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Lapeña y el oportunismo eléctrico de fin de año (cuantos más cortes... mejor)

Autor | Federico BernalIgnacio Sabbatella


Conflictos de Interes
Los autores manifiestan conflicto de interés: su rechazo al neoliberalismo energético


Palabras Claves
Jorge Lapeña, Echarte, cortes de luz, crisis energética, diario clarín, neoliberalismo energético, Atucha II, Yacyretá, libro ex secretarios, Federico Bernal, Ignacio Sabbatella, Ricardo De Dicco



11-12-2014 | En este artículo se ensaya una respuesta global a la nota de Jorge Lapeña, ex Secretario de Energía de Raúl Alfonsín, publicada en el diario Clarín el 10 de diciembre de 2014.


Una nueva columna de Jorge Lapeña en el diario Clarín (¿en qué otro diario?) vuelve a alertar sobre los cortes eléctricos en particular y sobre la "crisis energética" en general: "Energía: la crisis se agrava con el calor y las fiestas".

Como todo el arco opositor (salvo unas pocas excepciones), la máxima de Lapeña es "cuanto peor le vaya al Gobierno, mejor". En este caso, parece desear que se repitan este fin de año las mismas temperaturas récord que las registradas en diciembre de 2013 para así demostrar que el sistema eléctrico está en "crisis". En aquel entonces, se produjeron interrupciones en el segmento de distribución producto de la defectuosa gestión de las empresas privadas Edenor y Edesur. Además de sancionar económicamente a estas distribuidoras, el Gobierno ha encarado a lo largo de 2014 un plan de inversiones a fin de apuntalar las deficiencias de este segmento para mejorar la expansión y distribución de la red eléctrica: $ 2.991 millones ejecutados por el Ministerio de Planificación Federal en el plan de 2.208 obras en las áreas de Edenor y de Edesur, correspondientes a 1.210 obras ya finalizadas (55%), 203 obras que finalizan en diciembre (9%) y 795 obras que se encuentran en ejecución (36%).

A su vez, el Gobierno Nacional sigue expandiendo el segmento de generación: la semana pasada se puso en marcha la Central Térmica Vuelta de Obligado en la localidad de Timbúes, provincia de Santa Fe. Esta nueva central aporta 540 MW al Sistema Argentino de Interconexión (SADI) con un ciclo abierto conformado por dos turbinas de 270 MW cada una.

Crisis energética de 1988-1989
Curiosamente, las críticas provienen de uno de los artífices de la "crisis energética" que envolvió la etapa final del gobierno de Alfonsín. A lo largo de 1988-1989 se extendieron severas interrupciones en el suministro eléctrico que desde la perspectiva de Lapeña "si bien fue políticamente traumático, no fue ajeno al funcionamiento de un sistema eléctrico complejo de acuerdo a la práctica internacional. Sin embargo, la magnitud real del corte fue exagerada por la oposición política en el marco de un proceso electoral en marcha" (Lapeña, 2014: 257).

En abril de 1988 -un mes después de que Lapeña abandonara la cartera energética- comenzaron los problemas de generación eléctrica por lo que se debieron programar cortes de suministro y se agravó a fines de ese año por la coincidencia de altas temperaturas, la baja potencia de las centrales hidroeléctricas por el descenso del caudal de ríos en la cuenca del Comahue y en el Río Uruguay, la salida de servicio de la central nuclear Atucha por un percance del núcleo del reactor y la necesidad de reparar una filtración en la central hidroeléctrica El Chocón. Esa situación se agravó por la alta indisponibilidad del equipamiento termoeléctrico de Segba, que actuaba como reserva técnica del sistema, dada la falta de mantenimiento de sus unidades. Lapeña reconoce que se trató de una "ineficiencia del sistema" aunque procura desligarlo de un problema de naturaleza estructural por insuficiencia de inversiones o de infraestructura.

Los cortes programados y rotativos se extendieron en horas semanales para el sector residencial y se forzó el ahorro para los entes públicos, la iluminación de la vía pública y el sector comercial. La escasez de energía afectó también el normal abastecimiento de agua por lo que Obras Sanitarias de la Nación tuvo que distribuirla en tanques en distintas zonas del Conurbano bonaerense. El período más crítico fue entre el 12 de diciembre de 1988 y marzo de 1989, en el cual los cortes habían pasado a ser sorpresivos y se ampliaron las protestas de la población.

