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INVESTIGACIÓN

Energia

| Artículos de opinión

Una Política Energética, Soberana, Industrial, Federal e Inclusiva

Autor | Federico Bernal


Palabras Claves
política energética, tarifazo, tarifas justas y razonables, tarifas asequibles, pobreza energética, Vaca Muerta, industrialización, exportaciones, ganancias, empresas, crisis energética, consumo de gas, infraestructura, federalismo, pesificación, desdolarización, Corte Suprema



30-09-2019 | La política tarifaria y energética del macrismo ha provocado un severo perjuicio patrimonial a la Nación, a las 23 provincias y sus economías regionales, a la ciudadanía, a las PyMEs industriales, los comercios, las industrias en general y los pequeños productores agropecuarios. Y lo ha provocado a través de una premeditada campaña fundada en el engaño y con un claro objetivo de ánimo de lucro usurero. Las ganancias y distribución de dividendos han sido, en este sentido, siderales, abusivas y confiscatorias. Se ha violado el fallo de la Corte Suprema de agosto de 2016 y los más elementales derechos de los usuarios y los consumidores garantizados por nuestra Constitución Nacional. A continuación, un aporte "energético".



Fuente: OETEC. Una de las innumerables postales del masivo empobrecimiento energético del pueblo argentino. Así, abrigados adentro de su propia casa como si estuvieran en la calle, viven Yésica y su familia hace semanas. Deben 50 mil pesos de luz por una deuda acumulada con intereses, no pueden pagar porque prácticamente no tienen trabajo y les retiraron el medidor. "Como la nuestra hay muchas familias. A una vecina que está sola con tres nenas chiquitas también le sacaron el medidor. Hasta el cable que cruza la calle le sacaron para que no se "cuelguen" de la luz", nos cuenta Yésica.

El sector energético se ha convertido en un negocio lucrativo para las empresas integrantes de un selecto grupo de amigos de Mauricio Macri. Para ello, hubo primero que diseñar tarifas exorbitantes de tal suerte de generar renta usuraria donde no la había y, secundariamente, transferirla desde la demanda hacia la oferta. En pocas palabras, reconvertir la "renta de los argentinos y las argentinas" (excedente social) antes destinada al bienestar individual y colectivo y que permitía consolidar una política de desarrollo con inclusión (mercado interno y distribución del ingreso) en "renta energética usuraria" apropiada por el referido selecto grupo empresario. El instrumento para lograrlo fue la tarifa.

Entre los argumentos engañosos más utilizados para justificar y consumar dicha transferencia, la supuesta necesidad de revertir una supuesta "crisis energética", generada a su vez por un supuesto derroche del consumo y de los subsidios. Por un lado, el esgrimido "derroche de consumo" es un mito de falsedad absoluta ya que, como se sabe, el consumo de energía de un país se relaciona fuertemente con el desarrollo del mismo. En la Argentina, el crecimiento de la demanda energética estuvo principalmente relacionado con el crecimiento económico y la progresiva movilidad social ascendente, no con el derroche aducido. Por otro lado, sabida es la relación proporcional entre el nivel de industrialización de una nación y los subsidios a la energía. Como sea, con Macri siquiera los subsidios han desaparecido; más bien, se han reconvertido, multiplicándose además en pesos. Esa reconversión implicó un pasaje de subsidios antes destinados a la ciudadanía, a la producción y a la industria, a subsidios financiados por todos estos sectores ("subsidios ciudadanos y productivos"), pero redirigidos a ese mismo grupo empresarial. En síntesis: antes se subsidiaba a los usuarios para que tuvieran tarifas asequibles; ahora se subsidia a los "amigos de la energía" para garantizarles una rentabilidad extraordinaria.


Fuente: Elaboración OETEC en base a datos de Naciones Unidas y su Índice de Desarrollo Humano (IDH) de 2015 y del Banco Mundial (consumo eléctrico per cápita) -escala logarítmica-. La relación entre el consumo de energía eléctrica por habitante es directamente proporcional a la calidad de vida de esa población, su expectativa de vida e índice de desarrollo humano. Las naciones con economías más modernas y desarrolladas exhiben mayores consumos energéticos per cápita y, por supuesto, alcanzan los mayores niveles de IDH. Las naciones más atrasadas y empobrecidas exhiben consumos energéticos más bajos.

