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Telecomunicaciones

| Artículos de opinión

ARSAT-1: del hito tecnológico al hito cultural

Autor | Federico Bernal


Conflictos de Interes
El autor manifiesta conflictos de interés: la necesidad de profundizar la soberanía tecnológica y el desarrollo nacional en telecomunicaciones y sector espacial


Palabras Claves
hito cultural, hito tecnológico, ARSAT-1, Marcos Actis, INVAP, lanzamiento, satélite geoestacionario, La Nación, Clarín, Becerra Ortiz, Pueblo Asoma, OETEC, radio, Lucas Tarquini, Juan Natalizio, Desorbitados y furiosos



31-10-2014 | Rebatiendo las zonceras espaciales del granero del mundo... La posición del diario La Nación en relación al Plan Espacial Argentino es entendible: defiende el interés de poderosos actores privados locales y extranjeros en el mercado de las telecomunicaciones. En este sentido y desde su creación en abril de 2006, rechaza AR-SAT, la empresa pública controlada en un 98% por el Ministerio de Planificación Federal y 2% por el Ministerio de Economía. El bautismo de fuego de la cruzada anti-estatista, cuando no, tuvo su bautismo de fuego con Mariano Grondona. El 18 de junio de 2006, La Nación publicó su nota "El regreso de una ilusión estatista". Así comienza: "En sus tres años de gestión, el gobierno del presidente Kirchner ha estatizado Aguas Argentinas (hoy llamada AySA), el Correo, el ferrocarril General San Martín, los yacimientos carboníferos de Río Turbio, el espacio radioeléctrico, la energética Enarsa, la satelital Arsat...". Luego afirma: "Lo que vuelve con Kirchner es la fe en el Estado como protagonista económico, una fe que se había desvanecido al comenzar los años noventa como consecuencia del colapso del inmenso sistema estatal que había nacido con Perón en los años cuarenta y que había durado sin cambios significativos aunque en constante deterioro hasta Alfonsín, a fines de los ochenta". El radicalismo fue el primer gobierno desde nuestro ingreso al FMI en 1956 que se comprometía con dicho organismo a "abrir actividades al sector privado previamente reservadas al sector público". Pero la ineficiencia radical pudo más: a pesar de los ingentes esfuerzos de Rodolfo Terragno no logró privatizar lo pactado con Washington. Claro que el "deterioro" que dice Grondona fue cierto, aunque incompleto en su análisis desde que se trató de un deterioro "premeditado", primera y fundamental fase para que el menemismo justificara las privatizaciones y desnacionalizaciones masivas como un salvataje al eternamente bobo e ineficiente Estado argentino. Con Menem la fe en el mercado como protagonista económico. Con Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner la fe en el Estado.


En nuestra nota titulada "Desorbitados y furiosos" analizamos el tratamiento mediático que los diarios La Nación (la tribuna de buitrina) y Clarín consagraron al lanzamiento del ARSAT-1. En un universo de errores y contradicciones, desesperado intento por ocultar un hito histórico, tecnológico y cultural sin precedentes de la Argentina del Bicentenario, argumentaban que el satélite propiedad de ARSAT no era 100% argentino ni era el primer satélite en haber sido lanzado al espacio por nuestro país. Antes de introducirnos en la lectura, recomendamos al lector repasar el gráfico que acompaña esta nota: el 85% de los sistemas satelitales (en kilogramos) lanzados al espacio por la Argentina se produjeron entre 2003 y 2014. ¿Tendrá que ver con el proyecto político iniciado hace 11 años?

