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Boicot oligárquico, batalla cultural y cuestión nacional. Reflexiones con el Dr. Mario Rapoport

Autor | Federico Bernal


Conflictos de Interes
El autor manifiesta conflictos de interés: su rechazo a la apropiación de la renta sojera por una élite minúscula, antinacional y antipopular, en detrimento del interés de la sociedad argentina y la constitución de la República Argentina como nación moderna, desarrollada y socialmente justa.


Palabras Claves
soja, acopio, silobolsas, perjuicio, renta, barones de la soja, oligarquía, batalla cultural, cuestión nacional, Ernesto Mattos, Zeolla, Mario Rapoport, desdendeudamiento, buitres, Griesa



13-10-2014 | Cuando por estos días asistimos atónitos a una nueva y recurrente maquinación especulativa de los barones de la soja -en perfecta sintonía con el ataque buitre y con una enésima corrida contra el peso- viene a la mente de buena parte del pueblo argentino dos lógicas reflexiones: ¿cómo puede ser que un sector tan minoritario coloque en dificultades la marcha de todo un país? ¿cómo puede ser que las fuerzas partidarias de ese mismo sector consigan aún enorme representación política por parte de la ciudadanía?


El boicot oligárquico
El pasado 7 de octubre, el Observatorio de la Energía OETEC (www.oetec.org) publicó un interesantísimo informe de los economistas Ernesto Mattos y Nicolás Zeolla. Se titula: "A pesar de la baja en los precios, los productores aún tienen acopiado más de un 40% de la cosecha de soja". Conviene repasar alguno de los hallazgos. Basándose en datos de exportaciones en base a los embarques, procesamiento de la industria aceitera y habilitación de las ROES de exportación provenientes de la Bolsa de Comercio de Rosario y del ONCCA , los autores señalan que "todavía restaría por comercializar entre un 42 y un 52% de la cosecha 2013/14 de soja, lo que representa entre 7.000 y 11.000 millones millones de dólares". A propósito, cabe destacar que "las consecuencias del acopio no solamente afectan al mercado cambiario, sino también al resultado fiscal. Porque al evitar comercializar la cosecha y con ello liquidar las divisas de magnitud entre 7.000 a 11.000 millones se habrían podido cancelar las obligaciones (capital más intereses) de 2014 y 2015 que serían de 7.091 y 12.430 millones, respectivamente". Mattos y Zeolla señalan que tal maniobra "evidencia que la voluntad individualista de un sector económico está poniendo en peligro la voluntad general". Muy cierto. Volvamos pues a la primera reflexión citada al comienzo de esta nota: ¿cómo puede ser que un sector tan minoritario coloque en dificultades la marcha de todo un país?

El modelo agro-exportador
Dejemos que uno de los grandes referentes del campo nacional, economista, historiador y profesor universitario de fuste como es el Dr. Mario Rapoport nos responda el interrogante, interrogante que toca de lleno la médula misma de la irresuelta cuestión nacional en la Argentina. Rapoport parte del siguiente análisis: "En el fondo de la puja con los sectores minoritarios que metieron a la Argentina en un chaleco de fuerza existe una batalla cultural que se está dando para la formación de una verdadera conciencia nacional, quizás el principal déficit que ha tenido el país a lo largo de su historia". El economista emérito de la UBA nos invita pues a analizar la coyuntura con el lente de la cuestión nacional. "Los buitres no son simples especuladores que quieren obtener ganancias indebidas, sino expresiones políticas de un nuevo tipo de dependencia de la metrópoli dominante, que primero impuso sus reglas de juego ante gobiernos dictatoriales o complacientes y hoy pretende transformarnos en una nueva especie de colonia, cuya justicia maneja sin moverse de su territorio ignorando la soberanía jurídica de las naciones. A fin de superar definitivamente esta situación, además de enfrentar los problemas de la coyuntura, es importante encarar propuestas de desarrollo de mediano o largo plazo, que vayan más allá de cualquier horizonte electoral, de modo de sostener en el tiempo los pilares de una nueva infraestructura, garantizar el autoabastecimiento energético, ampliar el mercado interno, establecer una industria eficiente y de alto nivel tecnológico, diversificar las relaciones económicas y políticas internacionales, profundizar los mecanismos de integración regional y realizar una política permanente de redistribución de ingresos y eliminación de la pobreza. Esto incluye también cambios en dos rémoras de la época de la dictadura que no se han modificado: ley de entidades financieras y la ley de inversiones extranjeras, junto a una reforma sustancial del sistema tributario. En especial, la Argentina no debe quedar como una nación puramente agropecuaria, porque sí ese sector puede alimentar a una población diez veces mayor, no es capaz de brindar empleo a 45 millones de habitantes". Agregamos humildemente, ni de brindar empleo ni de responder a las necesidades mínimas y/o básicas siquiera de un puñado de millones. El sector al que se refiere Rapoport es el que hoy día atenta contra el pueblo argentino mediante el control extorsivo de la renta agraria, renta estratégica para consolidar un proyecto político soberano, popular y económicamente moderno en la República Argentina.

