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Energía Nuclear

| Artículos de opinión

Fukushima en poder del eco-terrorismo (expertos científicos y la cuestión de la radiación)

Autor | Federico Bernal


Conflictos de Interes
El autor no manifiesta conflictos de interés


Palabras Claves
SARI, Fukushima, cambio climático, radiación, mitos antinucleares, eco-terrorismo, Greenpeace, LNT, modelo lineal sin umbral, linear no-threshold model, energía nuclear, energías renovables, mortalidad, Pushker Kharecha, James Hansen, combustibles fósiles, Chernóbil, Chernobyl, UNSCEAR, OMS, gases de efecto invernadero



05-12-2014 | Se presenta a continuación la Carta Abierta enviada por el grupo de científicos SARI (Scientists for Accurate Radiation Information) vía correo electrónico, el 31 de octubre de 2014 a los órganos consultivos (ICRP, NCRP, UNSCEAR, OIEA, OMS, NAS) con respecto a las desastrosas consecuencias de la utilización del Modelo Lineal sin Umbral (LNT por sus siglas en inglés). El LNT se ha venido imponiendo a la hora de establecer las dosis mínimas radiactivas determinantes en los procesos de evacuación en torno al accidente de Fukushima. A la luz del fundamentalismo ecologista (eco-terrorismo) y su ataque contra el sector nuclear argentino, el Observatorio de la Energía, la Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo (OETEC) considera vital que nuestra sociedad conozca la opinión de los más de 40 especialistas del SARI, censurada de los medios neoliberales favorables al cierre de todas las instalaciones nucleares en la República Argentina. Antes de comenzar, resulta interesante repasar cómo se presentan los especialistas del referido grupo y el por qué de su conformación: "Para ayudar a prevenir muertes innecesarias, relacionados con la radiación-fobia, morbilidad, la negativa del paciente a realizarse imágenes médicas y terapias de dosis bajas de radiación, mediante la refutación de la fobia promovida por la desinformación que propagan alarmistas desde los medios tradicionales y publicaciones en revistas". La carta del grupo SARI comienza así:


El accidente del reactor nuclear de Fukushima Daiichi, tras el terremoto y el tsunami de 2011, impulsó medidas bien intencionadas que han tenido consecuencias desastrosas. No fueron causadas por la radiación misma sino por la tensión social, la evacuación forzada y el constante desplazamiento de decenas de miles de personas. Tanto el estrés como los traslados de población se basan en el temor a las dosis bajas de radiación que tuvieron su origen en el uso del modelo LNT para los cánceres inducidos por la radiación y su mantra asociado "no existe ninguna dosis segura".

Los errores de Chernóbil con relación a la evacuación prolongada se repitieron en Fukushima a pesar de haberse reconocido las consecuencias perjudiciales de dichas evacuaciones para la salud con escaso beneficio proyectado, ya que las dosis de radiación evitadas eran demasiado bajas como para haber provocado daños perceptibles. Para ayudar a los residentes de Fukushima, y de todo Japón, a enfrentar y superar la raíz de estas consecuencias sociales y económicas, la Sociedad de Información sobre Radiación (Society for Radiation Information (SRI)), constituida por un grupo de ciudadanos japoneses, en colaboración con el Comité de Legisladores para el Estudio de los Efectos de las Radiaciones, ha organizado una conferencia para el 3 de diciembre de 2014 en Tokio, llamada "1ª Reunión Consultiva Científica sobre Radiación y Precisión en la Información". Esta conferencia es copatrocinada por los científicos del grupo internacional para la Información Precisa sobre Radiación (SARI). Todos los firmantes de esta carta son miembros o miembros asociados de SARI.

Si los residentes que fueron evacuados de Fukushima hubieran regresado a sus hogares y reanudado sus actividades normales en 2012, la máxima dosis adicional que hubieran recibido se estima en ~ 8 mSv/año (Harada et al., PNAS, 2014) (1). Esta modesta dosis disminuiría cada año. Teniendo en cuenta la amplia variación de las dosis de radiación natural de fondo a nivel mundial y la ausencia de aumento en la incidencia de cáncer en las zonas con dosis anuales más altas que las mencionadas anteriormente, la repoblación no hubiera representado un aumento del riesgo de cáncer, a pesar del uso actual del LNT.

