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Energia

| Artículos de opinión

El enemigo (respuesta a Emilio Apud)

Autor | Fernanda Vallejos


Conflictos de Interes
La autora no manifiesta conflictos de interés.


Palabras Claves
subsidios, Emilio Apud, ex secretario, industria



31-03-2014 | Pudimos leer ayer a un ex secretario de energía (Emilio Apud), opinando sobre la política de reducción parcial de subsidios recién anunciada por el gobierno nacional. Si realizáramos una lectura ingenua de las opiniones vertidas, podríamos interpretar que el ex sercretario padece de un profundo desconocimiento de las características y alcances de la medida. Sin embargo, si somos menos cándidos, deberíamos deducir una manifiesta intencionalidad política tras sus expresiones.


Veamos. Primero, aduce que se trata de una medida que "es para sacar presión a las cuentas públicas". Nótese, en primer término, la contradicción del ex secretario, ya que más adelante asume estar de acuerdo con la quita de subsidios. Pero, en segundo término -y lo más importante- preguntémonos: ¿qué nos quiere decir Abud? Evidentemente que "las cuentas públicas" o el gasto público, están excedidos. Y, por lo tanto, si es así, que lo correcto sería, según su visión liberal, el achicamiento de ese gasto, el recorte. El ajuste, en pocas palabras. Después, preguntémonos si es verdadera la afirmación de Abud. La respuesta es claramente negativa. Porque son manifiestamente otros los objetivos de la medida. Y porque, justamente, mal que le pese al ex secretario y a la enorme cohorte de prohombres del neoliberalismo doméstico, para nada implica un ajuste sobre el gasto público. La medida, como ya se ha explicado sobradamente en las últimas horas, implica una reasignación del gasto y no un recorte. Los recursos que dejen de afectarse al subsidio de gas y agua (aproximadamente un 20% del total vigente de 98.000 millones de pesos) serán destinados a fortalecer la Asignación Universal por Hijo y el plan PROGRESAR. Lo que surge es un efecto redistributivo, que se expresará en el mayor consumo de los sectores populares beneficiarios de esos programas sociales (que no son afectados por la quita de subsidios, conjuntamente con un universo bastante amplio de excepciones -ver http://www.oetec.org/nota.php?id=359&area=1-), con impacto macroeconómico expansivo ya que los sectores de más altos ingresos (sobre los que recae la mayor proporción de la quita) destinan un menor porcentaje de sus ingresos al consumo. Por lo tanto, podemos inferir que, si el secretario estaba mal informado o no había terminado de comprender de qué se trata la medida en cuestión, estará desilusionado al saber que no, no se está ajustando el gasto. También, por comprobar que los detractores del Estado, los adalides del ajuste, tendrán que esperar -si acaso lograran convencer a la mayoría de los argentinos, en algún momento- a que se produzca un cambio de signo político para que las políticas que promueven se hagan carne en el Estado Nacional.

Pero, sigamos con la declaración. Porque, como ya señalamos, manifiesta estar de acuerdo con la quita de subsidios (curioso planteo, ciertamente, acordar con algo y, al mismo tiempo, criticarlo), pero critica la medida a la que caracteriza como una "seudo-incentivación de la industria" porque, continúa, "la inversión en la industria en los 10 años no ha crecido". Hagamos caso omiso de la terminología y su carga peyorativa, para aclarar que, efectivamente, se trata de un estímulo a la industria, por doble vía. De un lado, porque al mantener los subsidios (no es afectada por la quita) se sostiene un vector de competitividad de suma importancia para el sector, a través del subsidio de sus costos energéticos. Del otro, porque, derivado de la lógica redistributiva y el impacto expansivo sobre el consumo y la demanda, se fortalece el mercado interno para los productos que esas mismas industrias ofrecen. Cosa que, dicho sea de paso, ha sido reconocida por el propio titular de la UIA, Héctor Méndez, a quien nadie podrá acusar de oficialista, al mismo tiempo que aceptó que "eso aumenta la cuota de nuestra responsabilidad", en referencia al sector. Esta lógica elemental del comportamiento de cualquier economía, que comprende cualquiera que haya leído un par de autores en la materia, es la que explica además el crecimiento de la economía a lo largo del ciclo político y económico iniciado en 2003. Es que el dinamismo del consumo y de la demanda efectiva constituye, precisamente, la condición primaria para la expansión de la inversión y de la actividad económica. No hace falta ser economista para comprender que ningún agente tomará decisiones de inversión si no cuenta con un mercado donde colocar sus productos. Y esto es, nada más ni nada menos, que la lógica virtuosa que ha prevalecido durante los últimos años. Por ello se explica la expansión del 106,4% de la industria durante el ciclo, una expansión superior a la del PBI o, si queremos ponerlo en otros términos, la creación de más de 200 mil empresas. Lo que, por supuesto, no hubiera sido posible sin los elevados niveles de inversión, tanto privados como públicos, en igual periodo.

Por lo demás, llama la atención que, tratándose de un ex secretario de energía, los efectos derivados de la medida que buscan impactar sobre la demanda energética, hayan sido completamente pasados por alto. Las estimaciones permiten concluir que por cada 1% de caída en el consumo de gas natural se ahorrarán 86,5 millones de dólares, por las menores necesidades de importación. De modo que si las familias consiguen avanzar en el uso racional de la energía, teniendo como estímulo la conservación del subsidio para aquellas que ahorren un 20% o la mitad del mismo para las que lo hagan entre el 5% y el 20%, se estaría obteniendo un beneficio significativo para el país en lo que hace a la balanza energética. Pero, como dijimos al comienzo de la nota, es evidente que la intención de las declaraciones -ya estamos acostumbrados a eso- no apunta a hacer un análisis de las implicancias de la medida. Lo que importa es, a como dé lugar, aunque haya que retorcer argumentos y realidades, criticar al gobierno. Y más, deslegitimar al Estado, ese gran enemigo que ha osado cometer un pecado imperdonable: intervenir en la distribución del ingreso nacional.



Bibliografia
- Nota de Emilio Apud http://www.diarioveloz.com/notas/120584-la-quita-subsidios-es-sacar-presion-las-cuentas-publicas-