Importa agregar, al respecto, que dicha transferencia estuvo signada por actos de corrupción o negociados VIP, es decir, negociados que involucran a empresarios amigos/socios/parientes de Macri, así como al mismísimo presidente. Va de suyo que muchos funcionarios del ex Ministerio de Energía, como de la actual Secretaría de Energía, y autoridades de los entes reguladores presentan insalvables conflictos de interés que violan la Ley de Ética en el Ejercicio de la Función Pública.

Los cuadros tarifarios implementados entre 2016 y 2019 y sus ajustes en igual período, así como los precios del gas en boca de pozo y los combustibles no guardaron ni guardan relación con los ingresos de los millones de hogares argentinos (depredados) ni con la facturación del sector productivo e industrial, comercial, del pequeño productor agropecuario y de las economías regionales (depredados); tampoco, con una economía en desarrollo y que se proponga ser mucho más que un exportador de productos primarios agrícolas y extractivos no renovables (o supermercado de alimentos y bebidas importadas). Se ha llegado a un punto en el que la tarifa y su mecanismo de readecuación son, lisa y llanamente, incompatibles con una ciudadanía que aspire a vivir dignamente, con trabajadores formales con poder adquisitivo, con jóvenes accediendo a su primer empleo, con científicos investigando, con fábricas produciendo y exportando valor agregado con innovación científico-tecnológica como sabemos lo pueden hacer las nuestras, con comercios abiertos y funcionando con normalidad, con economías regionales y pequeños productores pujantes agregando valor en el territorio, etc. Son, incluso y paradójicamente, incompatibles entre las propias empresas del sector (endeudamiento de las distribuidoras con las productoras, por ejemplo).

Por otra parte, e igualmente explicativo de la nefasta política energética de Cambiemos, los propios datos oficiales confirman que durante estos últimos cuatro años se produjeron desinversiones récord (o inversiones exiguas), expansiones de las redes de los servicios públicos nulas o entre las más bajas de la historia, paralización de obras y concreción de unas pocas, pero con destino de exportación (como ya ocurrió en los noventa).

El gas entregado y la demanda de electricidad están en mínimos históricos, mientras que la electricidad generada por debajo de los niveles de 2014. O sea, más tarifa a menores costos operativos y obviamente lucros exorbitantes. La producción de gas que recién se recuperó en 2018 -y mediante los tan vilipendiados subsidios, en un contexto de desregulación total y flexibilización laboral- depende de una sola empresa (Tecpetrol) y una sola concesión (Fortín de Piedra, en Vaca Muerta). La producción de petróleo por debajo de la de 2015, la refinación a niveles de 2000 y las importaciones de combustibles batiendo récords históricos, a pesar del desplome del consumo interno. En la misma dirección, mencionar la sucesión de problemas en la distribución eléctrica que no sólo no han menguado (reaparecen cada vez que la demanda es exigida), sino que han escalado aguas arriba. El ejemplo del colapso del Sistema Argentino de Interconexión ocurrido el 16 de junio del corriente es prueba irrefutable de ello.


Fuente: Elaboración OETEC en base a ENARGAS, Datos Operativos. Al analizar los últimos datos del ENARGAS en el acumulado a junio, se observa una caída del 8,2% del consumo de gas a nivel nacional para el total del sistema. Respecto al primer cuatrimestre, se mantiene la caída a pesar de incluirse en la medición dos meses del período invernal. Es la peor caída interanual desde 1994. La magnitud del desplome es tal que el consumo se ubica no solamente 3,4% por debajo de 2015, sino un 1% menor al de 2013. En pocas palabras, seis años de retroceso.

El empobrecimiento energético es inédito para las familias, los trabajadores, las empresas, los productores agropecuarios, las economías regionales y todas las provincias sin excepción, pues como el tarifazo padecido no hay parangón en la historia contemporánea de la humanidad. Las ganancias y rentabilidades, la distribución de dividendos, la refinación, la comercialización de combustibles y la prestación de los servicios públicos han sido disociadas del bienestar común y la salud del mercado interno. Peor aún, estos cuatro años evidencian una relación perversa entre algunas energéticas, el mercado interno y la población: mientras más empobrecidos estos últimos, mejores resultados obtienen las primeras.

