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| Artículos de opinión

Respuesta a La Nación sobre incremento importaciones energéticas

Autor | Federico Bernal


Conflictos de Interes
El autor no manifiesta conflictos de interés


Palabras Claves
La Nación, importaciones, combustibles, demanda, electricidad, primer trimestre, déficit, balanza energética, YPF, Repsol



23-05-2014 | El diario La Nación tituló por estos días "Vuelven a trepar las compras de energía importada". Su bajada: "En el primer trimestre subieron 30%, pese a la caída en la actividad económica". Intentar magnificar el incremento de las compras energéticas con la actividad económica para los meses de enero, febrero y marzo -boom turístico; transporte de pasajeros a pleno; ola de calor; etc.- constituye el gran sesgo informativo, malicioso y falso de esta nota.


En primer lugar, es sabido que el verano pasado registró máximos históricos en los picos de demanda, demanda que a su vez requirió un mayor consumo de combustibles líquidos y, en consecuencia, la posterior recomposición de stocks.

En segundo lugar, cabe señalar que si bien la actividad industrial cayó en marzo, la demanda eléctrica en el primer trimestre voló por los aires como consecuencia de las temperaturas extremas registradas. Este factor (recordar que en 2013 se vendieron 1,5 millones de aires acondicionados) -sumado a los centenares de miles de hogares incorporados al gas por redes y al servicio eléctrico- es el que determina el incremento exponencial de la demanda eléctrica y no solamente la actividad económica o industrial (en este caso con mucha menor participación relativa).

En tercer lugar y como el articulista menciona aunque de forma muy secundaria, no puede dejar de mencionarse el inconveniente de Mendoza en la terminal de almacenaje de petróleo de YPF, la cual afectó el normal suministro de crudo a la refinería de Luján de Cuyo.

Finalmente y si bien es cierto que la importación de hidrocarburos en el primer trimestre de 2014 aumentó 30,7% en relación a igual período del año anterior, es importante remarcar el enfoque economicista y neoliberal de apreciaciones de esta naturaleza, en sintonía fina con la posición de los ocho ex secretarios de Energía (7 + Emilio Apud, pues este último ocupó la jefatura de la cartera energética nacional apenas siete días hábiles). Toda la cuestión energética y el diagnóstico del sector se reducen, para estos anarquistas de mercado, a la ecuación de la balanza energética. Es decir, para el neoliberalismo el "mercado ampliado de la energía" debe ser un generador de divisas y no un sector que, incluso bajo un escenario de déficit, contribuya a una mejor calidad de vida de la población, a una mayor equidad energética y mayor competitividad del aparato productivo e industrial argentino. Debe sobrar energía, petróleo, combustibles y gas natural en el mercado interno; mientras más sobre, más exportaremos, y mientras más se exporte, más se recaudará.

Para quienes piensan así, el día que se logre neutralizar el déficit provocado por la nefasta herencia noventista (más 2000, 2001 y 2002), el diario La Nación titulará: "Reducen el déficit a expensas de menores exportaciones y mayor consumo". Claro que en la reducción del déficit del orden de los 2.000 millones de dólares anuales producto del no giro de utilidades de Repsol a su casa matriz como consecuencia de la renacionalización de YPF, de esa reducción del déficit La Nación ni los ex secretarios opinan (a decir verdad, estos montos también deben ser incorporados a la balanza energética). Como si realmente les importara la descapitalización del país a los artífices de habernos convertido en una semicolonia exportadora agro-petrolera, social e industrialmente devastada en el último e infame cuarto de siglo del siglo pasado.