético) http://www.oetec.org/nota.php?id=2832&area=1

OETEC (28/08/2017) De la estafa electoral a la estafa energética - Capítulo "La energía, ¿para qué y para quiénes?"
http://www.oetec.org/nota.php?id=2784&area=1

OETEC (28/08/2017) De la estafa electoral a la estafa energética - Capítulo La Estafa del Tarifazo del Gas (Pesada Herencia)
http://www.oetec.org/nota.php?id=2767&area=1

OETEC (25/07/2017) De la estafa electoral a la estafa energética - Capítulo La Estafa del Tarifazo Eléctrico (Pesada Herencia)
http://www.oetec.org/nota.php?id=2713&area=1

OETEC (22/07/2017) De la estafa electoral a la estafa energética - Capítulo Servicio Público de Electricidad
http://www.oetec.org/nota.php?id=2659&area=1

OETEC (16/06/2017) De la estafa electoral a la estafa energética - Capítulo Servicio Público de Gas por redes
http://www.oetec.org/nota.php?id=2633&area=1

OETEC (15/06/2017) De la estafa electoral a la estafa energética - Capítulos Petróleo, Gas natural y Combustibles
http://www.oetec.org/nota.php?id=2632&area=1

Informe de FIEL para la OCDE (Mayo de 2017)
https://www.oecd.org/environment/cc/g20-climate/collapsecontents/Fiel-argentina-growth-and-low-carbon-transition.pdf