Federalismo verdadero y rol inclusivo del Estado
Entrevistado por Lucas Tarquini y Juan Natalizio en el programa de radio del Observatorio OETEC "Pueblo Asoma" en Radio Megafón de la Universidad de Lanús, el ingeniero Marcos Actis, Decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata expresó: "No es el primer satélite que la Argentina hace sino el primer satélite geoestacionario. Es un hito histórico. Realmente el 16 de octubre va quedar en la historia argentina. No podemos perder el liderazgo aeroespacial que tenemos, sobre todo en América Latina donde somos líderes". Consultado por los beneficios económicos que la serie de satélites ARSAT representa manifestó: "Ya es un negocio haberlo hecho, así como es un negocio dejar de pagar los servicios (alquiler) de las órbitas y, sobre todo, poder llegar donde no llegan los privados. Las telefónicas no van a querer ampliar su cobertura a un pueblito en los confines de la Argentina. Allí ahora va a llegar el Estado argentino con telefonía, Internet, televisión. Federalizar de una buena vez por todas la Argentina. Finalmente, con el ARSAT-3 vamos a poder llegar a ofrecer servicios incluso en EE.UU. a la importantísima comunidad latina en este país del norte". No son estos justamente los "negocios" ni los "beneficios" que hacen al interés de la empresa de los Mitre.

Soberanía tecnológica
OETEC entrevistó la semana pasada al Dr. Jairo Andrés Becerra Ortiz, Profesor de postgrado en la Universidad Católica de Colombia. Becerra Ortiz es además miembro del Instituto Internacional de Derecho Espacial (IISL) y del Centro Europeo de Derecho Espacial (ECSL). Ex miembro (interno) de la Oficina para los Asuntos del Espacio Exterior de las Naciones Unidas (UNOOSA). Le preguntamos su opinión sobre la importancia de la tecnología de satélites. Esto nos respondió: "La tecnología satelital es de vital importancia para nuestra forma de vivir. Es uno de los pilares sobre los cuales hemos construido nuestra sociedad del conocimiento, ya que sin ellos sería imposible comunicarnos a gran escala, explorar el universo, vigilar nuestro planeta, mantener un balance político-militar o tan siquiera saber dónde estamos parados. Además, el desarrollo de la tecnología satelital nos ha traído avances significativos en otras áreas como la informática, la optimización en la recolección de energía solar y avances significativos en el campo de la óptica y la telemetría, que nos han hecho progresar decididamente como civilización en tan solo un poco más de medio siglo". En línea con Actis, y consultado por la importancia de desarrollar tecnología espacial propia, Becerra Ortiz respondió: "Es fundamental crear esta capacidad y no solo comprar tecnología espacial a otros. De esto depende el asegurar realmente que se pueda progresar y mejorar en el área. No sirve de nada gastarse más de 200 millones de dólares en un satélite, si cada vez que ocurre algo debemos recurrir al vendedor. Es diferente cuando nosotros mismos lo construimos, ya que podemos realmente gestionarlo, trayéndonos un beneficio incalculable a nivel de competencias científicas y técnicas que se aplican más allá del sector espacial. Ningún dinero invertido en el desarrollo de competencias autónomas está mal invertido. Además, si bien es cierto que es mucho más rápido y muchas veces más económico adquirir tecnología espacial de otros, en muchas ocasiones está bastante restringida y en cualquier momento la pueden negar o suspender, por ejemplo por intereses políticos".

Proveedor de servicios
Macri no ve los beneficios para el granero del mundo que él representa; Grondona y Mitre mucho menos. Becerra nos cuenta que "con este satélite, la Argentina no sólo poseerá la capacidad de construir satélites de telecomunicaciones (los más complejos) sino que se convertirá en proveedor de servicios de telecomunicaciones para el sur del Continente. Seguramente la inversión económica será recuperada en relativamente poco tiempo y podrá ofrecer esta tecnología a otras naciones, desarrollando su industria nacional y fortaleciendo el intercambio con otras naciones punteras en el área, a la vez que permitiéndole ser un socio en igualdad de condiciones y obteniendo redito por ello. Yo los felicito. No es solamente un logro para la Argentina; lo es para Latinoamérica en general".

Hito cultural
En su alocución en el predio de la AR-SAT, el pasado miércoles 22 de octubre -la primera luego del exitoso lanzamiento del primer satélite 100% argentino-, el ministro de Planificación Federal Arq. Julio De Vido señaló en relación al hito del 16 de octubre que, "más que un hito tecnológico, se trató de un hito emotivo". Los medios que replicaron sus palabras no supieron interpretarlo. El ministro se refirió al hito cultural que el lanzamiento y puesta en órbita del primer satélite geoestacionario de telecomunicaciones efectivamente nacional representa para las neuronas argentinas, en tránsito hacia su descolonización definitiva.