Atentado contra las 23 provincias
El boicot de los barones de la soja va más allá del perjuicio contra el Estado nacional. Como bien señalan Mattos y Zeolla, a "septiembre de 2014 la recaudación" del Fondo Federal Solidario (fondo donde se coparticipan las retenciones a la soja) "fue un 1,4% menor que el mismo periodo de 2013. Lo que significó que el acumulado para los primeros 9 meses de 2014 fuera de 1.524 millones de dólares mientras que para el mismo periodo de 2013 fue de 1.546 millones". El Fondo Federal Solidario -respuesta de la Presidenta de la Nación al federalismo reaccionario de la Mesa de Enlace y la oligarquía argentina que durante la 125 pretendía retener la renta sojera en poder de las élites de las provincias productoras- el Fondo Federal solidario reparte a las 23 provincias y sus respectivos municipios un porcentaje de la captación estatal de la renta derivada de la exportación sojera.
El boicot de los sojeros es pues, un boicot contra las 23 provincias constituyentes de la República. De esta manera, ante la ausencia del poder de lobby del FMI y de una deuda externa menos extranjerizada así como controlada en función de su porcentaje sobre el PBI, la presión de la oligarquía sojera es el espejo local del buitrismo extranjero. Al respecto de semejante trabajo de pinzas y colaboración doméstica al intento de destrucción nacional, el Dr. Rapoport nos explica que "el endeudamiento argentino desde el empréstito Baring de 1824 siempre fue el resultado de una asociación entre intereses externos e internos. Los externos procurando colocar capitales excedentarios en la periferia a fin de lograr mayores rentabilidades que en sus países de origen, y otorgando préstamos financieros por lo general usurarios y dependientes de tasas de interés vinculadas a sus propios ciclos económicos. Los locales obteniendo una tajada de esos empréstitos para el financiamiento de actividades personales, usos predominantemente políticos o el cobro de comisiones o coimas".

La batalla cultural
El exitoso modelo argentino de desendeudamiento constituye el primer gran paso para una nueva geopolítica del desendeudamiento internacional. A propósito del mal ejemplo populista K, Rapoport nos explica que "la profunda crisis mundial persiste y nos afecta, a pesar de que muchos medios tratan de ignorarla, así como tampoco aluden al hecho de que en la Argentina se le ha dado una respuesta diferente a esa crisis que la que predomina en otros países, donde se aplican políticas de ajuste y se acepta la existencia de un alto endeudamiento público. Aquí continúan practicándose medidas anticíclicas, como la movilidad de los salarios y de las jubilaciones que procura disminuir el impacto de la inflación, o el desendeudamiento, que contribuye a eliminar la restricción externa. Pero es difícil controlar todos los factores de la oferta, como aquellos que buscan contrarrestar esas políticas a través de la no liquidación de divisas, el aumento indiscriminado de precios, amenazas al empleo, o la manipulación del llamado dólar blue". El momento histórico por el que atraviesa el pueblo argentino en el Bicentenario es realmente extraordinario.

La cuestión nacional irresuelta por casi dos siglos vive al rojo vivo, condensada como nunca en todos y cada uno de los debates, acciones y contradicciones que hoy por hoy nos ocupan y preocupan. Como nunca en las manos de las clases populares el destino de la Nación. Como nunca y parafraseando al Dr. Rapoport, librar la batalla cultural para el forjamiento y triunfo definitivo de la conciencia nacional sobre la conciencia semicolonial (¡que vaya si existe y tiene poder!).



Bibliografia
- Mattos & Zeolla http://www.oetec.org/nota.php?id=719&area=17