Si su organización envía una declaración firme e incondicional a los residentes de Fukushima con relación a que el regreso a sus hogares no aumentará el riesgo de cáncer, esto ayudará a eliminar el miedo y a permitirles reanudar una vida normal. Puesto que su organización ejerce una gran influencia sobre el público, hacemos esta petición, de modo que podamos transmitir su respuesta a la Conferencia. Teniendo en cuenta el alto grado de confianza que su declaración puede brindar a la población de Fukushima y a todo Japón, esperamos que nos complazca enviando una respuesta por correo electrónico, si es posible antes del 28 de noviembre de 2014. Gracias por su ayuda en este asunto.

El LNT explicado
La Dra. Jane Orient es la Directora Ejecutiva de la Asociación Americana de Médicos y Cirujanos desde 1989 y Presidenta de Médicos para la Prevención de Desastres. Ha publicado más de 100 trabajos en la literatura científica sobre una variedad de temas que incluyen la evaluación de riesgos, los riesgos naturales y tecnológicos y la falta de riesgos, así como la economía y la ética médicas. En su reciente e interesantísimo trabajo titulado "Fukushima y las reflexiones sobre la radiación como un arma de terror" la especialista de la Universidad de Tucson (EE.UU.) afirma que la "reacción exagerada ante los efectos de la radiación torna posible el uso de la radiactividad como un arma de terror".

En línea con los postulados del SARI, nos explica que "el LNT sostiene que la radiación es perjudicial en cualquier dosis. Equivale a decir que si una persona toma 1.000 aspirinas a la vez, morirá; entonces si 1.000 personas toman una aspirina cada una, el resultado será que una persona muera. Las dosis altas de radiación, en especial a tasas altas, puede aumentar el riesgo de cáncer tardío, pero no hay pruebas de tal efecto con dosis bajas, especialmente con tasas bajas. Sin embargo el riesgo de las dosis altas es simplemente extrapolado hacia abajo linealmente a cero, haciendo caso omiso de pruebas sustanciales de que en el rango de dosis bajas, la incidencia de cáncer en realidad disminuye. La teoría ha creado toda una nueva industria de física médica con una regulación extremadamente rigurosa, basada en el concepto ALARA (As Low As Reasonably Achievable), según el cual, las dosis deben mantenerse tan bajas como sea razonablemente posible. Esto ha producido un aumento notable de los costos y ha impedido muchos usos médicos beneficiosos, además de usos industriales, de la tecnología nuclear". A propósito de Fukushima, la Dra. Orient nos explica que "las normas de exposición permitida a la radiación se basan en el temor y son absurdamente bajas. Japón sufrió enormes e innecesarios daños humanos y económicos a causa de la reacción exagerada frente a la radiación liberada en Fukushima. De hecho, no se han producido bajas debidas a la radiación a causa de ese accidente, pese a los tremendos daños provocados por el terremoto y el tsunami. Del mismo modo, se produjeron daños económicos y humanos enormes como resultado de la reacción exagerada frente a la catástrofe de Chernóbil".

Conclusiones
Más allá de las justas y estrictas consideraciones técnicas que convierten al modelo LNT en uno obsoleto y completamente erróneo -necesario para la magnificación de los riesgos vinculados a catástrofes nucleares de la que tanto abusa y conviene al eco-terrorismo-, reviste crucial importancia recordar siempre el siguiente dato: en su último informe sobre Chernóbil la Organización Mundial de la Salud y el Comité Científico de Naciones Unidas sobre los Efectos de la Radiación Atómica (UNSCEAR) estiman que el total de muertes por exceso de radiación podría alcanzar un total de 4.000 decesos de aplicarse el LNT.

Desde ya que la ocurrencia de semejante cantidad de muertes resultará fatídico. Sin embargo, hay un detalle no menor que debe tenerse en cuenta. Si hablamos de la mortalidad proveniente de accidentes nucleares, entonces hablemos también de los accidentes en otras fuentes energéticas y, muy especialmente, hablemos de la mayor causa de muerte derivada del sector energético global: la contaminación ambiental por gases de efecto invernadero (GEI). ¿Cuántas muertes provoca anualmente dicho flagelo? 3,2 millones de muertes evitables (The Lancet - 15/12/12). La principal causa: la quema de combustibles fósiles (carbón a la cabeza) para la producción de electricidad. La energía nuclear es la única energía de base (entrega energía las 24hs, los 7 días de la semana, los 365 días del año) que no depende de situaciones climáticas y no libera GEI. La energía nuclear ha evitado la muerte de 1,84 millones de personas en los últimos 40 años (Kharecha y Hansen. Environmental Science & Technology - 2013), cifra que de no haber sido por el eco-terrorismo hubiera sido aún muy superior.