En tanto, el entonces Secretario de Energía, Roberto Echarte, declaraba el 7 de enero de 1989 que "hay derroche de energía porque la demanda de electricidad crece prácticamente al nivel de los países desarrollados y esto no tiene ninguna explicación lógica" (reproducido en Página/12 el 19 de diciembre de 2013).

Las crónicas de la época dan cuenta que no fue exagerada la magnitud de los cortes y, además, fue como mínimo irresponsable la actitud de Echarte de poner el foco en el consumo. Se trató de un problema grave e histórico en el segmento de generación, una verdadera crisis energética.

Del relato estatista al consenso privatizador
En su libro "La energía en tiempos de Alfonsín. Innovación, planificación estratégica, obras y autoabastecimiento" (Eudeba, 2014) Lapeña despunta un relato estatista que poco se condice con sus posicionamientos sobre la política energética kirchnerista y menos que menos con el currículum de sus colegas del grupo de los ocho ex secretarios de Energía. Allí destaca las "decisiones acertadas de los hombres de Estado" para enumerar una serie de hitos trascendentes en la historia energética nacional que involucraron decisiones estatales, que van desde la decisión del Presidente Figueroa Alcorta de declarar la Reserva Fiscal el 14 de diciembre de 1907 en Comodoro Rivadavia, pasando por la creación de YPF y la política nuclear.

Pero no extraña que Lapeña sea incapaz de reconocer como un logro -por ejemplo- la reactivación del Plan Nuclear Nacional a partir de 2006, ya que su gestión y la de sus sucesores (incluidos sus colegas del grupo ex secretarios) fue responsable del retraso y posterior paralización de la construcción de Atucha II, además de la cancelación de la construcción de las tres restantes centrales nucleares gemelas. Las obras de Atucha II deberían haber culminado en 1987, sin embargo no fue hasta el año 2014 con la plena voluntad de los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández que se pudo poner en marcha la generación de energía eléctrica por parte de esta central que en la actualidad aporta 745 MW al sistema eléctrico nacional. Lo mismo sucede con la culminación de la hidroeléctrica binacional Yacyretá cuyas obras se habían abandonado en 1998 y se retomaron en 2005 para terminar en 2011.

Tampoco puede valorar los alcances históricos de la recuperación del control estatal de YPF en 2012. En la nota califica como "muy negativas" las cifras de la producción de petróleo y gas natural que en el acumulado de los 10 meses del año 2014 cayeron 1,5% y 0,7%, respectivamente, en relación al mismo período de 2013. Su ceguera política le impide ver que los esfuerzos de inversión de la nueva gestión de YPF. En el acumulado de enero a octubre de 2014 incrementó su producción de petróleo 8,8% y la de gas 12,3% respecto al mismo período del año anterior. Números notables para cualquier analista excepto para aquellos que se empecinan en ocultar los hechos positivos y pronosticar catástrofes a través de los medios de comunicación concentrados. Asimismo y vinculado a ello, cabe destacar que las tendencias declinantes de la producción nacional vienen desacelerándose en los últimos años. Claro que somos conscientes que Lapeña lo hubiera hecho mejor: revertiría las caídas y pasaría a una producción superavitaria de la noche a la mañana.

Conclusiones
"Política de Estado" es el eslogan preferido de Lapeña para el sector energético (y para otros sectores también). Pero dicho en abstracto, el eslogan borra toda diferencia política e ideológica como si fuese posible diseñar, planificar e implementar políticas energéticas sin un proyecto de país como trasfondo. El célebre consenso levantado por el grupo de los ex secretarios de Energía no tiene lazo alguno con un proyecto de país industrial e inclusivo, con más y mejor Estado para administrar estratégicamente el sector energético en función de una demanda en crecimiento continuo. Su proyecto de "país" es el regreso al neoliberalismo prevaleciente en décadas pasadas donde la energía sobraba y se exportaba como cualquier otro commodity en el marco de un proceso de desindustrialización y exclusión social creciente. El flamante libro "Ex Secretarios de Energía bajo la lupa" escrito por Federico Bernal, Ricardo De Dicco e Ignacio Sabbatella precisamente recuerda quiénes son, qué hicieron y a qué intereses representaron estos ex funcionarios de los gobiernos de Alfonsín, Menem, De la Rúa, Duhalde y del dictador y genocida Bignone.



Bibliografia
Diario Clarín
http://www.clarin.com/opinion/energia-cortes_de_electricidad-verano_0_1264073609.html