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Desarrollo socioeconomico y Geopolitica del Desarrollo

| Artículos de opinión

Universidades públicas en la Argentina del Bicentenario (crítica al mitrismo universitario)

Autor | Lucas Tarquini


Conflictos de Interes
El autor no manifiesta conflictos de interés


Palabras Claves
universidades públicas, universidades nacionales, educación universitaria, revolución educativa, Ministerio de Educación, conurbano bonaerense, Universidad Nacional de Lanús, ingenieros, Universidad Arturo Jauretche, revolución, diario La Nación, federalismo



04-11-2014 | Bajo el título "Clientelismo y Universidades", el domingo 19/10/2014, el Diario La Nación dedicó su editorial a "cuestionar" la creación de nuevas Universidades Nacionales. Básicamente se critica allí la necesidad de nuevas Casas de Estudio y la calidad de su enseñanza, atribuyendo la iniciativa a una intención proselitista del gobierno. De esta forma, el diario de los Mitre expone: "La generación de nuevas universidades, como señalamos desde estas columnas, obedece efectivamente a razones e intereses políticos o ideológicos, y significará una nueva y gravísima señal de la degradación de la educación en el país y su mal uso como herramienta de proselitismo nada menos que en el plano de la formación de profesionales…... En una palabra, la calidad académica de sus planes de estudio, y por carácter transitivo, la solidez de los conocimientos de los profesionales que de ellas egresen, con los riesgos que esto representa para la sociedad, seguirán decayendo". Nótese como asimila las nuevas universidades, a ser creadas en lugares alejados de la ciudad puerto, con profesores berretas y egresados mediocres.


Para aquellos que no estén en tema, les contamos que el Congreso de la Nación avanza en la creación de nuevas universidades nacionales en varios puntos del país impulsadas por el concepto de territorialidad, es decir, para evitar que alumnos y alumnas tengan que emigrar del lugar de origen para estudiar. De esta forma, hace pocos días ya se ha creado la Universidad de los Comechingones (Merlo, San Luis) y se le ha dado carácter universitario al Instituto Universitario de Derechos Humanos y Nacional del Arte (IUNA). Los proyectos pendientes de tratamiento pretenden crear la:
- Universidad del Alto Uruguay (Misiones)
- Universidad de Rafaela (Santa Fe)
- Universidad de la Defensa Nacional (Hurlingham, Buenos Aires)
- Raúl Scalabrini Ortiz (San Isidro, Buenos Aires)
- Guillermo Brown (Almirante Brown, Buenos Aires).

Está claro que, por más que la universidad sea gratuita, muchas veces las distancias imposibilitan a los jóvenes el acceso a esa educación. Esta expansión de universidades por diferentes puntos del territorio nacional sin duda contribuye a la democratización y federalización de la educación.

Universidad pública (2003-2014)
Para poder ilustrar mejor lo señalado, repasemos la evolución de la Universidad pública en estos últimos 10 años, ¿qué tipo de egresado sale de estas universidades?, y ¿ para qué tipo de país?

El sistema universitario argentino cuenta con 119 universidades en todo el territorio nacional. De ellas, 62 son privadas, 2 extranjeras y 55 estatales (de las cuales 47 son Universidades Nacionales distribuidas en todo el país). En el año 2001, el país tenía 1.412.999 estudiantes universitarios; en el año 2013 esa cifra creció a 1.912.406 estudiantes, lo que representa un incremento del 35% de la población estudiantil universitaria, con casi 500.000 nuevos estudiantes universitarios en la Argentina, de los cuales el 78% estudian en universidades públicas y el 22% en universidades de gestión privada. De esta forma, la Argentina se ha convertido en uno de los países de América con mayor acceso a la educación universitaria en instituciones públicas. En lo referente a la cantidad de graduados por año, el incremento porcentual interanual 2001-2013 asciende al 80%. Se pasó de un total 65.104 graduados en las universidades argentinas en el año 2001, a 117.374 en el 2013.

Un dato clave es, sin dudas, la asignación de los recursos. El presupuesto destinado a la educación superior tuvo una sostenida y creciente inversión. En el año 2003 la transferencia a las Universidades Nacionales fue de 2.000 millones de pesos, mientras que en este año 2014 alcanza los 31.781 millones de pesos. Cabe recordar asimismo que en el año 2003 el presupuesto universitario representaba un 0,53 % del PBI; en el 2014 supera el 1 % del PBI.

Las nuevas universidades y la revolución en el Conurbano Bonaerense
La creación de nuevas Casas de Estudio de nivel superior no es algo nuevo para este proyecto político. Desde 2003 se crearon 9 nuevas universidades nacionales. Ellas son: la Universidad Nacional del Chaco Austral, ubicada en el centro del Chaco, en la ciudad de Sáenz Peña; la Universidad Nacional de Villa Mercedes, en San Luis; la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur; y en el Gran Buenos Aires las siguientes seis:
- Universidad Nacional Arturo Jauretche, en Florencio Varela
- Universidad Nacional de Avellaneda
- Universidad Nacional de Moreno
- Universidad Nacional del Oeste, en Merlo
- Universidad Nacional de José C Paz

Estas nuevas universidades creadas en el conurbano, sumadas a las ya existentes en Lomas, La Matanza, Quilmes, San Martín, 3 de Febrero, Lanús y la General Sarmiento (en los Polvorines), han generado una verdadera revolución. En efecto, como resultado de estas políticas se está produciendo un verdadero cambio del paradigma universitario, cambio especialmente evidenciado en el conurbano bonaerense. Los datos lo demuestran claramente: la Matrícula total de la Universidades del Conurbano ascendía en 2010 a alrededor de 123.000 alumnos; en 2013 ascendió a 150.000. Pero lo relevante no solo es la cantidad, sino el tipo de alumno que la compone. Por ejemplo, en la Universidad de la Matanza el 70% de los estudiantes proviene de hogares humildes, y el 90% son primera generación de universitarios en la familia (igual sucede en la de Moreno). Por su parte, en la Jauretche el porcentaje de alumnos que son primer generación asciende al 95%.