Como sea, lo que se pretende nada tiene que ver con empresas que dejen de ganar dinero, sino que lo hagan justa y razonablemente, en un contexto social, laboral, productivo, industrial y científico-tecnológico próspero, sustentable y sostenible. En suma, precios de la energía y cuadros tarifarios (el reparto de la renta) justos, razonables y asequibles para todos. De la producción a la distribución, pasando por los trabajadores del sector y las provincias -todos los eslabones del sistema energético- en justa armonía de intereses, ingresos, ganancias y rentabilidades. Por tanto, la nueva política tarifaria debe apuntar a que productoras y generadoras ganen, transportistas y distribuidoras ganen, pero justa y razonablemente como lo establece nuestro marco normativo de servicios públicos (incluyendo el fallo de la Corte Suprema de 2016). Esto fomentará, por ende, que trabajadores, usuarios y consumidores ganen, provincias y Estado nacional también ganen. La defensa es de toda la cadena de valor de la energía, porque tener empresas enriquecidas con usuarios quebrados es inviable, como inviable empresas quebradas con usuarios enriquecidos.


Fuente: Elaboración OETEC en base a datos de las propias empresas (Balances, Memorias, Estados Financieros y Reseñas Informativas correspondientes a los ejercicios 2017 y 2018). Para el año 2017 se utilizaron los balances de ese mismo año y el pasaje a dólares se hizo en función de la cotización oficial, minorista y tipo vendedor promedio. Para el 2018 se utilizó el balance de igual año y su traducción a dólares se hizo con la cotización al 28 de diciembre de 2018. * DESA = EDEN, EDES, EDEA y EDELAP.

La relación patológica y perversa entre empresas energéticas cada vez más ricas a expensas de un pueblo cada vez más pobre, desindustrialización y desarraigo sin fin y servicios públicos cada vez más precarios, ha sido exacerbada por la dolarización de los precios de la energía y de las tarifas. La República Argentina produce más del 85% del gas natural que consume, se autoabastece en sus necesidades de petróleo (100%) y en cerca del 90% en materia de combustibles. Por cierto, este último, porcentaje que podría haber escalado al 100% de haberse planificado infraestructura nueva a partir de 2016 conforme a los aumentos proyectados (y registrados) en la producción de petróleo refinable. Como sea, pagar la energía al mismo precio que la pagan los países sin energía, que la importan toda o casi toda, es insostenible y un verdadero atentado a la seguridad jurídica ciudadana y al normal desarrollo de la Argentina; tampoco podemos pagar servicios públicos indexados a una moneda extranjera y de acuerdo a los dictámenes del FMI. Eso no ocurre ni ha ocurrido en ningún país industrializado del mundo.

Y no solo no ocurre en ningún país industrializado del mundo, sino que se verifica una tendencia mundial (Gran Bretaña, España, EE.UU., Australia, Chile, etc.) a la revisión y reducción de las ganancias y rentabilidades de las empresas de servicios públicos. ¿Por qué? Porque la "estafa energética" que padecen argentinos y argentinas desde 2016 a la fecha no es excluyente de la República Argentina. Ha habido una ola energética neoliberal en buena parte del mundo, donde los negociados VIP (en connivencia y con participación del Ejecutivo de turno), la extranjerización de la energía, la penetración de fondos de inversión y, con ellos, la mercantilización del sector, están a la orden del día. De allí que en los países mencionados se esté avanzando, mediante explícitos objetivos de defensa del ingreso, del bienestar y la calidad de vida de las personas, así como la viabilidad nacional económica e industrial, en una profunda revisión tarifaria sustentada en mayores y mejores regulaciones y controles, en simultáneo con reducciones a las rentabilidades empresarias.


Fuente: Elaboración OETEC en base a ENARGAS, Datos Operativos. * Se tomó enero a junio, ya que las estadísticas comienzan ese mismo año. En el acumulado a junio se incorporaron 45.885 nuevos usuarios a la red de gas residencial. Es el peor número desde 2002. En relación a igual período de 2015, cayó 29,7%. En su cuarto año de gestión, y a pesar del tarifazo y las exorbitantes ganancias registradas por las distribuidoras, el macrismo redujo la incorporación de usuarios un 30% sobre 2015. Con un agravante: es el peor número de la era Macri.

En fin, terminar con la estafa energética de Cambiemos y revertir, aquí sí, la pesada herencia energética a ser recibida en diciembre resulta un imperativo. Energía en dólares con usuarios y consumidores en pesos, cuyos ingresos han mermado progresivamente hasta el límite mismo de la supervivencia, condujeron al país al colapso. Amerita, pues, retomar una senda de racionalidad. Rebalanceo de los precios relativos de la economía para apostar al mercado interno y al consumo popular para volver a crecer y a exportar valor agregado. Y en este proceso, la energía, en todas sus manifestaciones: electricidad, gas, combustibles, transporte público, etc., debe ser necesariamente el principal motor de un nuevo ciclo de desarrollo social y económico.

