CAMMESA registra los datos de la demanda para 22 de las 23 provincias, ya que Tierra del Fuego no se encuentra interconectada al SADI. De las 22, Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba concentran el 65,6% de la demanda residencial del país. Las primeras cinco explican el 72,7%.
El macrismo, que supuestamente había venido para salvarnos de la debacle hidrocarburífera y reinstalarnos en la senda del autoabastecimiento, en 1 año y 11 meses importó un 30% más de crudo que lo importado durante los dos mandatos de Cristina Fernández de Kirchner. Las importaciones en 2017 respecto de 2015 aumentaron un 329%.
Aranguren miente: desde que él asumió, y hasta diciembre de 2017, el precio del petróleo había subido un 55% y no caído como afirma. La perforación de pozos, no obstante, cayó un 34% en igual período, ubicándose incluso por debajo de 2012 (un retroceso de 5 años).
La demanda industrial cerró el año con un crecimiento del 2%. Debe recordarse que hasta mediados de año, este sector exhibió números negativos en su consumo. La recuperación comenzó a mitad de año. No obstante, para tomar conciencia real de lo sucedido con las industrias y los grandes comercios desde la asunción de Macri, basta detenerse en el gráfico y su "extraña" curva (comparar con los gráficos precedentes). Se advierte claramente que el desplome de 2016 y la escasa recuperación de 2017 llevan a tener una industria con el consumo más bajo de electricidad desde 2013, esto es, cinco años atrás. Por cierto, indiscutible señal de la reprimarización económica del país.
Producción de petróleo en el país: Caída del 5,1%, la única registrada en los cinco años previos (desde 2011). Producción de gas en el país (corregido por yacimientos comprados a Pampa Energía): caída del 1,8% en 2017, la primera desde 2012. Dilapidación de la recuperación iniciada en 2012, año de la renacionalización de YPF: Los resultados de la gestión macrista sobre YPF son doblemente malos. Primero, por los resultados en sí mismo; segundo, por la dilapidación de la recuperación de los niveles de producción heredados y que llevaban cuatro años de mejoramiento sostenido.
Analizar específicamente el resultado de la política gasífera de Mauricio Macri sin la "pesada herencia", es precisamente hacerlo como el actual presidente pidió ser evaluado (sin las influencias de la gestión anterior). Este gráfico, de comprobarse nuestras proyecciones, es el que debería ser utilizado en todo momento a la hora de evaluar los resultados del tarifazo neoliberal. Exhibe, por un lado, la dilapidación de la recuperación 2013-2015 sin mediar ningún incremento de la tarifa ni del precio del gas en el PIST; y por el otro, la estafa implícita en la contradicción entre los siderales ingresos por encima de los de 2015 y la abrupta disminución de la producción.
En este sentido, aportamos el siguiente gráfico donde se han corregido las producciones sin el factor VP tanto para la variación interanual 2016 como para la de 2017
Observaciones: 1) En 2017 respecto de 2016, el peso de las importaciones sobre la demanda (medida como crudo procesado) alcanzó un 4,3%, el más alto desde 2011 (año punto de partida por haber registrado cero importaciones); 2) Durante el segundo año de mandato de Macri se desmejora la posición de 2016, multiplicando casi por 4 los valores de 2015; y 3) Se dilapida la recuperación heredada.
Observaciones: 1) El peso de las importaciones sobre la demanda aumentó entre 2017 y 2016; y 2) El peso de las importaciones sobre la demanda de 2017 ya supera los de 2015 y se aproxima a los valores de 2013 (27,2%). Es doble el fracaso de la política gasífera macrista (desde el interés ciudadano). Primero, por sus resultados respecto de 2017 y 2015. Segundo, porque se dilapida la recuperación heredada. Esto nos conduce a la siguiente afirmación: si hubieran querido avanzar seriamente hacia el "autoabastecimiento", bastaba con continuar la política gasífera aplicada entre 2012 y 2015, caracterizada por los siguientes logros simultáneos, y que las propias petroleras se encargaron de reconocer en las dos primeras audiencias públicas: 1) Producción en 2015: +3,4% (la recuperación venía desde fines de 2012); 2) Sustitución de importaciones en 2015: +10,4% (la desaceleración de los volúmenes importados se inició en 2012); y 3) Abastecimiento de una demanda en crecimiento del 1,9% (2015). Las proyecciones indicaban, incluso manteniendo esa tasa de crecimiento de la demanda, (3) que el autoabastecimiento hubiera sido una realidad para 2019 y 2020.
Hallazgos: 1) Los usuarios con cortes de luz (promedio diario) de Edesur más que se duplicaron (109%) respecto de los días 1 al 8 de febrero de 2017; 2) Los usuarios con cortes de luz (promedio diario) de Edenor aumentaron un 69%; 3) El total para las dos distribuidoras arrojó un 92% de aumento, esto es, prácticamente se duplicaron; y 4) Ratificamos, incluso a través de la propia metodología de cálculo ministerial, que el señor Aranguren miente: al 8 de febrero (fecha de publicación de la nota de Clarín), el total de usuarios afectados no fue menor que el de 2017.
Se observa, en primer lugar, que el crudo extranjero procesado se incrementó un 34%. En segundo lugar, vemos que el cambio más radical ocurrió por supuesto con YPF, que debió adaptarse a la desregulación petrolera (o morir, desde que no necesitaba importar porque refinaba el petróleo que extraía en el país). Con excepción de este esperable comportamiento, el resto de los incrementos son lógicos, inclusive la primera posición de Shell en ambos períodos: 34,4% en 2016 a 32,5% en 2017. Debe recordarse que esta empresa no procesó crudo foráneo en 2015.
Llevamos los argentinos y las argentinas 24 meses de precios del gas en boca de pozo cuyo aumento los posicionó entre los más caros del mundo. Debe recordarse que dicho componente incide en un 44% sobre la factura del servicio público de gas. Y debe recordarse también, que uno de los objetivos fundamentales de la política tarifaria neoliberal en materia gasífera se proponía reducir las importaciones y aumentar la producción. Ni una cosa ni la otra, como se dijo, a 2 años de tarifazo. Y con un agravante: la "pesada herencia" le dejó a Macri un 2015 con importaciones cayendo un 10% y una producción creciendo un histórico 3,4%. En relación a 2016, los volúmenes importados por Macri en su segundo año de mandato son 7% superiores. Al comparar con 2015, son un 4% mayores.
La lenta y muy moderada recuperación detectada a partir de agosto del año pasado se prolonga al mes de noviembre, y se mantiene en 0,4 puntos porcentuales desde octubre. En el contexto histórico, el resultado del acumulado a noviembre para el segundo año de mandato de Macri es el peor desde 2012. La caída respecto de 2015 es del 10%.
"Garantizar el abastecimiento" desprovisto de la salud energética de la población, es muy sencillo y puede alcanzarse importando cada vez más. Peor aún, si se consigue disminuir o planchar la demanda (requiere a su vez desacelerar o frenar la expansión del servicio público del gas por redes) puede incluso lograrse tirando abajo la producción, en paralelo a volúmenes crecientes de exportaciones (4) e importaciones. Y es precisamente esto lo que vuelve a ocurrir en la Argentina bajo administración neoliberal.
El segundo año de mandato de Macri cerró con una caída del 5,1%, la única desde 2011. Como se aprecia del gráfico, YPF extrajo menos crudo que en 2014, dilapidando la recuperación que se inició con la renacionalización de la empresa y que arrojó un promedio de crecimiento del 5,4% para el trienio 2012-2015.