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"Macri, como Mirtha Legrand, no tienen la culpa de lo que dicen; son el triste resabio de la Argentina semicolonial que dejamos de ser en 2003"

Autor | OETEC-ID


Palabras Claves
Macri, ARSAT, Arsat-1, Mirtha Legrand, Argenzuela, granero del mundo, satélite, PET, reactores nucleares, Carrió, Menem, estratósfera



02-09-2014 | El Director General del Observatorio de la Energía, la Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo (OETEC), Dr. Federico Bernal, respondió dura pero ilustrativamente las recientes críticas de Mauricio Macri sobre la política social y tecnológica del gobierno nacional. "Unos días atrás, las insuperables editoriales del diario La Nación tituladas Argenzuela (partes I y II) criticando nuestro creciente parecido a Venezuela por pretender atacar las prácticas monopólicas y de abuso de posición dominante en nuestro mercado doméstico. Otra que las célebremente histriónicas invectivas de Bartolomé Mitre contra Simón Bolívar. Ayer, las declaraciones de Mauricio contra ARSAT y nuestro primer satélite en órbita, es decir, contra una Argentina soberana, moderna y desarrollada".


En relación a las críticas del procesado alcalde porteño sobre el satélite Arsat-1, Bernal recordó que "Macri tiene como referente al Carlos Menem que manifestó, en marzo de 1996, que en poco tiempo tendríamos vuelos espaciales que desde Córdoba se remontarían a la estratosfera y desde ahí en una hora y media a Japón. No hay que olvidar, y cito textualmente al diario La Nación de entonces que no lo criticó en absoluto, que Menem nos explicó además que de la plataforma en Córdoba partirían también vuelos a otro planeta el día que se detecte que en otro planeta también hay vida".

Ahora bien, agregó Bernal, "casi dos décadas más tarde, la galáctica aspiración de Menem fue cristalizada, aunque con matices y por el populismo K: a Japón se tarda lo mismo que antes, pero los argentinos tenemos nuestro primer satélite en órbita, 100% fabricado en casa. Es lógico que Mauricio no lo quiera. Su inmovilismo agrarista puede más. ¿Por qué gastar en satélites propios si podemos tenerlos rentados? Cuando la modernidad y la tecnología son una realidad y no un delirio, ahí los galácticos del granero del mundo reculan con sus pretensiones espaciales".

A la pregunta de qué tipo de país expresa Macri, Bernal respondió: "En primer lugar, cabe aclarar que Macri no expresa un país, sino una semicolonia. Y es por esta razón que Macri -como la Chiqui Legrand- no entienden el propósito de una empresa como ARSAT, a la cual consideran un gasto superfluo. Lo mismo con el Plan Nuclear y esa caprichosa tradición de construir reactores nucleares y plantas de agua pesada, o de inaugurar centros de medicina nuclear con tomógrafos por emisión de positrones (los PET) para la detección temprana de tumores de mama. ¿Para qué satélites, reactores, radioisótopos y tomógrafos con nombres raros en una semicolonia eterna aspirante a exportadora de granos y vacas?".

Finalmente, Bernal expresó que, "al igual que en 1810 y desde entonces, los argentinos debatimos sobre qué proyecto político queremos para la Argentina: semicolonia o Nación. En este sentido, advertimos que producto de los notables avances en obras de infraestructura, de expansión del mercado interno, de bienestar social así como de inversiones masivas y logros científicos y tecnológicos inéditos en estos últimos once años, la Argentina en calidad de Nación (y no de semicolonia) se consolida. Y la fisiocracia criolla tiembla. Arsat-1 más Tecnópolis repleto de cabecitas negras es una nauseabunda tragedia, pues la semicolonialidad se debilita toda vez que nuestros pasos se asemejan a los tomados por las naciones soberanas del globo (es hora de dejar de hablar de "naciones desarrolladas" desde que el camino al verdadero desarrollo nacional es soberanía). Y no de cualquier paso, sino justamente de los tomados por las naciones soberanas en sus respectivas y decisivas etapas de despegue socioeconómico real (léase emancipación), a lo largo del siglo XIX y comienzos del XX, caracterizados a su vez por: unidad política y territorial, independencia económica, defensa de la producción local, ciencia y tecnología soberanas, fomento a la cultura nacional, Estado protagónico y rector, regulación y control del mercado, redistribución equitativa del ingreso y la riqueza, coraje y determinación a la hora de defender los propios intereses".

"Este es el camino de la Argentina del Bicentenario, camino que estremece a los Macri, a los Legrand, a los Massa y Carrió, incapacitados de transitarlo pues desconocen las reglas básicas que precedieron el verdadero desarrollo de las naciones soberanas de Occidente. Pensemos que desde muy chiquititos fueron formateados en una cultura del atraso, del sometimiento, de la semicolonialidad. De hecho y entrando al debate de estos días, imaginamos que se estarán preguntando: ¿para qué precisa de un más férreo marco regulatorio de defensa del consumidor y de combate a los monopolios la semicolonia que supimos conseguir y que el menemismo del siglo XXI pretende restaurar? Desconocen justamente que todas las naciones soberanas y sin excepción combaten muy duramente la ineficiencia del mercado entendida como toda plaza librada a la anarquía del mercado, es decir, a una competencia desleal, con tendencia a la concentración, cartelización, abuso de posición dominante y desinteresada del ciudadano consumidor (mero y último eslabón de la cadena que no merece especial cuidado ni atención)".

A modo de cierre y síntesis de lo expuesto, Bernal señaló que "Macri, como Mirtha Legrand, no tienen la culpa de lo que dicen; son el triste resabio de la Argentina semicolonial que dejamos de ser en 2003. De todas maneras creo que Mirtha es mucho más ocurrente que el señor alcalde procesado. No dudo que los referentes de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa que lo escucharon ayer coincidirán conmigo, salvo pretendan volver en 2015 al pasto y a las vacas como motor excluyente del supuesto desarrollo, ese motor que apenas iniciado el nuevo milenio los encontró fundidos a todos".