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INVESTIGACIÓN

Desarrollo Económico

| Artículos de opinión

Política Nacional, granos y profundización

Autor | Ernesto Mattos


Conflictos de Interes
El autor no manifiesta conflictos de interés.


Palabras Claves
soja, granos, comercio exterior, Cargill, Nidera, Sociedad Rural, UIA



21-03-2014 | La Argentina en 2005 recuperó la política nacional, luego de realizar una serie de negociaciones que dieron por resultado "ajustar" al mercado financiero internacional. Para tener una idea de la magnitud de este mercado, luego de la crisis financiera de 2008 que puso en evidencia los desequilibrios y desigualdades socio-económicos en el sistema capitalista, su recuperación sólo llevo 2 años; para el año 2010 su poder económico era el equivalente a 3 veces el PIB Mundial (Juan H. Vigueras, 2012). En este contexto la Argentina había decidido no recortar el presupuesto nacional para pagar los intereses de la deuda. Esta medida puso sobre el conjunto de la sociedad el debate de la Política Nacional, cuál sería su dirección y cuál su capacidad de transformación de las realidades con posterioridad a la crisis de 1989 y 2001.


El debate comenzó con una fuerte participación de los distintos actores sociales que comenzaron a repensar el rol de los sectores económicos, así como las cuestiones fundamentales: concentración, extranjerización, restricción externa, desigualdades entre sectores económicos, comercio exterior, etc. Pero, ¿es posible una Política Nacional en el siglo XXI? Difícil, intentaremos responder con algunos datos.

En el plano nacional durante 2003 y 2012 se fueron unos 130.000 M u$s, si sumamos fuga de capitales y giro de utilidades y dividendos, de los cuales el 70% lo hicieron durante 2008-2012. Los responsables de esta salida de divisas fueron las grandes empresas nacionales e internacionales que aprovechando la capacidad de compra de los trabajadores calificados y no calificados y en un contexto de florecimiento de la actividad interna, en vez de reinvertir sus ganancias en la estructura productiva decidieron trasladar sus ganancias al exterior bajo la moneda internacional denominada: divisa. Algunas empresas trasnacionales vinculadas al comercio exterior acaparan la mayor producción de soja y derivados para exportación: Bunge, Cargill, Noble, Nidera y Dreyfus. Pero no sólo participan de la exportación de harina y pellets, aceite y poroto de soja sino también en maíz (y derivados) y trigo. El trigo, maíz y la soja son hoy los principales productos de la Pampa Húmeda, y generan el 45% de las divisas que ingresan al país por el sector externo. Se explica así la relevancia de la liquidación de las divisas provenientes del agro para los requerimiento de productos no fabricados en el país.

Los datos del 1° bimestre de 2014 contabilizan unos 2.960 millones de dólares, superior al 2013 que fue de 2.232 millones de dólares. Pero si observamos los datos del periodo post-crisis 2008, notamos lo siguiente: 3.552 MDD (2008); 2.665 MDD (2009); 2015 MDD (2010); 2.623 MDD (2011); 2.921 MDD (2012); 2.232 MDD (2013); y 2.960 MDD (2014). La liquidación de divisas del primer bimestre de 2014 es inferior a la de 2008 pero similar a la de 2009 cuando la producción y molienda han crecido junto con los precios internacionales en aceite y harina.

No obstante, este grupo de empresas trasnacionales tienen operadores: la Mesa de Convergencia Empresarial (MCE) donde están la SRA y la Mesa de Enlace, la Asociación Empresa Argentina (AEA), el Instituto para el Desarrollo Empresarial de Argentina (IDEA), la Unión Industrial Argentina (UIA), la Cámara de Comercio Argentino-Norteamericana (AMCHAM), la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), y la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas, entre los más representativos. "El problema del país es político", concluyeron en enero de 2014. Ergo, el problema no es económico.

Ahora el foco en Cargill. Esta compañía es una transnacional exportadora de granos (maíz, trigo, soja y derivados) con puertos y terminales propios y una capacidad de almacenamiento por casi un 1.000.000 de toneladas. Participa asimismo en el sector de molienda de trigo, concentrando el 31% de los establecimiento más grandes. Además, cuenta con su vocero AMCHAM alienado al establishment empresarial (MCE). Si tomamos la capacidad de almacenaje de granos que tienen Cargill, Bunge y Dreyfus, nos acercamos a los 2.000.000 de toneladas. Pero no sólo los puertos y terminales son un problema en el intento de una Política Nacional que priorice el bienestar material y inmaterial del pueblo. También en el área de la competencia capitalista las empresas se pueden adquirir o controlar con la sola compra de acciones. En este sentido, hay que sumar la participación de China bajo su empresa Noble y la reciente compra del 51% de Nidera, que pone sobre el río el control y disputa por el comercio exterior.

Este es el desafío de la Política Nacional, que a contramano del mundo financiero especulativo que busca salarios bajos con empresas trasnacionales que dominan el comercio exterior e industrias de alimentos, prioriza la profundización de la distribución del ingreso con niveles bajos de desempleo en un sistema capitalista en crisis permanente.