En fin, se trata de la Universidad llegando a la gente; los que quieran estudiar ya no deben verse obligados a trasladarse a La Plata o a la CABA. Tanto es así que, al principio, el promedio de edad en estas universidades era de 30 años. Hoy día, por ejemplo en la Universidad de Lanús, hay 3.000 adultos mayores que están cursando diferentes tipos de carreras.

Universidades y proyecto político
Es indudable que esta incorporación de nuevas universidades públicas se enmarca dentro de un proyecto de país. Existen varias políticas a largo plazo que así lo demuestran. Con la puesta en marcha del "Proyecto de Mejoramiento de la Enseñanza de Ingeniería" a través del Ministerio de Educación y a partir del gobierno de Néstor Kirchner, el crecimiento de alumnos que están cursando la carrera de ingeniería ha crecido sustancialmente. A modo de ejemplo, y siguiendo con lo que sucede en el conurbano, en la sede de Avellaneda de la UTN se pasó de 1.700 alumnos en 2003 a 3.150 alumnos en 2013 (un 84% en 10 años). También es pertinente destacar que, en 2012, CFK lanzó el PFI (Plan Estratégico de Formación de Ingenieros 2012/2016) cuyo objetivo es incrementar en un 50% los graduados de ingeniería para el 2016 con respecto a los que hubo en 2009; y en un 100% para 2020.

Es sabido que el mercado laboral argentino está demandando cada vez más ingenieros y técnicos. Hay que tener presente que se gradúan 6.500 ingenieros por año en todo el país. Esto significa 1 ingeniero cada 6.700 habitantes. Hace 10 años atrás, en la Argentina se graduaba 1 ingeniero cada 8.300 habitantes; y ha sido gracias a las mejoras implementadas que se ha aumentado la cantidad de graduados. Pero aún hay mucho por hacer.

Para poner esto en contexto, debemos tener en cuenta que en China se gradúa 1 ingeniero cada 2.000 habitantes; en Francia y Alemania 1 cada 2.700 habitantes; en Latinoamérica el mejor promedio lo tiene México con 1 cada 4.500 habitantes.

Hay que tener en cuenta que, si bien las carreras de ingeniería duran en teoría unos 5 años, en la actualidad el promedio de duración es de 8/9 años. Esto se debe mayormente a la enorme demanda laboral que hay en este rubro, al punto que se puede decir que hay pleno empleo para estas especialidades. De hecho existen alrededor de 30.000 estudiantes de ingeniería que no pueden recibirse porque están trabajando y van dejando de lado la terminación de la carrera a medida que el tiempo pasa.

Conclusiones
Las Universidades dejaron de ser "Repúblicas" de los profesores so pretexto de su autonomía. La Universidad no es una isla: responde a los proyectos y modelos vigentes. Durante la desindustrialización padecida por el país no se necesitaban Ingenieros, ni técnicos. ¡Era más barato comprar las cosas en China! Fue en las épocas del festín neoliberal que explotaron las carreras como Ciencia de la Comunicación; había un modelo que no respondía a las necesidades de desarrollo, de industrialización, etc. Las profesiones de abogado, escribano o contador encabezaban la lista por varios cuerpos.

Pero desde hace 11 años, con un proyecto político antagónico al relatado la educación universitaria es otra. Se explica así el aumento en el presupuesto, el aumento salarial al personal docente y no docente, los recursos para construir y, como fuera expuesto a lo largo de esta nota, las nuevas carreras abiertas en nuevas Universidades afines al modelo de reindustrialización y modernización económica. Así es como la Universidad Nacional de Lanús tiene la Carrera en Tecnología Ferroviaria y la Maestría en Gestión de la Energía.
Está claro que si no hubiera este proceso de industrialización y recuperación del poder adquisitivo, no se gastaría tanta energía; ahora tenemos que gestionar la energía de acuerdo al proyecto de desarrollo nacional que se lleva adelante. Lo mismo ocurre con los ferrocarriles; quien hubiera querido estudiar tecnología ferroviaria bajo el precepto de "ramal que para ramal que cierra".

La creación de las nuevas Universidades Nacionales que el diario La Nación difama en su editorial continúa en el camino de una distribución territorial en el contexto de un federalismo verdadero. Se mejorarán las posibilidades de acceso a la educación y se profundizará un sistema universitario cada vez más inclusivo. En suma, la educación universitaria como motor de movilidad social ascendente, como bien social y un derecho para la población toda.



Bibliografia
Diario La Nación http://www.lanacion.com.ar/1736844-clientelismo-y-universidades