Una nueva política energética nacional deberá fundamentarse en una conceptualización de la Energía como la entienden y ejecutan las naciones industrializadas y con mayor nivel de desarrollo humano del mundo. ¿Y cómo es eso? Como derecho social, promotora de derechos humanos y combustible esencial para el normal funcionamiento de la economía, la industria y la producción, con el Estado nacional y provinciales como actores fundamentales del sector. De ninguna manera significa ello desaprovechar nuestros recursos estratégicos -como por ejemplo son los hidrocarburos no convencionales- en calidad de super plataforma generadora de divisas. Pero no debemos quedarnos ahí, pues eso sería convertir Vaca Muerta en una nueva Pampa Húmeda. Por el contrario, la clave pasa por industrializar masivamente nuestros recursos, generando empleo de calidad, multiplicando industrias y economías; implica, asimismo, generar recursos para el desarrollo igualmente masivo de infraestructura -más allá de la energética- reeditando lo hecho con el Fondo Federal para la soja, pues Vaca Muerta está prácticamente circunscripto a una provincia, mientras que los hidrocarburos le pertenecen a todos los argentinos y todas las argentinas independientemente de la jurisdicción que habiten.

En este sentido, es indispensable encontrar una síntesis de precios, remuneraciones, fondos compensadores y/o fiduciarios, emprendimientos mixtos, etc., que permitan potenciar producción doméstica y exportaciones, preservando siempre el abastecimiento de un mercado sano (en expansión), la terminación de la infraestructura pendiente y la cobertura de la demanda insatisfecha; que permitan, de la misma forma, dotar a nuestros recursos y riquezas de los mayores niveles de industrialización posible, empleando parte de la renta generada en el desenvolvimiento de nuevas y paralelas actividades económicas regionales.

Los precios de la energía y las tarifas de los servicios públicos deberán realinearse a ingresos y costos argentinos allí donde se pueda -para lo cual amerita un profundo "sinceramiento de costos"-, fijándose en moneda nacional y rigiéndose por una progresiva accesibilidad y asequibilidad, así como justicia y razonabilidad para todos los eslabones de la cadena de valor. Solo de esta forma se consigue un sistema energético devenido en herramienta clave para el desenvolvimiento de las personas y la progresiva mejora de su calidad de vida; en herramienta clave para un mercado interno saludable y pujante, para un desarrollo económico con equidad social que paralelamente preserve y fomente más y mejor empleo, modernizando el aparato productivo e industrial y las economías regionales, genuinamente federal, y dotándolo de progresiva competitividad y capacidad de crecimiento, eficiencia y capacidad de supervivencia en un comercio internacional de renovada hostilidad y complejidad.

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* Este trabajo, en una versión más completa, fue publicado originalmente en El Cohete a la Luna, el domingo 8 de septiembre de 2019.



Bibliografia
OETEC (10/09/2019) Pobreza Energética en Mar de Ajó: "Debo 50 mil pesos de luz, hace 3 meses que no pago y no tengo ni para comprar velas"
http://www.oetec.org/nota.php?id=4151&area=5

OETEC (9/09/2019) Alberto Fernández, la tergiversación mediática y la cuestión petrolera
http://www.oetec.org/nota.php?id=4150&area=2

OETEC (4/09/2019) Crisis energética y pesada herencia macrista (actualización al primer semestre)
http://www.oetec.org/nota.php?id=4137&area=2

OETEC (27/08/2019) Más definiciones de Alberto Fernández sobre energía (entrevista con Majul) y reflexiones complementarias
http://www.oetec.org/nota.php?id=4127&area=5

OETEC (12/08/2019) "Los argentinos y las argentinas pidieron de forma abrumadora un giro de 180 grados en la política energética nacional"
http://www.oetec.org/nota.php?id=4108&area=5

OETEC (11/08/2019) Las venas abiertas de la energía
http://www.oetec.org/nota.php?id=4103&area=1

OETEC (5/08/2019) "Alberto Fernández ha puesto en el centro del debate la necesidad de redistribuir equitativamente la renta energética"
http://www.oetec.org/nota.php?id=4089&area=5

OETEC (2/07/2019) "Pesificar y revisar las tarifas, como señaló Alberto Fernández, es la base para que la energía vuelva a ser de toda la ciudadanía"
http://www.oetec.org/nota.php?id=4014&area=1

OETEC (12/04/2019) "Hay que desmercantilizar la energía y recuperarla para el pueblo argentino"
http://www.oetec.org/nota.php?id=3857&area=1