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Desarrollo Económico

| Artículos de opinión

Breve análisis sobre la posición argentina y los fondos buitres

Autor | Pablo Singerman


Conflictos de Interes
El autor no manifiesta conflictos de interés.


Palabras Claves
holdouts, fondos buitres, Corte Suprema de EE.UU., canje de deuda, desendeudamiento, FMI, Club de Paris, Repsol, Singer



23-06-2014 | Habiendo transcurrido pocos días desde el rechazo de la Corte Suprema de EE.UU. a la apelación de la Argentina en el caso del litigio con los holdouts, y luego de una audiencia que se desarrolló el miércoles pasado, encabezada por el magistrado Thomas Griesa con los abogados representantes de las partes involucradas, la Argentina ofreció comenzar esta semana las negociaciones con los fondos buitre para alcanzar un acuerdo que concrete la sentencia que obliga al país a cancelar alrededor de U$S 1.330 millones.


Por otra parte, el juez recordó que la posibilidad de reglamentar un canje de la deuda con vencimiento en Nueva York, para pagar en Buenos Aires, ya fue rechazada y no será aceptada.

El cambio de jurisdicción permitiría al país continuar con los pagos de deuda. El más inminente es el vencimiento del bono Discount, que implica un giro de U$S 228 millones al Bank of New York antes del 30 de junio U$S 228 millones al Bank of New York.

Este curso de acción que ha optado la Argentina se encuentra en línea con la actitud, vocación y voluntad que ha venido mostrando el Gobierno a lo largo de los últimos años, respetando y honrando las deudas soberanas, a fin de encauzar, regularizar y normalizar las relaciones financieras internacionales, haciendo frente al desendeudamiento y a la deuda social imperante y entendiendo que el proceso de fuerte endeudamiento externo de las últimas décadas del siglo pasado constituyó un cepo para el crecimiento económico, confiriéndole fragilidad y vulnerabilidad a las finanzas del Estado.

Esta manifiesta inclinación del Gobierno Nacional se vio reflejada en las exitosos acuerdos concretados en la última década, que persiguieron el objetivo de recorrer un camino de acercamiento a los mercados voluntarios de deuda, cuyo acceso permaneció virtualmente clausurado luego de la declaración de la cesación de pagos a fines de 2001.
Desde 2003, se realizaron pagos de deuda por aproximadamente U$S 190.000 millones, en concepto de capital e intereses, de los cuales U$S 100.000 correspondieron a moneda extranjera.

Entre las más relevantes gestiones encontramos al primer canje con acreedores privados de 2005, cuando se alcanzó una significativa aceptación del 76% y que originó pagos por U$S 27.057 millones. Un año después se concretaría la cancelación anticipada de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), por U$S 9.500 millones. En 2008 tuvo lugar el decreto que autorizó la cancelación de la deuda con los acreedores nucleados en el Club de París, llevando a que en mayo de este año se llegue a un acuerdo que involucra el pago de U$S 9.700 millones.

En 2010, se efectuó la reapertura del canje de deuda, logrando una aceptación acumulada del 92% y con pagos por U$S 4.379 millones. En octubre de 2013 se acordó con las compañías con las que Argentina litigaba en el marco del CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones), desembolsos por U$S 677 millones.

Finalmente, en marzo de este año se convino con Repsol una compensación por U$S 5.000 millones en función de la nacionalización el 51% del paquete accionario de YPF.

Esta reducción en los pasivos de la Argentina significó que la deuda pública en su conjunto pasó de representar 166% del PBI en 2002 (con el 95% de la deuda en manos del sector privado y de organismos multilaterales), a alrededor del 40%, hacia finales del 2013.

Así como fue señalado por el ministro, las exitosas reestructuraciones de deuda de 2005 y 2010, que incluyeron una quita de casi el 70% y una ampliación considerable en los plazos de pago, constituyeron los cimientos fundamentales del crecimiento de la economía argentina en su historia reciente.
Respaldo a la posición argentina

Bajo el convencimiento de que un fallo desfavorable a nuestro país podría significar una peligrosa amenaza para futuras reestructuraciones de deuda de otros países y para el sistema financiero internacional, fueron muchas las naciones que apoyaron la posición argentina frente a los holdouts. Entre ellos se encuentra el gobierno de Francia, el parlamento británico, el gobierno de Barack Obama y el G-77+China, grupo en el que se encuentran otros países pertenecientes al BRICS, como Brasil, Sudáfrica y la India, de creciente gravitación geopolítica.

Sumado a esto, y pese a no haber acompañado a la Argentina en su reclamo, el mismísimo FMI ha advertido y alertado que el litigio de los holdouts contra la Argentina elevaría el desincentivo a futuros canjes y reestructuraciones de deuda pública.

Los fondos buitre se erigen como el fiel reflejo de un capitalismo salvaje, donde prima y llega a sus extremos la codicia, la avaricia, el egoísmo y la especulación financiera desenfrenada, incentivada por la falta de regulación del sistema financiero internacional y que pone de manifiesto la imperiosa necesidad del diseño de una nueva arquitectura financiera global, actualmente arcaico y permeada por la influencia de los aparatos mediáticos corporativos, legales y políticos que ejercen lobby favoreciendo al capital concentrado en desmedro del desarrollo de las naciones.

En los tiempos que corren, la Argentina, como país soberano, precisa de un pueblo unido y de la madurez y sensatez de todo el arco político en el marco de una causa de interés nacional que acomete contra el Estado, y no contra un Gobierno en particular. En concreto, lograr romper las cadenas y escapar de la sofocante subordinación al poder imperial.